A veces la vida no es suficiente para vivir. A veces es necesario explicarla con música y otras veces es aún más necesario comprenderla cantando. La playa nos hace grano de la arena, como dice Silvio en Casiopea, y la forma de no ser un punto en la multitud es viviendo con el corazón al cielo, sin saber a dónde pero bien conscientes del porqué. Así vive Miryam Quiñones, y así es su seráfica voz, como un laúd cuyas cuerdas le dan sonido a la existencia de algunos tantos que van sujetos con el alma en vilo.

Miryam es ya una trovadora de largo campo, intérprete de poesía con música, si es que así se pueden explicar rústicamente aquellas canciones que estremecen el espíritu y que lo llevan a uno a otra dimensión, quizá a la realidad misma. Ella vive a horcajadas entre Buenos Aires y Lima, llevando su voz a cuanto humano desea ponerle soundtrack a sus momentos con las composiciones de otros grandes trovadores.

Ha venido a Lima para dar un único concierto a propósito de su nuevo disco, uno muy especial me cuenta ella pues ha conseguido la colaboración de seis espectaculares músicos, entre los que aparece el mítico Silvio Rodríguez.

Llevas ya varios años como intérprete de trova, ¿cómo inicias tu carrera musical?, ¿cuánto influyó tu hogar?

Aquí en mi casa la influencia musical vino por mi papá, a él le encanta cantar y tocar la guitarra, cuando volvía del trabajo se ponía a tocar boleros y valses. Siempre, desde que tengo uso de razón, recuerdo haber visto una guitarra en algún rincón de la casa. También veía a mi hermano, él estudió guitarra de chico, pero a mí no me llamaba mucho tocarla. Hasta que descubrí la trova, en esa etapa de transición entre el colegio y la universidad. Fue a través de la música de Silvio Rodríguez, recuerdo la primera canción que escuché, incluso la tocaba mi hermano: “Ojalá”. Y quedé totalmente fascinada, era una especie de mezcla de poesía con música, muy distinta a la que escuchaba en la radio por entonces.

¿Fue esa diferencia lo que te atrajo de Silvio?

Sí, primero me asombró y luego me cautivó. Era esa complejidad y la belleza de la poesía, con esa intriga de no saber de qué estaba hablando y querer averiguarlo. Básicamente la música era bella. Ya con el tiempo pude comprender mejor el contenido de las canciones, lo que dicen, que es algo que se mantiene hasta ahora. Me fijo mucho en la letra para elegir lo que voy a cantar. Me tengo que sentir identificada, porque es la única manera para luego poder interpretarla con autenticidad y que tú me creas cuando me escuches, porque realmente lo siento.

Ya en la universidad aparece “Silvio a la Carta” como un proyecto que le da una vitrina especial a tu talento. ¿Cómo empezó todo? ¿Fue el detonante de tu carrera musical?

No sé si fue el detonante. “Silvio a la Carta” es idea de una amiga muy querida que conocí en la universidad llamada María Elena González, y a ella se le ocurre este espectáculo con canciones de Silvio, con la modalidad de que el público pudiese pedir las canciones que quería escuchar. Convocó a varios amigos, la mayoría éramos de la Universidad de Lima, llegamos a ser diez, y empezó como un juego. Algunos de los integrantes originales ahora tienen una carrera muy interesante, como Lucho Quequezana. Tuvimos un éxito impensado, muchos conciertos con locales llenos, a la gente le gustaba muchísimo que al ingresar al local se le diera un menú de temas y un papelito aparte para que escribiera su pedido, se recogían todos los papelitos y en base a los temas que tenían mayoría de votos se armaba el repertorio de la noche. Luego el grupo se fue reduciendo, entiendo que “Silvio a la Carta” sigue, con algunos de los integrantes originales que continúan y otros que cambiaron, pero solo son cinco y con presentaciones más esporádicas.

Se puede decir que la Nueva Trova Cubana se inicia como un canto de revolución. ¿Hay todavía este sentido de protesta en tu música?

