Editado por Verónica Huamán

El Polen es la banda pionera del rock fusión en Latinoamérica, fundada en 1969 por los hermanos Raúl y Juan Luis Pereira, exmiembros también fundadores de Los Shain’s. El sonido de El Polen se caracteriza por sus reminiscencias a la música criolla y de los Andes, psicodelia y folclore peruano, fusionados con ritmos orientales y rockeros. Siempre en plena experimentación y exploración sonora, esta agrupación logró derrumbar las fronteras entre la música popular nativa y la cultura rock; inclusive también se podría decir que, con lo anterior, lograron romper con ciertas jerarquías sociales.

Sus discos “Cholo” (1972) y “Fuera de la ciudad” (1973) -considerados como aporte a nuestra identidad cultural por el Ministerio de Cultura– son hitos de la música peruana. El trabajo de El Polen es respetado y apreciado por bandas, músicos y oyentes alrededor del mundo. “Concordancia“, una de sus canciones más emblemáticas es, según Los Jaivas, una canción clásica de cualquier disco de música latinoamericana.

Hace unos días, tuve la oportunidad de entrevistar a Juan Luis Pereira del Mar, fundador de El Polen, director musical, multiinstrumentista y compositor, y con la mánager de la banda, en el marco de los 50 años que cumple este 2019 El Polen, y de los talleres de música fusión que la banda organiza en la actualidad. La musicalización poética, la creación musical, las influencias literarias, los proyectos futuros de El Polen, un nuevo disco, los workshops de música, entre otros, son los temas que se tocaron en la entrevista que se presenta a continuación.

M: ¿Cuáles son los pilares de los que parte una canción de El Polen?

J.L.: Bueno, hay dos maneras de enfocar una canción para componerla. Una es partiendo de la letra, otra es partiendo de la música. Y aún así, hay una tercera que es partiendo de dos cosas a la vez, en casos más raros. Entonces, a veces uno esta improvisando con una guitarra o cualquier instrumento, y salen unos acordes, una secuencia, y dices “Ah, esto está interesante, de acá podría salir una canción“; entonces ves qué letras le convendría, o también se opta por ponerle la letra de un poema, y si es que está ya hecho el poema se busca adaptarlo, respetando la métrica.

M: ¿En el proceso de creación musical quiénes dan las ideas iniciales, solo tú o los demás integrantes?

J.L.: Siempre inicia de un compositor. En El Polen siempre ha sido mi hermano y yo. Tenemos diferentes composiciones y algunas juntos. Entonces, si alguien trae una canción, como sucede en todos los grupos casi siempre, a veces empiezan a colaborar los demás. Depende. Pero normalmente en El Polen, como yo soy el que hace los arreglos, un poco como que ya tengo la estructura también. Mis composiciones yo las hago bien completas desde antes. Y a las de Raúl, por ejemplo, yo le hacía los arreglos. Las mías yo las compongo y les hago los arreglos. Los demás integrantes lo que pueden hacer es, en algunas partes que ya están hechas, meter alguna armonía, melodía, un adorno. Cuando compuse con mi hermano era lo mismo que en el taller (de musicalización), cada uno va aportando algo, va sumando.

M: Y esta idea me parece que también está reflejada en el taller, porque siempre en los grupos hay uno que direcciona o dirige la canción, el que tiene más experiencia, ¿no?

J.L.: Sí, siempre es bueno que haya una guía porque a veces cuando hay muchas ideas puede ser un caos, si es que no se saben organizar todas las ideas. Y a veces también son gustos diferentes, entonces hay que darle una línea.

M: En el anterior taller, a modo de introducción mencionó a algunos poetas peruanos, e incluso habló del concepto de música en Kandinsky. ¿Qué relación tienen estos poetas con su música? De repente, ¿qué tipo de poesía prefiere para sus letras?

