En la siguiente entrevista, Silvia De Los Ríos, especializada en Patrimonio Cultural y arquitecta del Centro de Investigación, Documentación y Asesoría Poblacional (CIDAP), nos ofrece sus puntos de vista sobre la construcción del bypass, el “emblemático” proyecto de la actual gestión municipal. La entrevista giró también en torno a otros ejes: la gestión pública de los proyectos y las intervenciones que pueden dar las instituciones, la práctica política de los jóvenes de la UDEAL, y, por último, la problemática del patrimonio y vivienda en Barrios Altos.

I

A nivel metropolitano normalmente se planifican las vías que unen los distritos”, me dice Silvia De Los Ríos cuando le consulto sobre su postura frente al bypass. La pregunta sirve para conocer que el bypass no solo estuvo en ningún plan para la ciudad,  sino que, tal como está diseñado, este proyecto afecta al Centro Histórico como área urbana monumental, el cual debe ser protegido.

La arquitecta afirma que una vez que algo es declarado como Centro Histórico Nacional, como es el caso del centro de la ciudad, ya se le está reconoce como un “área especial que tiene que ser protegida, tratada y manejada de la mejor manera”. Asimismo, existe un área monumental declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y cuya área de amortiguamiento o de protección llega hasta los límites de lo que viene a ser el Centro Histórico.

Esta categorización de áreas especiales impide que sean “vulneradas” con vías de evitamiento o de tránsito rápido porque generan demasiados ruidos y movimientos de autos que las pueden afectar. En ese sentido, la avenida Tacna o Wilson deberían ser vistas como vías de articulación y de conexión, no como vías de evitamiento. Es más, considera la arquitecta, deberían estar articuladas con miras a una futura peatonalización del Centro Histórico.

Debido a que el bypass pretende resolver el problema del tráfico, Silvia De Los Ríos considera que un reordenamiento del transporte sería la solución más eficaz para el caos limeño. Y este, además, debe estar por debajo de la ciudad porque “se ha comprobado que altera y segrega la ciudad”. Esto nos lleva a pensar en el paisaje. Ella da el siguiente ejemplo: “La avenida Grau. [Por la vía expresa] destrozaron Grau, es una zanja. Dividieron el Cercado de Lima con lo que viene a ser La Victoria. Varios nos opusimos y fue en la gestión de Castañeda. Y vemos ahora que a nivel de transporte no ha ayudado en nada. Pasa un bus, dos buses y la atolladera está arriba (…) Dividió la comunicación vecinal, el paisaje, destrozó todo ese perfil”. Actualmente, la población y muchos comerciantes quieren techar Grau.

También se anima a dar otro ejemplo: la línea aérea del tren de la estación Grau con El Ángel. La ruta pasa por el borde del Centro Histórico e incluso interfiere con el perímetro del Presbítero Maestro. Sin embargo, pese a los informes en contra, el daño paisajístico y la erradicación de familias, el Ministerio de Transporte autorizó dicho proyecto.

II

Esto lleva a la arquitecta a preguntarse sobre las formas administrativas de gestión de la inversión. En el lado privado, se le exige permisos, estudios preliminares, etc.; en el lado público, se dan “algunos saltos de garrocha”. Por otro lado, la voz del Ministerio de Cultura, fundamental para temas tratados aquí como el respeto al Patrimonio, no tiene carácter vinculante siendo “un órgano tutelar del Centro Histórico”. Quien tiene la voz cantante es el Municipio, el cual aprueba proyectos privados y se apruebe a sí mismo los que este se propone. Entonces, no hay un contrapeso. A ella le preocupa la creciente acumulación de poder del Municipio. La Ley General de Patrimonio, que da mayores prerrogativas a la institución municipal en cuanto a aprobación de proyectos, la Ley de Simplificación Administrativa que se hizo para MiVivienda y la zonificación de la ciudad -en especial la que se hizo durante la primera gestión del actual alcalde en el Centro Histórico-, fundan esas preocupaciones.

