Las medidas de seguridad social recién han aflorado en la Administración Trump, cuando el país empezaba a registrar miles de muertes por COVID-19. El Congreso recién ha aprobado la repartición de un bono que puede llegar hasta $1,200 por motivo de cuarentena, acorde a las necesidades y estatus socioeconómico de cada familia. Este bono tiene como cometido asegurar la vida del ciudadano estadounidense, al darle un sustento para que éste pueda quedarse en cuarentena con seguridad financiera. Este bono va destinado a 70 millones de ciudadanos, y una gran parte de ellos recibirá el dinero mediante un cheque al correo, ya que no cuentan con información bancaria. ¿El problema dónde radica, entonces? 

El prototipo lanzado por el Departamento de Servicios Secretos evidencia que el nombre del Presidente Donald Trump estará en la parte izquierda del cheque. ¿Y por qué es problemático? Dos motivos: la medida no es correcta en términos legales, y este puede pasar como un intento de politizar la ayuda brindada en favor a su campaña de reelección. ¿Este es un mensaje político para la población? Mediante un cheque de alivio financiero, firmado por el candidato republicano, el mensaje para la población es claro: nuestro candidato apoya, y apoyará, más. Asociar el nombre del candidato a una medida de salvataje representa un papel heroico de éste en la vida de millones de americanos, ya que ahora serán capaces de poder pagar la renta, servicios y alimentos. Gracias al dinero estatal, autorizado y firmado por éste candidato, millones podrán subsistir ¿Y por qué no es correcta en términos legales? El Presidente no está autorizado para ser signatario para desembolsos de la Tesorería de EEUU, la labor se le encarga a un funcionario civil. Estas medidas son adoptadas para mantener la imparcialidad política de los agentes del Estado, y asegurar que no existan afinidades políticas que puedan influenciar en el desempeño de estas instituciones. Sin embargo, ¿no hubo un caso parecido antes, con una política pública? No, no era una política pública en época de emergencia sanitaria, mucho menos destinada a ayuda directa financiera, con un alcance a corto plazo tan ambicioso como el target de beneficiarios presentado por Trump. Este es un plan de salud pública, que no fue realizado por una administración republicana, si no demócrata. Se trata del plan enfocado en los subsidios de seguros para hacerla salud pública más asequible, aprobado con rango de ley en 2010, también llamado Obamacare

Affordable Care Act, más conocida como Obamacare, es una política pública destinada a reducir los costos de seguros para fomentar el acceso a salud pública en Estados Unidos. Esta política pública fue aprobada en 2010, durante la primera Administración Obama, sin embargo, la implementación completa se logró en su segunda administración, tras ganarle a Mitt Romney en las elecciones del 2012. A tener las fechas en mente, retornaré a ellas más adelante. La fase de implementación de esta política en 2009 empezó de forma controversial, encontrando oposición en el bloque republicano.

Fue aplicada durante los dos años restantes del primer periodo presidencial de Obama, pero varios aspectos de esta ley aún no estaban vigentes, como el impuesto Medicare y la penalidad para aquellos que no estuvieran asegurados. Además, la mayor parte de las provisiones empezaría a tener efecto a partir del 2014. La Administración Obama tenía vida hasta 2012. Aquí entran las fechas, era muy importante para millones de estadounidenses que la ley no sea dejada sin efecto por una administración republicana, por lo cual, Obamacare jugó un rol muy importante en la campaña de reelección de Barack Obama, incluso expertos aseguran que este fue el motivo para su victoria.  Ahora, queda espacio de duda, ¿La demora de puesta en marcha fue adrede? ¿El nombre “Obamacare” fue usado como estrategia propagandística para la reelección? Con respecto a la primera pregunta, no se puede tener una respuesta certera. Se sabe que durante la planeación de esta política pública, se asume de facto que los expertos tuvieron en cuenta el término de la Administración Obama al planificar los plazos en los que las provisiones tendrán efecto. Por lo tanto, al notar la fuerte oposición republicana, era coherente un replanteamiento de plazos para asegurar que esta política estaría completamente implementada para el 2012. Aquellos que diseñaron la política pública sabían del riesgo que representaba el demorar su implementación; sin embargo, no se puede concluir que la demora fue adrede porque al momento de diseñar una política pública es imposible predecir con exactitud los plazos que tomará cierta institución para acoplar medidas necesarias que permitan que se implementen más provisiones. Aquí cabe el beneficio de la duda, es posible que Obama tomara la “política en proceso” para conseguir votos, haciendo que la población asegure que la medida sería completamente implementada durante su administración; como también es posible que los diseñadores hayan sido precavidos con los plazos de tiempo para no apurar medidas troncales. Queda una pregunta en el aire. ¿El nombre “Obamacare” fue usado como una estrategia propagandística para la reelección? Esa pregunta será contestada en simultáneo con la cuestión Trump del 2020. ¿Por qué y cómo, tanto demócratas como republicanos, acoplan la imagen pública de sus candidatos a las políticas públicas?

