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La cantidad de meses que pasaron, no lo recuerdo bien; sin embargo, allí se encontraba el profesor Félix Morales dictando su tradicional clase de Derecho. Del tema, sí me acuerdo a la perfección: El sistema jurídico peruano.  Para ello, previamente se detallaron dos sistemas del cual derivó el nuestro. En primer lugar, el caso inglés, en donde el monarca (asume la cabeza de Estado), no es un ente ejecutor; por el contrario, el parlamento escoge a un primer ministro que asume la gestión de gobierno y que a su vez es responsable político, dejando al mandatario como un ente incorruptible usado para tener una mayor gobernabilidad. En segundo lugar, tenemos el caso americano, en donde el presidente claramente es quien lleva las riendas del país, a este régimen le decimos, valga la redundancia, presidencialista.

El Perú, “chicha” hasta en eso, posee un sistema híbrido en donde combina ambos sistemas. En dicha clase se le llamó presidencialismo atenuado.  Esta explicación se debe, en realidad, a qué tipo de mandatario tenemos sentado en el sillón de Pizarro. Por ejemplo tenemos el caso de Valentín Paniagua, que si bien fue un gobierno transitorio, decidió recargar las responsabilidades en su primer ministro, mientras que él se encargaba de ser la cara que proyectaba cierta transparencia para así mantener la gobernabilidad.  Por otro lado, tenemos el conocidísimo caso de Alan García en donde se asume el control total de la presidencia y hasta la legislación, pero esto último será motivo de otro tema.

Actualmente, el primer ministro, y ex presidente de la región San Martín, es  Cesar Villanueva. Quien es más conocido que el entrenador de la selección  de  futbol sub 17 de Mozambique. Si bien hubo cierta expectativa con este señor por su destacable labor como presidente regional, poco a poco esta imagen se fue diluyendo. A su vez, casi al finalizar el año, Nadine Heredia volvía a ponerse en el ojo de la tormenta, con sus dimes  y diretes con el exmandatario Alan García.

Los últimos acontecimientos no solo han demostrado la presencia de Nadine Heredia en las decisiones de gobierno, sino que a su vez, le han dado mayor respaldo político pues ha sido elegida presidenta del partido oficialista. Lo que nos lleva a una acumulación de poder que desde ya se estaba dando.

La revelación del secreto a voces fue el chuponeo en el audio de Pedro Cateriano en el cual se le pide permiso a Nadine para la compra de armas.  No solo quedó demostrado el peso que tiene esta señora, sino que lidera el manejo del  gobierno, cumple una función que le corresponde a un primer ministro. Claro, ahora cuenta con el nombramiento como cabeza del partido nacionalista; sin embargo, esto no es más que un gesto el cual respalda y legitima en cierta medida su participación en los destinos dentro de nuestra nación.

Si me preguntan sobre su candidatura, lo dudo mucho. Lo que sí creo es una presciencia fuerte del partido nacionalista en sectores alejados del país como fines proselitistas.  Algo así como preparar campo para su eventual candidato. De hecho, tiene que ser uno muy bueno, que gane creo que es un objetivo a lo que “si sale, bien”. El objetivo de este candidato será tratar de sacar la mayor de cantidad de escaños posibles para así evitar las investigaciones y “blindarse”.

En el Perú, pese a ello, nada está dicho. Lo que sí es claro es que hay una premier en cubierto que lleva las riendas de nuestro país. Si esto es bueno o malo para el desarrollo del país, dejando de lado lo político, son cosas del Orinoco que tu no sabes ni yo tampoco. Me despido con la frase que caracterizó al ex ministro de economía Hurtado Miller: “Que Dios nos ayude”.