Le pregunto entonces que si técnicamente está mal este proyecto, cuánto pueden influir los informes que pueda hacer el Ministerio de Cultura sobre la obra. Antes explica los pasos a seguir del accionar del Ministerio de Cultura: “El procedimiento es este: el Municipio presenta el proyecto al Ministerio de Cultura. Si no lo han hecho, el Ministerio de Cultura hace una inspección en campo y tiene que hacer un informe en relación a cómo está el proyecto, cómo está la obra. Finalmente hay conclusiones, donde ellos dicen si falta información para catalogar si es viable o no es viable. Y de ahí sale una resolución para que se paralice o no la obra. Porque el Ministerio de Cultura tiene la potestad de paralizar obras si están vulnerando lo que viene a ser el Centro Histórico o las áreas que ellos tienen que proteger. ¿Estamos? Y hasta pueden demoler”.

Actualmente, está en veremos lo que pueda hacer el Ministerio de Cultura, institución a la que Silvia De Los Ríos pide que no solo sea “una ventanilla de trámites o de vigilancia externa”. Cabe mencionar que la Contraloría también puede mandar a paralizar la obra. Deseo saber si hay visos de que algo pueda hacer el Ministerio de Cultura. Ella responde:

-Bueno no he investigado a profundidad. Pero hay un caso de Plaza Buenos Aires en Barrios Altos que la Municipalidad en su momento comenzó a hacer una remodelación y era un proyecto que ellos [los vecinos] no estaban de acuerdo porque querían más una plaza que reúna las condiciones culturales que ellos querían, etc., no tanto modernidad, cosas. Se quejaron y el Ministerio de Cultura hizo un informe que lo hizo llegar a la alcaldía y a las direcciones pertinentes para saber del proyecto. (…) Yo tuve acceso a ese informe que es público y ahí con mucho detalle opinaban y decían: “hasta el estilo de bancas deben corregirse de esta manera, deben ubicarse de esta manera”. Un montón de recomendaciones muy interesantes para que el proyecto se modifique o cambie totalmente.

¿Y al final se hizo…?

Bueno, al final se hizo como quiso la Municipalidad…

Silencio incómodo.

Otro… otro…

Bueno -me interrumpe- son nuestras realidades.

Quizá como premio consuelo, la pileta histórica de dicha plaza no fue movida, como estaba previsto.

 III

Como ya es evidente, la pregunta de por qué este rechazo de esta gestión a los estudios previos, por qué el rechazo a lo que gente quiere no se hace esperar. Ella responde:

-Bueno hay varios factores objetivos y subjetivos. Primero, cuando conversaban los vecinos con los técnicos, y ahí connotados arquitectos, era que a veces lo participativo es muy laaargo, te demora, dicen. Pero no. Yo creo que si nosotros los técnicos tenemos metodologías de interpretar bien la información que nos brindan los vecinos y verdaderamente las procesamos, esos tiempos son cortos. Entonces ahí viene la eficiencia y la eficacia porque si no, los médicos no harían diagnósticos y frente te operarían. Ya hay técnicas con la cual yo puedo hacer un diagnóstico urbano o diseñar una plaza, una vía, etc.

Eso es por un lado. Y lo otro yo creo, y ahí bueno creo que soy irreverente con mis colegas los arquitectos es que el arquitecto, el ego del arquitecto quiere pasar a la trascendencia histórica haciendo algo peculiar, singular. Vuelven la arquitectura como un objeto personal, viene la famosa cosificación, entonces tengo que hacer algo diferente a todos para yo salir a la palestra. Ese es un gran error porque a veces lo personal mío no tiene nada que ver con lo que viene a ser el resultado urbano arquitectónico que necesita la ciudad. Sin llegar al basismo. Porque hacer algo de manera participativa con la gente no es hacer lo que la gente quiere. Es hacer lo que debe de hacerse pero en armonía, con diálogo con los demás. Porque a veces hay una equivocación por eso de bases, que se trabaje tan solo con la gente para hacerle seguimiento. No es así.