Más que una rivalidad entre partidos, esto es política pura puesta en práctica. Es un hecho que ambos sucesos se dieron por motivos propagandísticos con miras a la reelección. ¿Recuerdan que “Obamacare” se llama Affordable Care Act (siglas ACA)? Es poco común oír que la política pública estrella de Obama fue ACA, es más común escuchar acerca del Obamacare. ¿Por qué? Incluso resulta más incongruente el uso de este término si se toma en cuenta que se originó como un término peyorativo que hacía alusión al fallido Hillarycare. ¿Cómo pudo transformar su significado? Publicidad desde la Casa Blanca, en vez de proyectarlo como un proyecto fallido, se usó el término para resaltar los logros de Obama, dándole su nombre a la joya de la corona, Obamacare. Una política pública que busca el bien común, a pesar de que sea un intento muy descarado de usar una política a su favor. El caso de Trump es mucho más simple, considerando que la política en sí misma es exitosa por sí sola, difícilmente el rescate económico encontraría oposición durante una emergencia sanitaria. Por lo tanto, fue la oportunidad perfecta para empujar su candidatura y su imagen política. Si bien es cierto, la legalidad de su idea es bastante cuestionable. No obstante, aún el cheque es un prototipo lanzado por Servicios Secretos para promover la imágen del que podría ser el cheque auténtico, haciendo que los cheques falsos sean fáciles de detectar. De ser el modelo final, es muy probable que existan repercusiones legales al no seguir el reglamento establecido por la Tesorería, aunque el efecto legal sería secundario, ya que la propaganda ha sido realizada. Unos por la salud, otros por la emergencia, pero tarde o temprano, ambos pudieron obtener un beneficio personal a sus labores hechas “por, y para sus ciudadanos”.

El bienestar del ciudadano es el fin supremo del Estado, esto no exenta a que los mandatarios puedan obtener beneficios personales a partir de sus labores. Sea una demora intencional en una política pública de bienestar social para alargar su mandato, o un cheque de salvataje con una alta influencia en el voto de millones de ciudadanos estadounidenses, las políticas públicas dirigidas a la sociedad son usadas para obtener votantes seguros. No podría afirmar que este método sea nuevo, sin embargo, el tema de la utilidad personal de las políticas públicas para el mandatario ha vuelto a la coyuntura gracias a los cheques de estímulo provistos por Trump. Obamacare fue útil para asegurar el regreso de Obama al poder, sin embargo, no se puede asegurar que el mismo resultado se obtenga en el caso de Trump. Cabe destacar que los cheques de estímulo para el rescate financiero no son su única arma de batalla, puesto que los avances en la construcción del muro han ganado la simpatía de los votantes que lo prefieren por su postura tajante ante las políticas de inmigración. Sea en 2012, con la promesa de un plan de salud, o en 2020, con una muestra de salvataje económico que brinda alivio financiero a millones de familias, queda demostrado que las políticas públicas han sido, y serán usadas, para obtener beneficios para el candidato o para el partido. Ellos apoyaron, y ahora será turno de los republicanos de decir que ellos apoyaron, y apoyarán, más.