La literatura, a través de los años, se ha visto afectada por los cambios en la sociedad. Hoy en día, en el Perú, la tradición literaria se ve más propensa a desaparecer debido a las preferencias sociales -enfocadas en otras actividades-; así como a la falta de compromiso de las autoridades culturales y educativas.

“Selección Peruana 2000-2015” es un libro en el que Ricardo Sumalavia reúne extractos de obras de escritores peruanos contemporáneos y, a su vez, las distintas perspectivas que estos tienen acerca de la vida literaria presente. Entre sus distintos puntos de vista, hay tres que predominan, sobre los cuales se discutirá a continuación.

En primer lugar, existen nuevas propuestas literarias, pero la carencia de compromiso de las editoriales frustra no sólo el desarrollo de los nuevos escritores, sino que el público –que es parte del mundo literario– se reduce con el pasar del tiempo, debido a que leen los mismos temas, a los mismos autores, y los mismos estilos, lo cual se vuelve algo monótono. Además, las editoriales son limitadas en cuestión de temas que salgan de la realidad latinoamericana, por lo que estas no apoyan los nuevos proyectos que recién están entrando al mundo literario. Esta temática fija que deben seguir los escritos no es más que una continuación de los temas desarrollados por algunos autores del Boom latinoamericano.

En segundo lugar, la riqueza cultural e intelectual en el país es casi nula, por lo que desarrollarse como un escritor es una tarea muy difícil. Carlos Yushimito menciona tres factores principales que frustran el desarrollo de una vida cultural rica. Entre estos se encuentran la indiferencia gubernamental, los índices de lectura ridículamente bajos y la extinción de suplementos culturales. El primer y último factor son los causantes del bajo nivel educativo de la población. Si es que el gobierno o, al menos, el Ministerio de Cultura no se comprometen con el desarrollo de una vida cultural dentro del país, las organizaciones más pequeñas que quisieran fomentarla tendrían mayores dificultades en hacerlo. De esta manera, no sólo se frustran las carreras humanas y cultivadoras, sino que el país y su índice de aprendizaje va decayendo.

Finalmente, la literatura se considera una herramienta crítica y con capacidad de transformar la realidad. No sólo se trata de describir un contexto en específico en apariencia, sino también de criticar los temas que se desprenden de las diversas sociedades y proponer, mediante alguna narración, una transformación de los rasgos negativos o sobrantes de la realidad. La idea es voltear los estereotipos ya arraigados en nuestro contexto para intentar, de esta manera, cambiar algo en el sistema, el cual, según las perspectivas de los autores citados en el libro, es discriminador. ¿Por qué tiene que existir una muralla cultural – entre Lima y provincias – si somos, supuestamente, un país unido? ¿Por qué siempre las provincias tienen que estar en situaciones precarias mientras que en la capital se viven lujos increíbles? ¿Por qué las personas tienen que migrar de sus ciudades natales para poder recibir una educación de calidad? Es realmente preocupante.