Me voy a tomar la libertad de utilizar este espacio para escribir algo que podría quedarse (y tal vez, debería) en mi espacio privado, pero que ha tenido ganas de salir desde hace mucho y creo que es buen momento. Esto intenta ser una especie de agradecimiento, elogio o reconocimiento, a quien, claramente sin saberlo, marcó mi vida con sus estribillos.

Es para quien acompañó mis años de adolescente y los años previos a serlo, convirtiéndose en el artífice del soundtrack de mi vida. Para quien compuso una canción para cada momento, una canción para cada estado de ánimo. Si me encontraba feliz le daba play a Supersonic. Si me sentía solo, a Half The World Away. Si quería llenarme de energía, a Cigarretes and Alcohol. Si me sentía romántico, a Let There Be Love. Incluso imaginaba que una de sus canciones sonaría el día de mi boda, pero eso es mejor mantenerlo en reserva.

Creo que es evidente de quien hablo, pero, para quien no lo conozca, me refiero a Noel Gallagher, quien es famoso mundialmente por haber sido el guitarrista y principal compositor de Oasis, y quien acumplió 53 años el jueves pasado.

Fue en el 2010 cuando mi primo hizo sonar Live Forever en su computadora para acompañar nuestra sesión vespertina de videojuegos en la Play Station 2. Esa fue la primera vez que escuché un tema de Oasis y quedé enganchado instantáneamente. Le pregunté qué banda estaba sonando y me respondió que era Oasis, “los de Wonderwall”.

Yo no tenía idea de que era buanderwol o lo que sea que había dicho. Pero sentí la necesidad de escuchar más de esa banda. No tardé mucho en embarcarme en la aventura de acompañar mi vida con la música de la banda originaria de Manchester y en ese momento no tenía idea de lo significativa que sería esa experiencia para mi vida. Era apenas un niño, un pre-puberto, al que le fascinaron los sonidos de las guitarras y la voz rasposa de Liam (vocalista de Oasis y hermano de Noel). Era un chico que no entendía nada de lo que decían las letras, pero que imitaba los sonidos al escucharlas una y otra vez.

Probablemente mi experiencia al escucharlos hubiese sido distinta si en ese entonces hubiesen estado disponibles todas las plataformas de streaming musical que existen ahora. En cambio, solo tenía la opción de escucharlos por YouTube o descargar sus canciones por Ares y pasarlas al MP3 que tomaba prestado de mi madre. Fue así como, sin saberlo, al buscar cada canción y descargarla, las fui haciendo mías.

Así comenzó todo. De camino a la escuela y de regreso a casa escuchaba sus canciones en el MP3, y una vez en casa lo hacía en la computadora mientras hacía las tareas del colegio. Empecé escuchando sus temas más populares: Don’t Look Back in Anger, Wonderwall, Champagne Supernova, etc. Pero al pasar las semanas quería más, así que, con la curiosidad que siempre he llevado a cuestas, intenté descargar todas las canciones de Oasis que pudiese.

A pesar de algunos inconvenientes técnicos y un par de virus que fueron eficazmente detectados y puestos en cuarentena por el antivirus de la única computadora que había en casa, logré descargar gran parte de su discografía. Fue en ese punto donde no hubo vuelta atrás. Los escuchaba todo el santo día. Hice un recorrido exhaustivo por casi todos los álbumes de Oasis y me fui volviendo un fanático enfermizo, visceral.

Pese a haber escuchado casi todas sus canciones durante los primeros meses en que “descubrí” Oasis, tuvo que pasar más de un año para enterarme de que no seguían juntos. Fue una sensación extraña. Sentí que me había enamorado de algo que ya no existía, y que lo había hecho cuando solo era un recuerdo. Me sentía desilusionado. Me preguntaba si algún día volverían a juntarse y podría escucharlos en vivo.

Lo curioso de esta noticia fue el cómo me entere de ella. La recibí porque mi primo (sí, el que me hizo escuchar Live Forever) me dijo que Noel sacaba un nuevo disco, pero no con Oasis, sino con su nuevo proyecto como solista: “Noel Gallagher High Flying Birds”. Fue con el lanzamiento de su álbum homónimo en 2011, que la música de Noel Gallagher High Flying Birds se convirtió en mi nueva adicción.

Con ese álbum surgió en mi la necesidad de buscar las letras en internet y sus respectivas traducciones, para así poder entender por fin de qué hablaba Noel en cada una de ellas. Eso solo hizo que me gustaran más. Y a su vez traté de prestar realmente atención a mis clases de inglés en la escuela.

I’m watching the TV

Or is it watching me?

I see anothe new day, drowning

It’s rising over me

And my mortality

And I can feel the storm clouds sucking up my soul

(The Death Of You and Me)

En 2012 mi sueño se hizo realidad parcialmente. Noel Gallagher se presentó en Lima, en el estadio de San Marcos. Digo parcialmente porque aún sueño con ver a los hermanos Gallagher dando un concierto juntos, pero la experiencia de ver al mayor de los hermanos en vivo me puso tan nervioso como emocionado.

La presentación de Noel en Lima fue pequeña, solo se habilitaron dos secciones: una tribuna popular y una pequeña parte del campo. Nada comparado a los estadios repletos en los que solía presentarse Oasis. Recuerdo ese día como uno de los más felices de mi vida aunque no entendí nada de lo que dijo durante su presentación.

Solo tengo grabado en mi memoria que un diario limeño publicó un titular que decía: “Noel Gallagher: Lima apesta a pescado”. Y desde entonces, Lima apesta a pescado para mí.