Agrega: “A veces también hay intereses económicos y lucrativos. Por decir se hablaba, de manera ya más especulativa, y eso ahí lo subrayo si lo vas a poner en la entrevista, por qué los municipios rompen vías o plazas cada gestión; y a veces solamente son mantenimientos que se deben dar. En el Centro Histórico no sé cuántas veces han remodelado las plazas y sigue siendo lo mismo. Y ha sido más que un mantenimiento”.

Para culminar el tema del bypass le pregunto si la revelación del plagio dentro de este proyecto alteraría la continuación de la obra. La respuesta no es esperanzadora para los que están en contra del proyecto: siendo un tema lega, es más posible que esta “irregularidad” sea resuelta en el fuero privado, es decir, con los autores mismos.

IV

En referencia a este proyecto, los estudiantes de arquitectura de Lima formaron la Unión de Estudiantes de Arquitectura de Lima (UDEAL). Una de sus principales acciones fue la de exigirle al Colegio de Arquitectos del Perú (CAP) un pronunciamiento público sobre el bypass, además de liderar una movilización en contra de este proyecto. Silvia De Los Ríos saluda este tipo de medidas. Al mismo tiempo, opina que esta institución no únicamente debe velar por la protección de la ética de los asociados, sino que “debe cuidar la ética de las obras públicas que se están haciendo en la ciudad”. Añade también: “A los decanos yo los he visto opinando cuando se les ha entrevistado sobre los problemas de los deslizamientos que habían en el acantilado, pero sobre el bypass no hemos escuchado”.

Una vez que hablamos del CAP, ella y yo empezamos a conversar sobre el discurso y la praxis de la UDEAL.

Yo quería escuchar su opinión sobre la UDEAL. Me parece muy interesante que vayan a las plazas para que hagan labor de difusión para generar opinión, pero quería comentarle sobre su deslinde con lo político. Si bien hay una percepción sobre la política que es extremadamente sucia, pero eso creo que pasa por la labor que los políticos en el Congreso hacen…

Como que están siendo guiados por algún grupo partidario.

Sí, los medios achacan a cualquier signo de protesta que es liderada por grupos de izquierda, cuando no es tanto así; y, sin embargo, los estudiantes quieren deslindar lo técnico de lo político.

A veces por defenderse caen en algunos conceptos que los van a entrampar. Primero, todos somos políticos. Todos nacemos como habitantes y en nuestra vida social nos volvemos ciudadanos, por lo cual tenemos un comportamiento social y ese comportamiento social, de interacción con la sociedad ya tiene una posición política. Que pueda  tener ideologías de izquierda, derecha, centro, eso cada uno lo toma. Otra cosa es la política partidaria. Que se necesitan partidos para que exista una sociedad mucho más nutrida. Entonces, yo creo que los muchachos están ejerciendo su comportamiento político como ciudadanos, como seres políticos que están defendiendo la ciudad. Y si por ahí se ve que parece que se inclinaran a una posición centro, izquierda o derecha, ya es un comportamiento de la UDEAL que se verá en el camino y que si coincide con la posición partidaria de algo, bueno ya serán casualidades o convergencias programáticas de sus propuestas, pero, ahora, pedirles que solamente sean técnicos y no políticos, creo que es pedirle que solamente sean tecnócratas, que se queden en su tablero a hacer su diseñito de su papel, su casita de playa o lo que el mercado te pide en relación al urbanismo; que ya ni hay urbanismo si no tu producto inmobiliario. Yo creo que ahora los estudiantes están saliendo a defender su ciudad más allá de estar en su escritorio o en su carpeta. Eso es enriquecedor.

