Tras la muerte de su padre en la Guerra de Corea, el adolescente Hunter Doherty Adams perdió todas las esperanzas en la humanidad. El poder y el odio eran su prioridad en ese momento. Desilusionado, se refugió en la tristeza e intentó suicidarse tres veces. La madre de Hunter decidió internarlo en un hospital psiquiátrico. A su corta edad, él entendió que no tenía nada de positivo seguir atentando contra su vida. Hunter tomó 2 decisiones: servir a la humanidad a través de la medicina y nunca más tener un mal día. No se imaginó que, años después, sería el doctor más querido.

Hunter Doherty Adams, reconocido mundialmente como Patch Adams, nació el 28 de mayo de 1945 en Washington D.C. Es médico de profesión, activista social, diplomático y escritor. Asimismo, también es un reconocido payaso profesional. Inventor de la risoterapia, él apostaba por la risa como herramienta de curación para las personas enfermas. Así fue como, en el año 1971, fundó el instituto Gesundheit (salud en alemán), donde atendía a pacientes con diversas enfermedades. Patch Adams mantiene su propuesta de medicina alternativa en la que el amor, la risa y el humor tienen un rol importante en el proceso de sanación.

Desde hace ya 4 años, Patch luce un cabello canoso y largo, hasta la altura de los hombros. No obstante, destaca en el hemisferio derecho de su cabeza, un intenso color azul que se va uniendo con el color natural de su cabello. Por debajo de su amplia frente y cejas escasas, hay dos tiernos ojos color avellana. Entre sus blandas mejillas, aparece una nariz aguileña que conecta a una boca fina con labios pequeños. Esta se ve opacada por su inconfundible y prominente bigote gris que aparenta ser muy similar al bigote del pintor Salvador Dalí.

Adams tiene una personalidad única. Sin dudarlo, es considerado una persona alegre y muy risueña. Muy apasionado con su función de poder ayudar a las personas enfermas a través del buen humor. Para Patch, no hay imposibles: sabe que la perseverancia es muy importante en la vida de uno. Sin tener algún apoyo económico, pudo mantener en pie el instituto que fundó junto a un grupo de voluntarios. Él se reconoce como un comunista idealista ya que es justo: “querer lo mismo para todo el mundo”. Extrovertido y feliz, sigue sonriendo por la vida ante cualquier adversidad.