limaComo en muchísimas ocasiones en las que una joven pareja de estudiantes universitarios se encuentra en una situación un tanto crítica, el dinero no nos alcanzaba y solo quedaba chapar la respectiva combi de vuelta a casa. En esta oportunidad, de céntimo en céntimo llegamos a los do soles exactos (universitario nomás). Nos encontrábamos muy cerca del querido Palacio de Gobierno, después de haber degustado el famosísimo Pan con Jamón del País del conocidísimo Bar Cordano (uno de los restaurantes más antiguos de Lima), ubicado frente al Museo de la Literatura Peruana (antigua Estación de Desamparados aún en funcionamiento); y decidimos darle un pequeño vistazo a todas esas calles que alguna vez relucieron la imponente “Ciudad de los Reyes”.
Jironear o no jironear, he ahí la cuestión. Era imposible salir hasta la Av. Tacna (gracias tía Susy) sin rondar por algunos edificios que con el pasar de los años han perdido el esplendor. Espero que con el ingreso del nuevo alcalde de Lima este recuerde que existe una Lima empolvada, con ganas de volver a encantar a todos aquellos que soñamos con esa capital de las fotografías antiguas. Empezamos en la cuadra 1 del jirón de la Unión (pequeño truco del columnista, no existe cuadra 1 de dicho Jirón) 1, seguimos dándole una vuelta a la plaza y encontrábamos por allí, en el pasaje Olaya, un muro que recuerda el último grito del héroe chorrillano 2; volteamos por última vez para despedirnos de la Plaza Mayor y de su original pileta (único objeto intacto desde la fundación de Lima) 3.
Pasamos por la Casa O’Higgins 4 y la Casona Riva Agüero, ambas propiedades de nuestra casa de estudios. Caminando por aquí y por allá encuentra de todo, si decide visitar el Centro Histórico, aproveche en estirar un poco el cuello hacia arriba y observar el detalle de cientos de balcones, y también de los pequeños letreros con el nombre original de la callecita. Una vez culminada nuestra agotadora pero hermosa caminata (de la manito como buenos niños de primaria) llegué a un punto en el que suspiré y retorné al siglo XXI, con gente que ve a estos edificios como “casuchas antigüitas a punto de caerse”, pero que en algún momento pudieron ser el hogar de familias como la mía, o como la de cualquier otro. Si en algún momento se logra recuperar las quintas, casonas y balcones (que exigen seguridad Bóxer y seguro contra accidentes Pacífico) no solo estaré contento con mi capital, sino con cientos de historias que se van recuperando de jóvenes como nosotros que vivieron en una Lima de antaño.

  1. La primera cuadra del jirón de la Unión fue derrumbada para ampliar el Palacio de Gobierno. Es por ello que siempre se empieza con la cuadra 2.
  2. El pasaje Olaya fue el escenario del fusilamiento de José Olaya, mártir de la independencia.
  3. La pileta de la Plaza Mayor de Lima es el punto 0 de todos los kilómetros de las carreteras en el Perú.
  4. En una oportunidad escribiré acerca de la importante labor de Bernardo O’Higgins, a propósito también del aniversario de nuestro hermano del Sur.