En el Perú, el sentimiento nacionalista de las cosas ha tomado mucha fuerza en los últimos años, y el deporte no ha sido ajeno a eso. Si tratamos de definir nacionalismo, nos encontramos con muchas dificultades, puesto que la Real Academia Española lo define como el apego a lo que pertenece a una nación, como una ideología que atribuye identidad, o una aspiración o tendencia a apegarse a lo propio. Historiadores definen nacionalismo como un sentimiento, pues uno se siente parte de una nación, uniéndose en sentimiento con las culturas (por más diversas que sean), las costumbres, etc. Esto, tal vez, debido a la raíces y toda la historia de mestizaje que por lo menos a Perú concierne. Pero para este caso, definamos nacionalismo como una ideología que genera el sentimiento de pertenencia a un país, y que va más allá de las diferencias culturales. Con esta definición, expliquemos cómo es que el deporte ha sido objeto para difundir esta ideología, para crear el sentimiento de peruanidad.

Hemos dicho que en los últimos años el deporte ha sido usado para infundir el nacionalismo, y esto es verdad. Es verdad, porque es “necesario” para el Estado que un peruano se sienta peruano. Algunas de las razones pueden ser: para no traicionar al país, para unirse al ejército en cualquier momento, etc. Pero para que un peruano realmente se quiera sentir peruano, tienen que haber incentivos de parte del gobierno. El deporte ha sido uno de estos, y lo podemos notar cada vez que hay algún evento deportivo, ya sea de voley, fútbol, surf, box, etc. Cuando estos se dan, se alude a que todos somos peruanos para apoyar a los deportistas que representan al país. Y notamos que hasta se ponen pantallas en algunas plazas. Ahora, es improbable que esto se difunda simple y exclusivamente  para que los peruanos se sientan peruanos. Se difunden, claro está, para apoyar a los compatriotas, para hacernos sentir orgullosos. En ese sentido, la necesidad de que el Estado haga que los peruanos se sientan peruanos está implícita en las motivaciones de hacer publicidad a los deportistas.

La publicidad que se hace cada vez que hay un evento deportivo es tremenda. Televisión, radio y redes sociales son vías por medio de las cuales se insta a que las personas (jóvenes o adultos) vean y apoyen a sus compatriotas. Y es cierto que cada vez que vemos los comerciales, o escuchamos el aliento o “likeamos” un link del evento, sentimos esas “mariposas” en el estómago (que no, no son gases) y se nos pone la piel de gallina. Entonces nos juntamos y separamos un tiempo especial en el que nos damos cuenta de que somos peruanos y estamos alentando a los que también lo son. En otras palabras, nos damos cuenta (realmente) que somos peruanos cuando estamos en otro país o cuando vemos algún evento deportivo en el que Perú participa. De ahí que cuando Kina Malpartida ganó el campeonato mundial de box (del cual poca gente sabía hasta que llegó una noticia al día siguiente), los peruanos celebramos. Así comenzó el apoyo al box, y ahora se sabe cuando alguien defiende el título en este deporte. Lo mismo con el surf. Nadie sabía que Sofía Mulanovich había campeonado mundialmente, y una vez que se supo, el apoyo al surf fue masivo. Igual con el voley y el fútbol.

El tema da para hacer un estudio completo, pero lo que he tratado de resaltar es simplemente algunos ejemplos de cómo el deporte ha entrado en los casos útiles para infundir nacionalismo en los pobladores de esta región llamada Perú. Así, el deporte se ha comercializado, se ha utilizado y ha sido beneficioso para alegrar y unir a la población, pues no se puede decir que no une los corazones peruanos ni anima a apoyar a los que nos representan. El deporte junta, sin ser ese uno de sus objetivos principales. Sintámonos pues peruanos cada vez que un compatriota participa en una competencia y alentemos, demostrando nuestro apoyo. Arriba Perú, sea en el deporte que sea.