I

Primero ayúdenme a definir algo: ¿qué es civilización? ¿Qué es capitalismo? ¿Qué es modernidad y/o modernización? ¿Qué es globalización? Sin que este se piense como un artículo erudito plagado de citas, como me gustaría para pensar en la seriedad del asunto, echaré mano de algunas concepciones que he ido aprendiendo a lo largo del universitario camino. Preferiría pensar esto como en una charla, sabedor de que en un diálogo las ideas aparecen sucesivamente y así todo se hace, además de polémico, más fructífero.

II

Civilización: ¿unidad conceptual que engloba a un conjunto de seres humanos llamado sociedad, articulada esta mediante ciertas cosmovisiones, actividades productivas, recreativas, dispositivos simbólicos y que tiene determinadas instituciones que la regulan? Si es más o menos así, ¿qué la diferencia de la cultura? Un personaje multifacético de Chile y de pronta respuesta para las preguntas lo dijo así: “La cultura no es otra cosa que el modo en que la gente percibe la realidad y actúa dentro de ella y que está en constante (re)producción”. En efecto, esto es muy vago, y para entenderlo requiere de un estudio histórico de las condiciones de vida en las que ciertos actos y pensamientos se desenvuelven. Esto significa que deberíamos conocer la problemática social (qué afecta a la población o cómo vive o se organiza cierto grupo social), la problemática cultural o ideológica –sería importante diferenciar estas dos palabras– (qué piensa la gente, cómo percibe y por qué concibe ciertas cosas así), el aspecto geográfico (en dónde se desenvuelven esos grupos y qué características tendrían estos espacios) y finalmente la problemática política (qué clase de disputas existen dentro de un grupo social, quiénes participan o no en ellas,  y qué discursos se desarrollan en torno a esto). Si tienen que agregar algo más, avisen.

III

Continuemos: ¿y el capitalismo? ¿Un sistema de producción de carácter global que propende a la acumulación de riqueza a partir de la ganancia de actividades para la producción de bienes y servicios en desmedro de los agentes que producen in situ? Sí, valgan verdades, el mundo económico se ha complejizado más todavía desde sus aspectos financieros y complejas tramas de poder –como la deslocalización de los imperios económicos y políticos–, pero no creo que, en base a las denuncias y agendas mundiales, el capitalismo como modo de producción –término marxista que relaciona actividad netamente productiva con un sistema de organización social y lenguaje determinados– no pueda seguir siendo caracterizado como sistema de producción que favorece a la acumulación –ocultamente bárbara– de la riqueza. Es posible que hoy se sienta que hay una flexibilización de los estamentos sociales y haya una apertura hacia la democratización de la vida social en todos sus aspectos, inclusive, alguna vez se vio en pantallas de televisión que en un comercial de Coca-Cola se veía a un joven protestando con la coke en mano en una marcha.

Sin embargo, ¿qué tanto de factibilidad tiene esto a la luz de, por ejemplo, los desiguales procesos de urbanización (y su correlato de pauperización de los campos y migraciones en búsqueda de oportunidades a la ciudad), aumento de la delincuencia, pérdida de confianza interciudadana,  explosión de guerras “culturales”, auge de partidos xenófobos en Europa o el “viraje a la derecha” de algunos gobiernos en América Latina? ¿No podríamos creer que estamos viviendo una ilusión de pletórica abundancia –económico y social– y que la contracara de esto sea que nos estamos endeudando tremendamente o estamos viviendo engañados? Y pensar que por capitalismo se entendía una mera actividad económica.

IV

Prosigamos. ¿Qué es modernización? Hay un texto que se llama “Todo lo sólido se desvanece en el aire” escrito por Marshall Berman, que al leer unos capítulos es como si te dejara sin aire. Es decir, nada es constante, se produce para el progreso de inmediato, hay que superar, competir, avanzar, crear. ¿Pero por qué tanto movimiento? ¿Hacia dónde se apunta? Esto es, entonces, lo que significaría ser moderno para mí: estar siempre a la moda –naturalmente desborda el sector textil o estético esta idea–, crear productos innovadores, desechar lo antiguo y apostar por lo nuevo, lo eficiente, etc. Así las cosas, modernizar la vida es mejorarla, deshacernos de costumbres rudimentarias y seguir… Pero cae la misma pregunta: ¿hacia dónde? ¿Quién define qué es lo mejor, lo que se debe seguir? Podemos ver la espalda erizada de un monstruo llamado poder entre la bruma.

