El pasado 21 de diciembre, el congresista Yonhy Lescano presentó un proyecto de ley que busca prohibir la pornografía en el Perú. ¿Por qué? Pues considera que con ella se afecta la salud mental y educación sexual de los usuarios y además, se incentivan los delitos sexuales. La peculiar propuesta ha generado distintas opiniones por los efectos que podría traer consigo la restricción. Entonces, ¿es adecuado prohibir la pornografía en nuestro país?

El Perú es un Estado Constitucional de Derecho en el que la libertad de los hombres debe ser respetada para que estos puedan lograr su autorrealización. Ahora, el límite de esta será el que no se afecte las libertades de las otras personas, es decir, que no se impida la autorrealización de los otros miembros de la sociedad.  Mis derechos se extienden hasta donde comienzan los derechos de los otros. Cuando se excede este tope es que el Estado debe intervenir regulando.

Entonces, ¿afecta la pornografía la autorrealización de los miembros de la sociedad? ¿Es un mal que se debe erradicar? ¿No permite que las personas se desarrollen adecuadamente? Según Lescano, una sociedad sin pornografía se dedicará al deporte  y al estudio. El detalle es que estas afirmaciones del parlamentario no se encuentran sustentadas en su proyecto de ley. No se hace referencia a algún estudio en especial que demuestre lo planteado.

En la posición contraria, sí se encuentran estudios que la respalden. Por ejemplo, Christopher Ferguson, profesor de psicología y justicia criminal en la Texas A&M International University, manifiesta que las tasas de violación y violencia sexual en EE.UU. se han reducido hasta en un 53% desde que la pornografía se hizo de fácil acceso, además asegura que lo mismo ha sucedido en países como Japón, China y Dinamarca. En la misma línea, Milton Diamond, director del Pacific Center for Sex and Society de la Universidad de Hawaii, explica que “no existe evidencia alguna de que la pornografía sea negativa. Se trata sólo de un asunto de perspectiva moral, no científico”.

Con todo esto, no tengo plena seguridad de en qué medida los efectos de la pornografía son beneficiosos o perjudiciales para la sociedad. De lo que sí estoy seguro es que, de prohibirla, se estarían vulnerando distintos derechos de los usuarios como el de libertad de información y libre acceso al internet. Las restricciones a las libertades de los seres humanos deben producirse solamente en aras del bien común. En el caso concreto, no hay certeza de que la veda a la pornografía contribuya al bienestar de la sociedad.

Esto además se ve reflejado en la propia realidad. ¿Cuántos países prohíben la pornografía? Son muy pocos, destacan entre ellos Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos; países que no se han caracterizado por ser los más respetuosos de las libertades o derechos humanos de las personas. ¿En ellos la medida fue eficaz? No lo creo.

Ahora, teniendo en cuenta que no sabemos con exactitud los efectos de la pornografía, es mucho más adecuado prohibir el acceso de los menores de edad a esta. A ellos se les debe brindar solamente las herramientas que serán necesarias para su adecuada formación. Para tranquilidad de todos, existen ya dos leyes que posibilitan el logro de este objetivo.

En conclusión, es rescatable la intención de Lescano al buscar contribuir con la salud de los usuarios, pero lo que se propone en este caso conlleva restringir libertades de los miembros de una sociedad, y esto no es de menor importancia. Para recortar derechos se requiere tener certeza de los efectos positivos que la limitación traerá consigo, si no hay seguridad de ello se podría afectar el orden social gravemente. Mientras no se prueben los perjuicios de la pornografía para el adecuado desarrollo de la sociedad, prohibirla será excesivo.