Ya han pasado cuarenta años del estreno del clásico de Ettore Scola, “Nos habíamos amado tanto”, y aún ahora esta cinta es capaz de retratar perfectamente los ideales de la juventud, la persecución de los sueños y la frustración de todas las generaciones que luchan por no amoldarse al sistema pero que terminan por hacerlo.

“Nos habíamos amado tanto” se estrenó en diciembre de 1974 y es la materialización de nuestras más grandes esperanzas, de ese deseo interior propio de los jóvenes por cambiar el mundo, y del fracaso de todas las expectativas al ver que no se puede cambiar una sociedad que ya ha sido construida sobre los cimientos mismos del conformismo y el individualismo.

Con un reparto excepcional, un guión estupendo y una música exquisita, esta película narra la historia de tres amigos y una chica, y nos lleva a lo más profundo del alma y del sentido de nuestras vidas. La obra de Scola empieza en el presente, para luego llevarnos al pasado y cambiar a los característicos blanco y negro tan de antaño. Con esto se hace una bien lograda evocación de cómo todo empezó y qué fue lo que poco a poco determinó a estos amigos a seguir los diferentes caminos que, finalmente, tomaron. “Nos habíamos amado tanto” o “Tres hombres y una mujer” nos lleva por el sendero de la vida, desde el nacimiento de las más puras e idealistas convicciones de la juventud hasta el fracaso en diferentes aspectos de la vejez. No solo explora la amistad, el amor y los sueños, sino que nos transporta también a la naturaleza misma de la sociedad que nos acaba por absorber.

El punto de partida de la historia es cuando estos tres amigos italianos peleaban durante la Segunda Guerra Mundial. En esta época es en la que se forjan los más sólidos lazos de amistad y los soñadores objetivos de cada uno. Además, los tres por separado, representan a un perfil del individuo en los distintos estratos de la sociedad. Por un lado, tenemos a Gianni, un buen abogado pero arribista, que es capaz de sacrificar sus ideales formados durante su juventud para entregarse a una vida acomodada pero vacía y frustrante. Luego, tenemos a Antonio, el buen pero pobre enfermero que vive perdidamente enamorado de la bella y buena Luciana desde que la ve. Antonio es el mejor ejemplo de un hombre que nunca llega a la satisfacción económica pero que sí halla una vida tranquila y reconfortante. Finalmente, encontramos a Nicola, el típico idealista convencido y además, crítico de cine, que no duda en dejar a su esposa e hijo por perseguir la materialización de sus ideas de cambio en el sistema político.

Los tres luchan al principio por lo mismo, y se enrumban paralelamente en un objetivo. Gianni se enamora de Luciana, y esta deja a Antonio. Después, desafortunadamente, y por el camino que decide tomar, Gianni abandona a Luciana y se casa con la hija ignorante de un millonario corrupto y solitario, que es el mejor reflejo de una retorcida clase social que vive en su mundo de cartón en el que predomina la superficialidad, el individualismo y un profundo desdén por la miseria y desgracias ajenas. Nicola siente en carne propia la frustración por la no realización de sus ideales, y se queda en el anonimato intelectual a pesar de ser una persona muy cultivada y de intenciones nobles. Para empeorar este fracaso profesional, se ve sumido en el fracaso familiar porque su esposa e hijo ya no quieren formar con él la familia que podrían haber sido si él no se hubiera tomado la egoísta decisión de enfrascarse completamente en la política.

“Nos habíamos amado tanto” es de esas cintas que nos hacen brotar las lágrimas, con las que nos identificamos a través de los sueños de los protagonistas, y en las en que nos hallamos a nosotros mismos en esos destinos desdibujados. Es increíble la habilidad de Scola para transmitirnos todo esto en una sola película, en la que queda muy claro que no se debe vivir de sueños y sacrificar la realidad por eso. Por otro lado, también nos incita a fantasear con esa posible realidad alterna que podría ser si la sociedad no estuviera tan deformada desde sus cimientos, y si los valores y principios humanos se encontraran orientados hacia el bien común. Critica la indiferencia de los sectores acomodados y las injusticias a las que están expuestos los más vulnerables. Scola nos invita a soñar pero con los pies en la tierra, podemos ver a nuestros padres en los protagonistas, y pensamos que también nosotros podríamos serlo.

En general, “Nos habíamos amado tanto” es un tributo al neorrealismo italiano y a los grandes de esa época, muestra de eso es la aparición de Federico Fellini y Vittorio de Sica. Es la expresión de los siempre idealistas sueños de la juventud, de la pobreza, la amistad, el amor, la frustración, la soledad y es una crítica al sistema muy interesante, que no cae en fanatismos ni exageraciones, y tampoco se convierte en panfleto político pues lo principal aquí son los sentimientos y aspiraciones propios de los conflictos humanos.

Grabada en nuestra memoria quedará siempre esa escena del reencuentro de los tres amigos luego de muchos años en los que cada uno había enrumbado de manera completamente distinta su vida. La gran comida en el restaurante al que iban diariamente cuando eran jóvenes y luchaban por lo mismo nos lleva, sin querer, a ese pasado idealista que ya no regresará y que ellos dejaron atrás para poder “ser” en esta sociedad.  Así es como lo que dice Antonio se hace verdad pues “ellos tuvieron el sueño de cambiar el mundo, pero acabó en eso, en un sueño porque el mundo definitivamente los cambió a ellos”.