Creo que cada generación de trovadores ha sido lógicamente marcada por su contexto histórico, un cantor de hoy no canta lo mismo que cantaba Silvio hace cincuenta años. Son coyunturas distintas. Incluso es erróneo pensar que todas las canciones de la Nueva Trova Cubana son de la revolución, es un porcentaje bajo. Eso no significa que se hayan perdido algunos ideales, estos se han renovado o tal vez siguen siendo los mismos porque todavía no se ha conseguido aquello que se buscaba y se sigue buscando.

Entonces tu canto puede identificar a las personas con un espíritu inquieto, inconformistas, quizás hasta inestables…

Quienes estamos en este mundo extraño no nos conformamos, pero no sé si es inestabilidad. Está bueno cuestionarse, preguntar, y en algún punto, cuando ya no nos dejamos llevar por el entorno y empezamos a razonar por nosotros mismos, romper con algunas certezas. ¿Y esto que me dijeron, por qué? ¿Por qué tengo que hacer esto y no lo otro? ¿En dónde está escrito que esto tiene que ser así? ¿Y si no quiero? No es fácil a veces, pero ahí empieza esa suerte de inconformismo.

¿No te has animado todavía a componer alguna canción?

Yo no sé si es cosa de animarse. Creo que tiene que fluir, no sé si es una decisión, quizá estoy equivocada. Creo que debe aparecer naturalmente, no debo forzarlo. Me parece que como intérprete ya tengo bastante y hay muchas canciones que dicen lo que yo quiero decir.

¿Se refleja así esa carga melancólica en las canciones que interpretas y ese espíritu de no dejarse derrotar?

Hace años me preguntaron: ¿tus canciones son muy lindas, pero por qué son siempre tan tristes? (risas). Yo canto lo que a mí me gusta, si luego te gusta a ti, mejor. Creo que tiene que ver con las etapas de la vida; es verdad, hubo una época en la que cantaba puras canciones tristes, seguramente estaba en una etapa muy emotiva, seguramente sin novio. Pero ahora mi repertorio es más variado, sigue teniendo la misma línea pero quizás con más ritmo y son más motivadoras, ¡no te quejes, hazlo!

Y en tus seis discos se puede notar esa evolución, desde “Locuras, Miryam Quiñones canta a Silvio”, en donde le haces un homenaje a tu mayor influencia, hasta “Con el alma en vilo”. ¿Este reciente es un hito en tu carrera?

Definitivamente, es especialísimo por los seis cantores inmensos que tengo como invitados, entre ellos está Silvio Rodríguez. Yo grabé en Argentina y Silvio en Cuba, y gracias a la magia de la tecnología, juntamos nuestras voces. Con algunos de los invitados argentinos sí grabamos juntos. Está Vicente Feliú, Augusto Blanca, Teresa Parodi, Jorge Fandermole y Alberto Rojo; acá de repente no son muy conocidos pero allá son ídolos. Es un disco importantísimo, que me ha dado grandes satisfacciones, he tenido comentarios hermosos y a la gente le está gustando mucho.

La canción de Teresa Parodi es un himno al espíritu artístico y libre, ¿pero más allá de esto cómo llegó a ser el título de este sexto disco?

Cuando escuché tan solo la primera estrofa de esa canción supe que la tenía que cantar. Saqué los acordes en la guitarra, la preparé y la incorporé al repertorio. Conocí a Teresa en Argentina y le conté que yo estaba cantando su canción, me dijo que era muy especial para ella que yo la estuviera cantando porque le era significativa, y ya no se interpretaba pues era muy antigua. Luego cantamos juntas en un homenaje a Chabuca Granda. Un tiempo después nace la idea de este disco, y la idea original era convocar solo a Teresa para hacer a dúo “Con el alma en vilo”; todavía no sabía que iba a ser el título de este disco pero ya caía un poco de maduro. Y luego se me ocurrió… que si iba a hacer “Créeme” por qué no decirle a Vicente, y si iba a hacer “El tercer deseo” por qué no decirle a Augusto, y si iba a hacer este por qué no decirle al otro… ¡Ah! ¡Ya está, le digo a Silvio!, (risas), me lancé, yo le pregunté y me dijo que sí.

