¡Pop! ¡Kistch! ¡Campy! El cine de Almodóvar es un cine escandaloso, atrevido, nunca apologético, siempre vivaracho y marcado por la emoción. Su cine revitaliza el melodrama: consagra la histeria femenina, los romances de cursilería, la novela rosa, la novela negra y las telenovelas de TV abierta. Es un cine devoto a Douglas Sirk, Alfred Hitchcock y Frank Capra. Hace comedias, tragicomedias, tragedias, híbrido y, en general, lo que le plazca. El uso excesivo de comas sugiere una diversidad clarísima en su estilo; una necesidad de reinvención. Y, a su vez, su cine parece ser siempre el mismo: historias narradas desde el flashback, como raccontos; celebraciones de la libertad sexual y la feminidad; pequeños trozos de misterio, de tipo noir, que someten a la audiencia a una incómoda introspección por los peculiares personajes. Por años, el español ha creado un universo peculiar con sus películas, lo cual, por supuesto, nos da mucho por explorar y, luego de tantos años de deliciosos estrenos, mucho por recordar. Aquí, 7 ejemplos de lo mejor en su cine, a ver si, con todos los recuerdos, podemos traer de nuevo aquel rojo intenso suyo…

VII. La mala educación (2004)

Desde el inicio de la década, Almodóvar ya exploraba la memoria áspera. En este caso, presentaba las memorias de colegio: la sexualidad prohibida por la rígida educación franquista, la culpa católica que infecta el recuerdo, el abuso desde estructuras invisibles. Con un estilo inquietante, Almodóvar escarba en la memoria de dos amigos y explora, de forma escabrosa, los secretos que uno solamente puede revelar luego de tantos años, en la intimidad, allí junto a la pantalla.

La escena: Dos niños, perdidamente enamorados uno de otro, se dan la mano mientras ven un clásico de antaño en el cine. Cine y amor -del prohibido-, como los temas favoritos del cineasta.

VI. Los abrazos rotos (2009)

En este neo noir, Pedro Almodóvar vuelve a hablar sobre cine: el cine como piezas de un puzle sin resolver -un asesinato, un romance cuestionado- y la forma de hallar la verdad. Con muchísimo color y emotividad, esta es una historia sobre el amor y el rechazo, la nostalgia adquirida y cómo el recuerdo, punzante y descorazonado, permanece con nosotros. Aquí, además, se discute la identidad: poder elegir un nuevo nombre, ser alguien distinto y, así, poder comenzar de cero.

La escena:  Un hombre ciego y su “familia” ven la película reeditada y necesitada de atención que él hizo antes, demostrando como el cine es mecanismo de escape y forma de redención.

V. Dolor y gloria (2019)

Sí, Almodóvar vuelve a hablar sobre cine, pero esta vez, usa el cine como excusa para hablar sobre sí mismo, sobre su infancia, su perdición en las drogas y el camino a la redención. El filme funciona como una serie de viñetas, desordenada y caótica como la propia memoria, en la que se discute el rol curativo del arte, la capacidad de expiación y, a ratos, como el amor por los seres queridos y los recuerdos de la infancia pueden ser la razón predilecta para salir adelante, para ser.

La escena: Un actor ofrece un monólogo descorazonado y sin cortes; la cámara enfoca a un espectador cualquiera, tocado por las palabras, con la mirada fija en las tablas, consolándose.

IV. Julieta (2015)

Almodóvar presenta una historia sobre mujeres, con toda la opresión y culpa que ello siempre implica. Con un estilo exuberante y muchísima emotividad, esta es la historia de una madre, una esposa y una hija, y toda la carga inmensa que todo ello implica. Adaptando a Alice Munro, Almodóvar escribe para reivindicar, pero, sobre todo, para entender: suprimir la culpa y el pecado, de alguna manera, reconocer que ser mujer es una imposición y que no debería serlo.

La escena: Una mujer sin esperanzas encuentra alivio en una carta -mismo instrumento que la había sumido en depresión-. La carta tiene remitente. Pisa el acelerador y, junto a su amante, confía.

III. Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)

Aquí vemos a Almodóvar clásico: un humor absurdo y escatológico, personajes desvergonzados y atrevidos, situaciones extrañísimas, a modo de “comedia del error”. Definitivamente, un clásico para la comedia y cine sobre mujeres, un film que inauguró, a su estilo, el estilo de Almodóvar para las grandes audiencias. Con grandes actuaciones y pequeños detalles -el gazpacho, los raros terroristas extranjeros o el mambo taxi- no hay mucho que olvidar de estas mujeres y su locura.

La escena: La azotea de una típica casa madrileña de clase alta se vuelve escenario de bochornosos enredos y numerosas confusiones cuando esposa y amante se encuentran por vez primera.

II. Todo sobre mi madre (1999)

Almodóvar propone una historia empática y sentimental, una noción de “maternidad” que cuestiona, y cómo la relación maternal es replicable en casi todo aspecto. Con humor y ternura, Almodóvar reivindica la transexualidad, la prostitución y, ante todo, la identidad, tal y cómo sea esta. A través de la relación que tiene la protagonista, Manuela, con el resto, se celebran todas las contradicciones: monjas embarazadas; madres que pierden a sus hijos, mujeres que aman mujeres.

La escena: Cuatro mujeres -totalmente disímiles entre sí- deciden dejar todos los prejuicios y confiar unas en otras; comparten una noche de revelaciones, secretos y mucho, mucho humor.

I. Hable con ella (2002)  

Pocas películas se han mostrado tan descorazonadas y quebradizas como esta: la historia de dos hombres que, en circunstancias extraordinarias, forman una relación impensada. Este es un drama incómodo, profundo y de detalles, un relato sobre el vínculo entre vida y muerte, sobre el amor y la contemplación. Es difícil no querer a los personajes, de la misma forma en que es complicado no juzgarlos. Demuestra, pues, lo complejo que es vivir y vivir bien, con las dudas y la soledad.

La escena: Dos hombres, sin conocerse, encuentran conexión en el teatro: llantos imprevistos, rendición. Sin saberlo, tal escena volverá replicarse, ya sea en pasillos de hospital u otro teatro.