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Las clasificatorias son siempre un buen momento para subir la tensión y unir un país. Sobre todo para Sudamérica, donde siempre esperamos esta época para ver, por lo menos algunos, buen fútbol. Y es que los campeonatos locales no son muy competitivos o no están a la altura del campeonato Europeo (a excepción del campeonato brasileño y algunos equipos argentinos), cuyo campeonato es, para mí por lo menos, el de mejor fútbol.

Así, después de esta doble fecha en la que Perú salió medianamente ganador (pues a pesar de la victoria ante Chile – la cuál fue muy beneficiosa – los equipos que debieron perder ganaron), toca volver a ver a nuestros equipos, los que a pesar de no estar a la altura, mueven nuestros corazones a alentarlos y seguirlos. Le llamamos: realidad. La fecha que pasó tuvo muchas sorpresas, entre buenas y malas. La más “sorprendente” fue la derrota de Alianza contra Comercio. Un partido casi calcado del AL – UTC, la única diferencia fue que el local esta vez sí aprovecho lo que tuvo y el visitante no. Por otro lado, los cremas ganaron de locales, contra un visitante que comenzó avisando pero que no pasó de eso. El vigente campeón goleó en su casa, y aun así pisa los talones blanquiazules. Matute tiembla, el Monumental motivado y el Alberto Gallardo en busca del primer lugar.

Un rápido análisis muestra que Alianza ha sufrido desde la primera fecha para ganar o empatar. No es un equipo sólido, ni mucho menos constante. El clásico lo ganó casi de suerte, mientras que contra Pacífico no pudo. La punta no será algo que tenga por mucho tiempo si sigue así. La U gana después de mucho. Es una victoria que no le da el primer lugar pero que alivia las tensiones dirigenciales y tranquiliza (por lo menos en algo) a algunos hinchas. Cristal está motivado. A pesar de sufrir un tropezón en fechas pasadas, se ha levantado y notoriamente. El título de “Campeón” Lo quieren hacer durar, y tiene con qué: la reciente contratación de José Carlos Fernández muestra un interés en el gol.

Así, los tres “grandes” peruanos buscan mantener el ritmo hacia la anhelada copa, en un campeonato que, hasta ahora, se ve parejo. Con equipos que mantienen el ritmo y soportan bien en la defensa. Con partidos ajustados, a pesar de los abultados resultados. Jóvenes que se perfilan a ser estrellas (si no “cracks”) y técnicos cuya cabeza tendrán que salvar pues este campeonato no es para cobardes.

Por José Samuel Abarca Malca

Alumno de EEGGLL

  • Augsto Leiva

    Un comentario bastante acertado