Miryam y Teresa Parodi.jpg

¿Me equivoco si digo que Chabuca Granda tiene cierta influencia en ti?

Totalmente cierto, no te equivocas. Chabuca es un referente fundamental, sobre todo ahora en esta etapa de la vida valoro muchísimo más el trabajo de ella. Siempre he sabido quién era desde que tengo uso de razón. Pero ahora la veo con otros ojos, es como volver a leer un libro a los treinta que leíste a los quince.

¿Cómo entiendes ahora a Chabuca, como una cantante de música criolla o como una trovadora? ¿Qué estás volviendo a descubrir?

La entiendo como una trovadora, una poeta. Ahora estoy descubriendo mucho más de ella. Todo el mundo conoce cuatro o cinco canciones que son famosas y populares, “La flor de la canela” es un himno que vayas a donde vayas la reconocen. Pero a parte de esas canciones, hay un montón que no se conocen, que nadie las canta, que son espectaculares por la melodía y la letra, como las nueve composiciones que le hizo a Javier Heraud. Por mi parte, estoy redescubriendo ese lado mío peruano, me está gustando más, estoy aprendiendo a tocar cajón, yo siempre fui una cantante muy melódica y ahora le estoy entrando más a la parte rítmica. Además en Argentina les encanta la música peruana. En este disco, a pesar de ser muy variado por el repertorio de autores, hay como un matiz que une a todas las canciones con ese aire peruano, casi todas tienen cajón. Y es una forma de hacer una versión diferente, que no sea tan parecida a la original, propia, y ya que soy peruana pongámosle algo peruano.

¿Quizás este disco resume en todas las canciones algo de tu vida?

Totalmente, este disco es una declaración de principios. En especial la canción de Teresa, si te fijas en la letra, creo que tiene muchísimo que ver con los que estamos en el camino de seguir los sueños, y que de repente vivimos permanentemente con el alma en vilo, sin saber muy bien qué pasará mañana ni hacia dónde nos va a llevar este camino loco que hemos elegido. Pero ahí estamos, perseverantes y empeñosos, con mucha fe en que las cosas van a salir bien. Y como dice el coro: “Ando con el alma en vilo pero no padezco de otro mal mayor”, es decir está todo bien y así soy feliz. “Y si me caigo siempre hay amigos que me remiendan las averías que acaso quedan con tanta cosa que uno perdió”. Toda la letra es maravillosa.

En mi caso, mi canto intenta ir por el lado de lo humano. Ya no es de protesta, sino de propuesta. Mi propuesta es sensibilizarnos como seres humanos. Una canción te puede cambiar la forma de ver las cosas, tocándote en el momento exacto para que cambies el rumbo. Detenerte y pensar que lo que dice este tipo es verdad.

Miryam Quiñones dará un concierto en el Centro Cultural El Olivar de San Isidro, el miércoles 29 de enero, a las 8:00 p.m. Estará como invitado Kiri Escobar, con quien cantó también el año pasado, y un conjunto de magníficos músicos. Todos juntos ofreciendo una noche mágica para avivar la sangre que corre por nuestros recuerdos, por estas ilusiones, por esas penas y por aquella libertad.

 

Fotografías de Letras al Mango: Gabo Gabriel (https://www.facebook.com/carnecrudafotgrafia?ref=ts&fref=ts)

Fotografías otras: Archivo Miryam Quiñones ( http://www.miryamquinones.com/)

Canciones que se mencionan en la entrevista:

 http://www.youtube.com/watch?v=jifvtJnxn5Y

 http://www.youtube.com/watch?v=pnh8xKbGMAs

http://www.youtube.com/watch?v=F7FXx82TLVo

http://www.youtube.com/watch?v=EmI0_QcKu1Y

http://www.youtube.com/watch?v=iBi2MOATtJU

http://www.youtube.com/watch?v=hmz1aR7prqI