Las tallas de la ropa siempre han sido un problema. Las tallas femeninas se determinan por la medida del busto, la cintura y las caderas; con esto, se supone que se podría estandarizar (al menos de país a país) las dimensiones de las prendas en tallas promediadas. No obstante, de marca a marca, o incluso de un tipo de prenda a otra, no parecen tener ningún tipo de consistencia. Así, es posible que una mujer tenga en su closet jeans de talla 28, 30 y 34, y que todos le queden igual. Estos números significan un dolor de cabeza para unas, porque es muy difícil determinar qué prenda realmente nos quedará bien y para otras, porque mientras más grandes son los números, más lejos nos sentimos de cierto ideal de belleza. Las tallas tienden a causarnos inseguridad. Las exigencias que se imponen al cuerpo femenino hacen que sea difícil -si no, imposible- sentirse conforme en el cuerpo que tenemos. Las tallas no nos ayudan a sentirnos mejor. 

Fuente: allure.com

La falta de uniformidad de estas nos obliga a probarnos las prendas antes de comprarlas, pues los números que las etiquetan parecen ser arbitrarios. Obviamente, de alguna forma lo son. Esto hace que muchas veces ir de compras sea una tarea engorrosa, pesada y deprimente, cuando podría ser divertida y despertar nuestro lado creativo al hacernos pensar en todos los outfits que una prenda tiene potencia para crear. ¿Necesitamos más prueba de la arbitrariedad de estos números? Veamos… 

Fuente: https://www.eonline.com/fr/news/687475/a-brief-history-of-women’s-clothingthing-sizes-and-why-you-just-went-up-a-size

Las tallas han cambiado con el tiempo. Por problemas globales como el sobrepeso y obesidad, entre otros, las tallas no solo han aumentado de rango, sino que surgió lo que se conoce como vanity sizing. Esto consiste en etiquetar las prendas con tallas más pequeñas, para apelar a la vanidad de las compradoras y compradores e inducirlos a comprar. Por eso, como vemos en los gráficos, lo que antes en Estados Unidos era una talla 20, en el 2001 pasó a ser una talla 16 y hoy es una talla 12. El cambio entre el 2001 y el 2011 también se da porque en este último aparecieron las tallas 0 y 00, ampliando el rango de medidas disponibles para aquellas personas de contextura más delgada y ampliando  inseguridades de las personas que no cumplían con esas medidas. 

Esto sucede sobretodo en marcas americanas, pero nos afecta también porque son las que llegan a Latinoamérica. Por ejemplo, desde hace algunos (pocos) años, H&M viene haciendo un cambio en sus tallas, dicen, a pedido de sus clientes. Así, lo que, por ejemplo, en algún momento fue una talla S, ahora es una XS. Es por esto que comprar ropa online puede ser la misión imposible.

Fuente: The Fashion Post

¿Tallas plus size?
Plus size me parece un término problemático. ¿Qué implica que una talla sea ‘plus’? Que está más allá de las tallas “comunes”. Esto puede tomarse de dos maneras: son tallas que se escapan al sistema encasillador de tallas regulares, y fuera de este obtienen cierta autonomía; o, son tallas que escapan a los estándares de belleza, incluso en su rango límite, y este escape no significaría una liberación, sino una marginación. Tomémoslo de la mejor manera posible y celebremos que en la actualidad se da la representación de una mayor variedad de tipos de cuerpo, independientemente de la manera en que lo llamen. La talla standard existe, pero no hay una mujer standard. Todas tenemos diferentes tipos de cuerpo, y no podemos definirlo por el número que aparece en nuestros pantalones.