Hola, mis futuros amigos y confidentes. Mi nombre es Luis Fernando. Tengo pocos años -no interesan-. Muchos dicen que en el interior parezco mayor de lo que soy (excepto cuando sale mi niño inmaduro interior). Bueno, al tema por lo que vinieron aquí, la poesía.

Escribo poemas desde que en un colegio de Huaraz, lugar en el que viví muchos años, nuestra profesora de oratoria nos enseñó esa forma de expresarse. Algunos lo tomaban como “Ah, otra tarea que hacer”, otros como “¿Poesía?, ¿con qué se come?”; pero pocos lo vimos como algo que no sabíamos qué era pero sabíamos que lo amaríamos por el resto de nuestras vidas.

Les cuento un poco sobre mis gustos literarios. Con respecto a la narrativa, suelo leer novelas de Saramago como “El evangelio según Jesucristo”, “Caín” y, por supuesto, “Ensayo sobre la ceguera”. Entre otros buenos novelistas que me gusta leer están García Márquez, Vargas Llosa, Bryce Echenique y Cortázar. Lo que sí leo bastante es poesía. Prefiero los poemas desconocidos de personas como ustedes y yo. Suena raro, pero prefiero dejar los clásicos de la lírica para cuando necesite un buen libro.

Les presento mi primer poema publicado en Letras al Mango.

With love, from me to you”

I

Sí, amigo, la amaba.

Todos los días hablábamos.

Ella en contestar tardaba,

pero sabía que nos queríamos.

Creo que era desesperado,

escribía con cada latido.

Me ilusionaba sentirme amado.

La deseaba, en el buen sentido.

Acordamos vernos el sábado.

El día de verla se acercaba;

sin embargo, la esperanza había acabado:

Ella cancelaba y lo lamentaba.

El buen humor se fue con el calor.

Mi corazón se encontraba enredado.

La tristeza y la furia se unían al estupor.

Una estocada mortal a la quimera me había dado.

Explícame, amigo mío, como al día siguiente no me había arreglado.

Hablábamos diariamente pero sin sazón.

Ese sueño de chica perfecta se fue de mi lado.

“El amor disminuye en la dictadura de la razón”.

A la semana nos encontramos

¡Esa acción ingenua de esperar a quien amamos!

Llegó una hora después de lo acordado,

pero al parecer las lágrimas la habían embargado.

Maldita culpa que en mi bolsillo de la camisa estaba.

Le hablé aunque mi corazón sugería  más que eso.

 Seguí el consejo del amiguito este y un gran abrazo le daba.

Nos miramos a los ojos y sellamos el amor con un beso.

A los segundos del primer momento mágico

vino un hombre detrás de ella.

Me pidió, por nuestro bien, todo lo que tenía esa noche bella.

Ella no decía nada pero luego vino lo trágico.

Su puñal penetró su hermosa y suave piel.

Solo cayó mientras yo gritaba su nombre.

Me arrancó todo lo que tenía ese supuesto hombre.

Tan solo me concentraba en sus ojos color miel.

La tenía en mis brazos, la iba a levantar.

“Déjame, estoy bien así” Me dijo con una sonrisa.

 Yo sollozaba cual niño pidiendo que no me vaya a dejar.

Me pidió un segundo y final beso con su último aliento y lo hice.

Sabes, amigo; no habrá sido mi primer amor,

sin embargo, fue mi primera amada.

2 años pasaron y sigue intacto mi dolor.

Me corrijo; la amo, no solo la amaba.

Luis Fernando.