J.L.: Bueno, en una época en la que comencé a musicalizar poemas traté de leer a todos los poetas peruanos, a los reconocidos primero. Entonces leí a Corcuera, Vallejo, de todas maneras, Rosé, Scorza, Eielson, Sologuren, y, bueno, todos los demás, pero habían muchos que no se podían musicalizar, entonces no me parecía como que podía ser una canción. Pero, entre los poetas que he escogido, siempre he encontrado algún poema que se ha podido musicalizar. Oquendo de Amat, por ejemplo, es muy musicalizable, y, es más, lo ha musicalizado mucha gente. Al igual que Scorza, también lo han musicalizado varios. Incluso tengo unas canciones que he musicalizado de Scorza que otros también, y son diferentes. Cada uno tiene su punto de vista, es bien interesante.

Afiche de 1971

M: ¿Cuando musicalizas un poema siempre tratas lo máximo posible de respetar al aura del poema?

J.L.: Sí, eso es lo primero. El aura es el espíritu del poema, y la canción debe tener ese sentimiento también. Y, por otro lado, también trato de respetar la métrica, porque a veces la métrica de un poema te hace la canción, te hace decir las palabras más largas, las frases más cortitas. A veces se tiene que hacer un corte, un contraste para poder decir de repente una parte del poema que tiene dos palabras, ¿no? Entonces, uno va jugando, y eso es rico porque te da un ritmo que, si uno lo sabe explotar, si lo sabe manejar, puede ser bien fuerte en la musicalización del poema.

M: Y, por ejemplo, ¿cuáles serían los poemas que has musicalizado y te han gustado más?

J.L.: “Viento del olvido“, después “Poema del manicomio“, es un poema de Oquendo de Amat, “A diferencia de los otros“, “Candem” de Óscar Limache. Después, con Juan Gonzalo Rosé también he musicalizado unos, “Letanía del solitario“.

M: ¿Esos son los mejores logrados?

J.L.: Sí, sí. Tengo un montón, pero esos son los que más han gustado. “Circunvalación” también, de Corcuera.

M: ¿Con qué otros géneros te atreverías a trabajar y hasta qué punto llegarías a hacer fusión?

J.L.: Bueno, hay géneros que tienen armonías más variadas, otros más simples, otros que tienen su propio círculo de acordes. Pero, en general, los géneros para musicalizar van llegando solos. O sea, es algo que a ti te gusta y un ritmo que lo puedes tocar y te gusta tocarlo, ese es bueno para hacer una fusión. Hemos musicalizado por ejemplo tango, polkas, un fox-trot, que es una música que hacía Felipe Pinglo, a inicios. Entonces, también compuso ese tipo de ritmos norteamericanos, por decirte algunos ritmos raros. Después, me gustan los ritmos de la selva, me gustan bastante para musicalizar, pero no he musicalizado mucho con esos ritmos.

M: ¿Y ritmos extranjeros tal vez, o de otros tiempos?

J.L.: El rock me gusta bastante, y la balada medieval me gusta bastante. Incluso yo elaboraba instrumentos antiguos también, medievales, y he escuchado bastante ese tipo de música.

Afiche de El Polen en la Quinta Vergara, en Chile

M: ¿Por qué nos gusta tanto el rock? En general, a la mayoría le gusta el rock y de ahí parten a otros géneros.

J.L.: El rock es el folklor universal, para mí. Porque todo el mundo en todos los pueblos tocan rock y a su manera. Es un género muy contemporáneo, casi uno de los últimos que han aparecido, que ha perdurado fuertemente. Todos los jóvenes de la época de los sesenta, setenta y los de ahora están todavía desarrollándolo. Y siguen gustando los grupos antiguos de rock, por ejemplo, Led Zeppelin, Pink Floyd, The Rolling Stones.

M: ¿A qué necesidad responden los talleres de musicalización poética? El anterior era de musicalización poética y este es de música fusión, ¿hay algún otro tipo de taller más?

J.L.: El de ahora es un taller nuevo porque ya no es poético, sino con letras propias, hechas con cadáver exquisito, que ha quedado buenísimo. Entonces, está ese, está el de musicalización poética, y algún día quiero hacer uno con gente que hagan cada uno una composición individual, con su letra y con su música. Pero eso es un poco más difícil, necesita más horas.

