El viernes 04 de diciembre, el congresista Daniel Mora manifestó en Radio Nacional que fue retirado de la presidencia de la Comisión de Educación del congreso, por la presión que el rector de la UNMSM, Pedro Cotillo, ejerció sobre Alejandro Toledo. ¿Quién entra en su reemplazo? Nada más y nada menos que Víctor Crisólogo, congresista investigado por supuestos vínculos con el clan Orellana. Pero esto es lo de menos.

¿Qué implica la salida de Daniel Mora? Para Jorge Mori, ex asesor del congresista, la cosa es más o menos así:

– La Ley Universitaria ya fue ratificada por el TC. Pero proyectos de ley similares “Ley Cotillo” pueden intentar regresar al debate en la Comisión de Educación. Recordemos que este proyecto de ley buscaba que los rectores continúen su mandato ignorando a la Ley Universitaria, pero fue rechazada enérgicamente por los estudiantes y archivada por la comisión.

– Que entra Crisólogo a la presidencia. No hay más que decir. Bueno sí, que es investigado por ser el operador político de Orellana y justo un día antes de la salida de Mora, fue blindado por el congreso para que no sea levantada su inmunidad parlamentaria (así que lo terminarán de investigar en el próximo gobierno).

– Esto tal vez es lo más importante. Junto con Mora se retira el equipo que trabajó la nueva Ley de Institutos y Escuelas de Educación Superior. Esta Ley busca aumentar el nivel de la calidad de enseñanza en los institutos a nivel nacional, y plantea que estos podrán emitir grados académicos como Bachiller Técnico o Bachiller y títulos como Técnico, Técnico Profesional y Profesional que son equivalentes a los entregados por las universidades. Los beneficios de esta ley dan para otro artículo.

– La elección del nuevo presidente (que será Crisólogo por ser el único de Perú Posible en la comisión) retrasará el debate del proyecto de ley en el congreso, y será el nuevo presidente el encargado de sustentarlo.

Personalmente, de ser comprobado que fue la injerencia de Cotillo el detonante de la salida de Daniel Mora, estamos ante un caso más de la crisis de los partidos políticos en nuestro país, en el que el “líder” de Perú Posible le da la espalda a un congresista de su bancada por arreglos personales (o quién sabe por qué) con uno de detractores de la nueva Ley Universitaria y que (oh, casualidad) maneja uno de los presupuestos universitarios más altos del país.