Editado por Gianfranco Rojas

Los logros deportivos de grandes atletas y equipos suelen ser atribuidos, casi en su totalidad, a la habilidad y el esfuerzo de los mismos, al igual que a la labor del entrenador o director técnico (DT). Sin embargo, muchos deportistas que alcanzaron la gloria en sus respectivas disciplinas agradecen y dedican sus triunfos a un personaje muy importante pero que siempre se encuentra relegado: sus psicólogos.

De acuerdo con José María Buceta, máster en Psicología Deportiva de la UNED, para un deportista el psicólogo es igual de importante que el entrenador físico y este último no puede suplantar al primero, ya que las funciones que ambos realizan son diferentes, pero al mismo tiempo se complementan.

Buceta indica que un atleta necesita que su cuerpo esté preparado al 100% para la competencia y para afrontar de manera exitosa todos los obstáculos que el deporte que practica le puede presentar; sin embargo, es necesario, señala Buceta, “que el atleta sea capaz de rendir al máximo de sus posibilidades reales en condiciones ambientales motivantes/estresantes”. Es ahí donde entra la psicología: ayudar al deportista a superar los problemas y miedos que le puede generar los momentos de presión, estrés, euforia, adrenalina, etc.

Un claro ejemplo de ello fue la función de Marcelo Márquez, ex psicólogo de la selección peruana de fútbol, en el proceso de las Clasificatorias al Mundial de Rusia 2018. Marcelo señaló que tuvo la difícil tarea de eliminar el pensamiento de derrota que estaba instalado en los jugadores. De esta manera, el jugador se desenvolvió de mejor manera en el campo y se logró el objetivo que ya todos conocemos: la clasificación.

Es casi indispensable, por lo tanto, que atletas independientes y equipos deportivos tengan un psicólogo. De esta forma, los atletas pueden mejorar su desarrollo físico y traer así mejores resultados. Lamentablemente, tener estos psicólogos, sobre todo para los atletas que son independientes, es un privilegio.

Pongo como ejemplo el caso peruano. Es sabido que en el Perú no se invierte lo suficiente en el deporte , incluso si alguien representa a nuestro país en el exterior. Vemos en las noticias que, al aproximarse las fechas de las competiciones, algunos atletas solicitan apoyo a ciertas empresas o a los medios de comunicación para poder solventar sus gastos. Bajo esta premisa, ¿creen ustedes que un deportista peruano pueda tener un psicólogo? Es casi imposible. Como mencioné líneas arriba, sería un privilegio, y como todo privilegio, son necesarios los recursos económicos para obtenerlo.

Asimismo, no hay que olvidar que, junto a la poca accesibilidad que se tiene para tener un psicólogo, en el Perú se mantiene la infravaloración de los psicólogos y sus resultados por parte de la sociedad. En otras palabras, aún tenemos la idea de que solo se necesita una cita con el psicólogo si se padece algún problema mental y que no es necesario contar con uno, mucho menos en lo que respecta al ámbito deportivo.