M: Es curioso cómo en cuatro días armamos todo. Y se ha logrado hacer una canción en pocas horas.

J.L.: Sí, siempre se logra, sale. Es que la gente tiene mucho entusiasmo y hay mucha concentración. Nos contagiamos todos la concentración y es intenso, y como hay poco tiempo, estamos obligados a correr. Eso es bueno porque, como le decía a otros chicos del taller, uno puede hacer una canción y siempre hay que hacerla así como salga, con la letra que salga, y después con los días uno va mejorando esto, lo otro, entonces hay que trabajarlo. Nosotros tenemos una canción en cuatro días, dos horas diarias, y va a salir una canción bastante lograda, porque somos varios, un colectivo. Pero después esa canción, si queremos, la podemos trabajar un mes.

El Polen

M: ¿Y ustedes trabajan y graban todas las canciones creadas en el taller o solo algunas?

J.L.: Bueno, las grabamos el último día. Pero en el caso del taller anterior las vamos a grabar en un estudio. Todas. Porque se va a hacer un disco, un CD.
P: Pasa que a veces nosotros hacemos las propuestas a las instituciones, y si ellas las acogen, bien. Entonces, Petroperú nos ha aceptado una propuesta completa, para que hagamos el disco y toda la onda. Y en este caso (Fundación Telefónica) no pasó, pero ya se nos va a ocurrir algo, como dice Juan Luis, para grabar las canciones.
J.L.: Yo quiero grabar estas canciones en estudio. Tendría que ser aparte, con un presupuesto. Pero del anterior, en Petroperú, va a salir un disco con carátula, con la foto de los integrantes de cada grupo, la foto final con todos, los nombres de ustedes, los compositores de cada canción. Va a salir bonito.

M: Y este taller es especial para las personas que de repente no habían tocado un instrumento antes, o de repente no estaban acostumbradas a la música fusión, las abre a escuchar más géneros y también géneros peruanos. Es un buen inicio. Y es, además, una manera de romper prejuicios en torno a la música andina.

J.L.: Claro, y la fusión es bacán porque te abre a hacer música por cualquier dirección. Es bien abierto, bien libre. Por eso, estos talleres están buenísimos.

M: ¿Cómo has sentido la respuesta de los participantes del taller?

J.L.: Muy bien, súper. En este taller, he visto que ninguno ha dejado de venir un día, sino que están viniendo todos los días. Y con mucho entusiasmo, incluso vienen más temprano. Por ejemplo, hay un participante que viene del trabajo y ha venido corriendo un montón de cuadras, ha venido sudando. Y veo que a todos les gusta lo que están haciendo, y hay una pasión. Eso está buenísimo. Es una gran satisfacción, porque si fuera una cosa con la que la gente se aburriera, no lo haría.

El Polen

M: ¿Ha surgido algún proyecto aparte a partir de estas creaciones en los talleres? De repente alguna canción te ha gustado un montón.

J.L.: Sí, algunas canciones me gustaría tocarlas con El Polen. Pero es difícil, porque tenemos una lista de canciones por sacar con El Polen, y estarían en lista de espera. Pero sí, salen canciones que a veces son sorprendentes. Siempre en todos los talleres todas las canciones tienen el mismo nivel de buenas. No hay unas que sean mucho mejor que otras. Todas son fuertes. Hay un montón de material. A mí me gustaría hacer un disco completo con los temas de todos los talleres. Ya son 7 talleres con este, y en cada taller 4 grupos. En Trujillo, en Cusco dos veces, en Casa de la Literatura, y más.

M: Estos talleres también son especiales por los 50 años que cumple El Polen.

J.L.: Claro, incluso planeamos hacer un concierto con unas 12 canciones de los talleres para el 2020. Yo siempre toco en cada grupo (de los talleres) en la presentación final. Si falta un bajo, por ejemplo, lo ponemos. La canción se enriquece y queda precisa.

