En una democracia como la peruana no es imposible que se expidan leyes con fines completamente políticos y no en beneficio del bien común. Es así, que el  viernes pasado se publicó en el Diario Oficial la Resolución Legislativa del Congreso Nº 007-2016-2017-CR, conocida como “Ley del Transfuguismo”, norma que prohíbe a los congresistas que renuncien o hayan sido separados o expulsados de su bancada, adherirse a una nueva agrupación política.

Causa mucha sospecha que la agrupación política que motivó el transfuguismo en la década de los 90, el fujimorismo, sea la que haya impulsado una normativa que prohíba la conducta anteriormente mencionada.  Sin embargo, no es difícil entender el asunto que conllevó a la promulgación de esta ley: los fujimoristas buscan no perder más escaños en el parlamento.

Pero más allá de las distintas opiniones que surjan respecto de esta modificación al reglamento del congreso, la persona más afectada es Yeni Vilcatoma, pues su renuncia le ha significado trabas en su labor legislativa como la salida de las comisiones a las que pertenecía. ¿Qué hizo la parlamentaria para estar inmersa en esta situación?

Hace unas semanas, Vilcatoma decidió no seguir en el partido de Keiko, pues consideraba que era una falta de respeto someterse a un proceso disciplinario, que consideraba arbitrario en su propia bancada. Esto, y tal vez los enfrentamientos con otros militantes del partido como Letona o Becerril, fueron el detonante para la renuncia de la ex procuradora.

Recordemos que, a inicios del 2014 Vilcatoma acaparaba titulares en todas partes, era considerada aquella heroína sin capa que se mostraba endeble frente a la corrupción.  Para muchos representaba al peruano que quiere hacer las cosas bien, que tiene los pantalones para confrontar a sus superiores cuando observa algo incorrecto. Definitivamente, tenía el perfil que se esperaba encontrar en un político: audaz, pulcro y con voluntad para hacer un buen trabajo.

Es así que Fuerza Popular decidió invitarla a formar parte de su bancada, Vilcatoma aceptó y se postuló al congreso. Cabe mencionar que esta incorporación probablemente haya constituido la mejor estrategia del partido Fujimori a lo largo del último proceso electoral. Los fujimoristas necesitaban convencer al electorado que esos tiempos de corrupción que se vivieron en los 90 eran parte del pasado, requerían mostrar un nuevo rostro del partido, y para conseguir este fin qué mejor opción que Yeni Vilcatoma.

El jale naranja fue motivo de diversas opiniones que, en su mayoría, predecían la incomodidad que sentiría la ex procuradora en la lista de Fuerza Popular. A pesar de todo, el resultado fue el esperado: la candidata ocupó la cuarta posición en la lista de los congresistas más votados. Vilcatoma agradecía la confianza del electorado y manifestaba que al observar un acto de corrupción en su partido, sería la primera en denunciarlo.

Bastaron tres meses para que las predicciones tuvieran lugar. Vilcatoma se enfrentó a algunos de sus colegas fujimoristas por temas internos al partido y finalmente se retiró. El problema fue que Vilcatoma no advirtió que estaba uniéndose al partido del diablo, no previó que podría ser tan peligroso jugar con fuego –como muchos se lo advertían–, y finalmente se quemó.

Las quemaduras ahora son más graves con la promulgación de esta ley. Dependerá de la congresista elegir cual será su tratamiento, pero de lo que estamos seguros es que Vilcatoma aprendió la lección: si  una persona juega con fuego, es probable que se queme.