Mariana Costa había pasado muchos años en EEUU cuando decidió regresar al Perú junto a su esposo, un ingeniero de sistemas. Ya en Lima, crearon una empresa llamada Ayu, una agencia proveedora de servicios de desarrollos web y de software. A medida que fueron consiguiendo clientes, se percataron de la poca cantidad de desarrolladores web en el país y, sobre todo, de la escasez de mujeres en dicho rubro. Con una gran demanda en el mercado y poco tiempo para armar un equipo de trabajo, vieron una oportunidad de solucionar esta problemática mediante capacitaciones a futuros desarrolladores, y es así como en el 2014 nace Laboratoria, una ONG que se enfoca en capacitar a jóvenes peruanas de bajos recursos como desarrolladoras web. Hoy en día, ya ha logrado formar a 130 jóvenes y espera especializar a otras 10.000 en el plazo de cuatro años.

Pero esta empresa social no es el único ejemplo de emprendimiento enfocado en mujeres en el Perú. Women in Technology Perú (WiT Perú) es otra organización sin fines de lucro, cuyo objetivo es incrementar la participación de mujeres en el campo tecnológico mediante la creación de espacios de aprendizaje y empoderamiento. Fundada en el 2013, esperan incrementar la participación de las mujeres en la industria de tecnología. Para ello, recurren a capacitaciones a través de charlas, eventos y espacios para intercambiar experiencias y ampliar una red de contactos y oportunidades, para que así las mujeres logren emprender sus propios negocios con todo el conocimiento recibido.

La razón por la cual estas organizaciones decidieron apostar por las jóvenes peruanas es una que, lamentablemente, está presente desde hace mucho tiempo. Las mujeres y las niñas constituyen uno de los grupos que tienen más dificultades para acceder a una educación. Según la ONU, aproximadamente un tercio de los países de las regiones en desarrollo no ha logrado la paridad entre los géneros en la enseñanza primaria. Casi un 60% de los 103 millones de jóvenes que no tienen un nivel mínimo de alfabetización son mujeres, ya que muchas niñas suelen abandonar sus estudios o simplemente no llegan a asistir a la escuela. En consecuencia, no logran capacitarse debidamente, y esto se traduce en muchas más desventajas que los hombres en el campo laboral.

En nuestro país, de la tasa de desempleo que existe actualmente, el 50.2% son mujeres. Asimismo, es incluso más difícil para la mayoría de mujeres ingresar al rubro tecnológico debido a las desventajas presentadas anteriormente. En la actualidad, menos del 25% de los trabajos en la industria tecnológica en países desarrollados son ocupados por mujeres. En el caso de Latinoamérica, el porcentaje se reduce al 10% y en el Perú, desciende hasta a un 6%. Uno de los objetivos que persiguen Laboratoria, WiT Perú, entre otras organizaciones, es que las mujeres se capaciten en temas de tecnología, para que de esta forma se reduzca la brecha existente en la presencia de mujeres en este sector. Para lograrlo, es importante que se ahonde en el ámbito educativo y se busque solucionar las diferencias educacionales entre hombres y mujeres. La educación es un derecho fundamental de cada ser humano y es esencial que las mujeres accedan a esta para que se alcance la igualdad de género.

A pesar de que existen organizaciones como las mencionadas anteriormente, y muchas políticas públicas que le dan la debida importancia a este tema, el progreso hecho es todavía insuficiente para las niñas y mujeres. La falta de escolarización y el desempleo son aún cuestiones que afectan de forma desproporcionada a aquellas. Esta situación tiene que cambiar, pues una educación de calidad es la base para mejorar la vida de las personas y el camino hacia un mundo mejor, más justo y con igualdad de oportunidades para todos.