También después de años de apoliticismo, de una guerra contra cualquier idea que quiera pronunciarse sobre la sociedad,  parece interesante que salgan, ¿no?

Claro, exacto. Ahí está el debate, la lucha de ideas. Algunos defenderán el mundo inmobiliario, el mercado y que Lima sea guiada por las inmobiliarias; otros dirán no, tiene que ser guiado por los arquitectos que piensan en la planificación, en su institucionalidad más fortalecida, un Colegio de Arquitectos que verdaderamente contribuya. Entonces, eso ya se va a discutir, pero en este momento creo que no están llevando este debate, ¿no? Eso me parece bien porque han organizado estos conversatorios en la Plaza Bélgica y también me parece encantador que han estado bajando a los barrios, han bajado  a Barrios Altos, han estado en los mercados. Eso me parece genial. Eso se necesita. Hay que reconstruir la confianza en los arquitectos y los urbanistas.

Claro. En la práctica están siendo muy políticos, pero en el discurso no.

Exactamente.

Entonces, retomando, no hay tanto problema en que se digan que son técnicos cuando en la práctica están haciendo lo que debería hacerse.

Exacto. Los están satanizando como si la política fuera algo malo, una mala palabra. Pero no. Es decir, yo creo que eso tienen que revisarlo.

V

Llegamos al último tema de agenda: Barrios Altos. En una entrevista concedida al Blog Lima Milenaria, de Javier Lizarzaburu, la gerenta de Desarrollo Urbano de la Municipalidad, Flor de María Valladolid, señaló que destugurizaría Barrios Altos y recuperaría en tiempo récord esta zona en año y medio. Lo que no dijo la arquitecta fue que estos trabajos en Barrios Altos implicarían la demolición de un 40% de este. Tal sería la idea de solución para Barrios Altos de parte de la Municipalidad de Lima: demoler. No conservar, no restaurar. Demoler significaría que se pierda toda la singularidad del Centro Histórico, asegura Silvia.

Asimismo, la arquitecta explica que en el caso de los tugurios, las personas dueñas no invierten en las casas porque quieren que los inquilinos se vayan. El inquilino mismo no hace la inversión necesaria de cuidado de su domicilio porque sabe que también lo van a botar. Al final, ocurre lo esperado: lo botan, previo juicio sumarísimo por deudas de dos o tres meses de alquiler en el que también se aduce “un cuidado por quien vive en la vivienda precaria”. Entonces, la protección es la siguiente: se retira la persona de la casa en peligro. El lugar que le espera: la calle. Esa es la protección. Vemos un problema que se desplaza y otro que ha “saltado”, recientemente, “a la luz”: los traficantes de terrenos.

La violencia puede tomar otras formas: se sabe que algunos propietarios amenaza a los vecinos de Barrios Altos con matones para que abandonen el lugar; incluso les dicen que demolerán así estén dentro. Como ha reportado Lizarzaburu, en Barrios Altos las viejas casonas han sido reemplazadas por depósitos que ni siquiera cuentan con permiso de edificación. Hasta el momento estos son alquilados o comprados por comerciantes de Gamarra o Mesa Redonda. Fiscalización no toma una medida agresiva al respecto. En ese sentido, a De los Ríos le preocupa la impunidad de estas personas y no por nada menciona cómo la mafia de Orellana ha operado con tranquilidad dado que cuenta con infiltrados en los poderes públicos. “Estos especuladores van y demuelen con mucha seguridad porque hay un poder atrás que los respalda y por eso no tienen miedo de actuar de esa manera”.

La entrevista finaliza con estas palabras: [El problema de la ciudad] no es totalmente técnico, sino del ejercicio de justicia y de poder, de gobernabilidad. Por eso ahí tenemos que revisar bien que si la gobernabilidad instaurada falla, está la fuerza ciudadana que tiene que arreglar y repensar para los futuros gobiernos”.

Día de la entrevista: 14-05-15

Foto: Toma el Bypass