V

¿Y globalización? Por globalización yo creo que se entiende a un estado mundial de cosas de total interrelación. Generalmente se apunta al despunte de las comunicaciones como coadyuvantes del flujo de información e intercambios económicos y culturales que confluyen en transformaciones sociales históricas de todos los países y sectores sociales del globo. De este proceso, se ha querido establecer su origen en las postrimerías de la segunda mitad del XX si no me equivoco, pero, quizá con mayor acierto, otros han dicho que empezó el mismo día en que Colón encalló en América en el año 1492.

VI

Una vez que he intentado definir estos cuatro conceptos, me gustaría darles un sentido de articulación. Si la civilización se refería a un cuerpo vasto de relaciones humanas articuladas en base a diferentes instituciones, si el capitalismo superaba su significancia económica para instalar un modo de vivir la vida en sociedad con especial preponderancia en la acumulación y en el que se siente, como he sugerido, una ficción de la vida en sociedad, si la modernidad es un conjunto de ideas que llevan a una práctica del cambio constante, y si la globalización es un proceso de interrelación de determinados elementos a nivel mundial, entonces ¿qué tenemos?

Con temor a parecer mecánico, diría, a riesgo de utilizar un término demasiado englobante como civilización, ¿qué clase de civilización –conjunto concreto de relaciones humanas con su implícito conjunto de ideas movilizadoras– tenemos? Yo sé que es ocioso responder a una pregunta que a todas luces nos parece evidente: civilización o sociedad de consumo, casi nihilista y en el que el individualismo prepondera. Sin embargo, quería intentar una elucidación, que no es sino esta: el capitalismo tiene un carácter mundial que legitima y propende a la globalización de sus actividades; la modernidad, en tanto motivación al cambio y a la innovación en múltiples aspectos, es funcional a aquel en cuanto prepara cognitivamente al individuo para el cambio y lo hace permeable a este constante recambio de piel productiva que tiene el capitalismo, o sea, a sus innovaciones.

VII

Ahora bien, yo sé que todo esto no es categórico y que inclusive puede resultar en desfachatez cuando hablamos de capitalismo –como innovación– en un sector marginal como la informalidad o el sector transportes con su parque automotor vetusto. Sin embargo, se deja de lado que estas actividades son rentables o que, tal como están instauradas, suponen una estructura inamovible porque en su núcleo está la cuestión del poder: he ahí el caso de la vinculación de un alcalde como Castañeda con los transportistas, ya que unos y otros se favorecen en esta relación de primordial criminalidad. Entonces, en base al párrafo anterior, vemos que si bien la modernidad prepara a los individuos para el cambio, esto no es del todo total pues: o hay una estructura de poder que lo impide y solo acepta maquillajes, o hay un sistema de creencias que anularía cualquier recambio en los esquemas de relación social como lo es que no se quiera que las poblaciones de opción sexual diferente a la tradicional tengan derechos socialmente reconocidos por la ley. Entonces, el cambio tiene sus fronteras pero también sus motores. Como dice una canción del rapero chileno Portavoz:

Cambia el celular varias veces al año
Cambia de plan, de empresa Movistar, Entel o también Claro
cambia casa comercial y tarjetas de crédito
Cambian lo viejo por lo nuevo aunque chauchero el esquelético

(…)

Cuando hay que hacer un cambio verdadero
Un cambio por mejor vida más digna pal pueblo entero
Por una sociedad más justa oculta en busca de emancipación
Maldición, al pueblo le asusta la revolución

(De la canción Al pueblo le asusta la Revolución)

Más claro ni el agua.

VIII

¿Qué he querido dejar sentir con estas reflexiones si bien las siento un tanto obvias? Que el poder, los intereses de un grupo, en su acción y pensamiento, están detrás de muchas cosas y es mejor sentirlo y verlo así. No se trata de estar paranoico y de estar alertas sobre quién nos quiere usurpar, sino de, en llano castellano, evitar que nos agarren de giles.

13-07-16