Este jueves recibí un mensaje de WhatsApp que contenía un meme en formato de video. Era un mashup de una canción pegajosa y uno de esos videos graciosos que se convierten rápidamente en virales. La canción me resultó bastante atractiva a pesar de que solo la escuché durante los 14 segundos que duró el video. Instantáneamente decidí googlearla utilizando un fragmento de su letra: I’ll do it sometime I’m locked up on the button”.  

Más tarde me enteré que es usada en cientos de memes y tiktoks.

Una vez que la encontré la puse en replay hasta que pasadas unas 5 repeticiones dejé que el algoritmo de YouTube Music hiciese lo suyo y me recomendara algo tan pegajoso como lo que acababa de escuchar.

La siguiente canción que se reprodujo me pareció particularmente familiar desde un inicio, pero no sabía exactamente porqué. Hasta que llegó el estribillo y se me hizo evidente que era una descarada copia de Treasure, la famosa canción de Bruno Mars lanzada en 2012.

Ese pensamiento estuvo en mi mente mientras escuchaba lo que quedaba de canción, pero eso no quitó que me pareciese bastante buena. Después de todo, su estribillo era tan o más pegajoso que el compuesto por el estadounidense.

Terminó la canción y noté que el artista (Breakbot) era un completo desconocido para mí.  Al tratarse de un cantante que había plagiado uno de los éxitos musicales más famosos de Bruno Mars, quise saber más sobre su carrera, si es que aún tenía una.

Acudí al poderosísimo Google una vez más y busqué: “Baby I’m Yours Breakbot plagio Bruno Mars”. Todo en una sola oración. Al instante aparecieron los resultados y quedé sorprendido por lo que encontré: Breakbot no había sido el que copió a Bruno, sino que el estadounidense fue el que copió la canción del DJ francés, que fue lanzada en el año 2010.

Mi búsqueda.

Luego de seguir navegando unos minutos en distintos sitios web, caí en la cuenta de que yo había vivido bajo una piedra por años y no sabía de este famoso caso de “plagio”. Además, encontré que no es el único caso de este tipo en que el intérprete de Treasure se ha visto involucrado, pero esa es una historia que no viene al caso.

Lo más sorprendente de todo fue cuando llegué a una página web donde encontré Reach Out del artista estadounidense George Duke, lanzada en 1983.

Si bien en esta canción el parecido no es tan evidente, como entre Baby I’m Yours y Treasure, es innegable que las canciones de Breakbot y de Bruno Mars tienen su esencia en un sampleo de esta canción que las antecede por casi 30 años.

Cuando pienso en sampleos se me hace inevitable pensar en Kanye West, quien es uno de los artistas más conocidos por utilizar este recurso de “copiar,transformar y pegar” en sus canciones. No cabe duda de que el norteamericano tiene talento y ha logrado que sus canciones se escuchen en todo el mundo.

Un ejemplo de esto es Bound 2, cuyo videoclip está protagonizado por él y por su esposa, Kim Kardashian y cuenta con más de 75 millones de reproducciones en YouTube.

Pero lo más interesante de esta canción es que incorporó samples de 3 canciones de soul: “Bound” de Poderosa Twins Plus One (1971), “Sweet Nohin’s” de Brenda Lee (1959) y “Aeroplane” de Wee.

Aquí se comparan las versiones originales y los fragmentos que Kanye incorporó en la creación de Bound 2. (Para visualizarlo se debe acceder a YouTube)

A pesar de que Kanye West utiliza este recurso musical abiertamente (tanto el público como la crítica especializada, lo saben), también se ha visto envuelto en denuncias por plagio. La más reciente fue por su álbum lanzado en 2019 Jesus is King que tiene canciones parecidas a la banda sonora del popular videojuego The Legend Of Zelda.

A partir de esto fue que me pregunté si acaso todas las nuevas canciones que escuchamos ahora podrían ser acusadas de plagio. Me detuve un momento y caí en cuenta de que todas las creaciones (no solo artísticas) se ven influenciadas por elementos que el creador ha visto, oído, sentido o saboreado antes. Casi nada puede ser totalmente nuevo.

Afortunadamente, buscando un poco más en la web, me topé con un documental que me hizo redefinir por completo lo que entendía por originalidad y creatividad: “Everything is a remix”.

Copiar. Transformar. Combinar

Copiar, transformar y combinar es la premisa en la que se basa el documental. Su objetivo es ambicioso, intenta hacer entender al público que nada se crea desde cero, que todo nace a partir de la combinación de inventos previos.

Para explicar esto hace un repaso por “copias” que gozan de fama mundial. Muestra las que realizó la banda británica Led Zeppelin a otros músicos, compara una serie de escenas de Star Wars que han sido claramente inspiradas en películas anteriores e incluso cuenta como es que Apple “inspiró” su famosa Macintosh en los modelos de ordenador que desarrollaba Xerox, compañía que era su competencia en los años ochenta.

Este documental fue desarrollado en 4 partes por el director canadiense Kirby Ferguson y publicado durante el 2011. Y como para no decepcionar al público, el mismo director fue quien en 2015 lanzó un remix donde reunía lo esencial de los cuatro episodios anteriores y añadía nuevo contenido.

Todo es un Remix (las cuatro parte juntas y subtituladas)

El audio del video está bloqueado para celulares en Perú, curiosamente, por los derechos de autor. Para verlo puedes usar tu computadora o probar con el modo incógnito de Chrome.

Todo es un Remix (Remasterizado)

Después de ver el documental en su versión “original” se me quedaron bastantes preguntas dando vuelta en la cabeza ¿Qué es la creatividad en nuestros tiempos? ¿Podremos crear algo totalmente original? ¿Estoy cayendo en el fatalismo si ahora creo que todo lo que creamos es una copia?

Ahora, con un tiempo de reflexión un poco más extenso, puedo aseverar que coincido con el director respecto a que todo lo nuevo termina siendo un producto inspirado en algo anterior, pero que ha sido transformado y combinado con otros elementos por el artista.

Es precisamente ahí donde creo que reside la creatividad de un artista: en saber qué, de dónde, cómo y cuánto escoger de otras obras para poder generar una nueva y lograr transmitir lo que desea al público.

No importa si hablamos de música, escultura, pintura, cine o, incluso, cocina: el talento de estos creadores es saber aprovechar sus referencias, influencias y los contenidos producidos anteriormente para hacer una nueva obra y que esta sea impactante para sus contemporáneos y tal vez para las generaciones futuras, pero, sobre todo, para sí mismo. Porque el arte también es catarsis y es la proyección de uno en el mundo.