Sentir que una palabra cobra vida adentro
y sentir alegría, ¡sí!, alegría.

Esperar escuchar al corazón y obedecer sin control,
eso debe ser alegría.

Ay… y así la vida se ha llenado
de pequeñas cosas que suman felicidad.

Ay… qué camino el nuestro,
cada quien viviendo su propia historia.

Pero a la vez qué admirable puede llegar a ser
pensar que a pesar de cada historia, la igualdad está en la humanidad.