Esta semana de parciales ha sido un poco inusual. Como todos saben, por el feriado del 8 de octubre tuvimos un fin de semana largo e iniciamos los exámenes el miércoles. Supongo que como buenos estudiantes PUCP pasaron esos cuatro días leyendo sin parar, ¿cierto?

En mi caso, los parciales empezaron el domingo (#badluckmelisa strikes again) ya que tenía que enviar mi plan de investigación de Métodos vía e-mail hasta las 8:00 pm. Y por supuesto, no faltó la dosis de adrenalina: se me fue el Internet al medio día. Intenté de todo por horas y finalmente, en absoluta desesperación me fui a la casa de mi madrina desde donde envié mi trabajo a las 7:53 pm.

Aproveché el lunes para leer para mi parcial del miércoles y el martes me dediqué a ver tele en pijama.  Lo sé, lo sé. No es la mejor estrategia de estudio pero no resistí la tentación de un feriado marmoteador.

Ya solo me quedan tres parciales más la próxima semana. Solo uno de ellos será un tradicional examen escrito. Los demás son presentaciones de investigación grupal. Nunca pensé que diría esto, pero extraño esos ciclos donde por una semana solo era yo, mis fotocopias, el resaltador, mi mantita y mi café.

image

Debo decir que esta semana de parciales no ha sido tan dolorosa como otras. Recuerdo que cuando llevé Filo Antigua con Dávila pasé 36 horas sentada en el mismo sillón leyendo 50 soles de sus lecturas obligatorias y complementarias y haciendo resúmenes que de resumidos no tenían nada porque eran como 10 hojas con dibujo de la alegoría de la caverna incluido.

¿Cómo se avecina su semana de parciales? ¿Sienten que ya se derritieron sus córneas de tanto leer o se reservan ese sufrimiento para finales?

Comenten y cuéntenme su calvario de parciales