“El Polen ha sido el primero y tal vez el único grupo que realmente logró borrar las barreras entre el rock y el huayno. Un ejemplo es la canción Orgullo Aymara, que la nación Aymara y Puno reconocen como himno suyo, y que es una canción de El Polen nacida en Miraflores, frente al mar. Probablemente más tocada y escuchada en fiestas que llamamos andinas que en conciertos de rock, pero que también se escucha en conciertos de rock. El Polen borró además las barreras entre lo intelectual y lo popular, convirtiendo muy fácilmente la poesía en canción popular y la canción popular en poesía. Es un grupo puente fundamental, un puente cultural muy importante en la historia de la música peruana”.

Rafo Ráez, rockero y antropólogo.

M: ¿Cuáles son los proyectos que se vienen con El Polen?

J.L.: Tenemos bastantes proyectos.
P.: El Polen está grabando su disco después de casi 30 años. Hemos juntado a personas importantes, como músicos de Los Jaivas, Gustavo Santaolalla, que es seguidor de la banda, en una entrevista dijo que el disco Cholo marcó su identidad. Lito Nebbia, el considerado padre del rock argentino también. Ellos van a ser parte de este disco. No ha pasado tan espontáneamente, sino que es por la afinidad de los músicos, el cariño que le tienen a El Polen, la conexión que hay entre músicos. No es algo que tenga que ver con los países, sino con la música. Este disco, para mí, va a ser el más importante de El Polen. Hay muchas canciones que no están grabadas y que van a tener un registro. Lo otro, es que vamos a seguir con nuestros talleres, los conciertos, hemos hecho propuestas a varias regiones de hacer lo mismo. Y estamos ya trabajando con ellas para que eso suceda el siguiente año. Además, estamos haciendo un disco tributo que reúne a casi 12 bandas y músicos peruanos. Está Miki Gonzáles, está Danitse, Rafo Ráez, etc. Ellos ya tienen sus canciones y van a hacer el tributo a El Polen. Y no solo será con bandas consagradas, sino también con bandas emergentes. Hay una banda en Cusco, por ejemplo, de dos chicas totalmente desconocidas en la escena, y hacen punk. Haremos el tributo en el Perú, para empezar. Vamos a hacerlo después en Argentina y Chile pero todavía es más probable que sea en el 2021. Para lo del 2020, ya está, están grabando. Entonces, lo interesante de esta grabación es que no solo vamos a hacer eso, sino que tendremos un concierto con cada banda. Es nuestro feeling, nuestro cariño de conectarnos y que no solo sea una grabación. Un encuentro también en el escenario. Esos son nuestros proyectos a grandes rasgos. Trabajamos bajo los lineamientos de una sociedad justa, libertad, también estamos en contra de la violencia contra la mujer; El Polen habla mucho de eso en sus canciones, la igualdad. Las canciones de Susana Baca, por ejemplo, son canciones muy libres, espontáneas, interesantes. La conservación de la naturaleza también. Entonces, ese es nuestro mandato en el año, identificarlo, ese mensaje lo van a ver en todos los conciertos. El interés en organizar los talleres es porque sabemos que hay mucho por hacer; por ejemplo, en Cusco nos pasó que en el taller que hicimos se formaron dos grupos, y esos grupos hasta ahora se reúnen porque ya son grupos de rock. Son súper interesantes. Creemos que esta información que le dejamos puede transmitirse, y esa es la idea, que en algún momento los chicos hagan más talleres después, y lo piensen como una forma de vivir la música.

M: O de repente las personas que no han tocado un instrumento puedan acercarse a la creación musical.

P: También, eso nos ha pasado. Hay gente que nos ha dicho “Me has transformado”, o hay gente que nunca leía poesía, y se ha puesto a leer porque simplemente musicaliza porque necesita letras. Y luego se dan cuenta de que con ese entrenamiento, ya hacen su propia letra.
J.L.: Cuando me preguntaste por qué hacemos los talleres, es también porque queremos incentivar en la gente que tiene grupos de rock a que lean poesía para que tengan más material para hacer letras, más lenguaje, más metáforas, más ideas.

Juan Luis en los talleres de música

Juan Luis es una persona muy cálida, amable y agradable con cualquiera que se le acerque a entablar una conversación. Está logrando difundir y comunicar lo aprendido en estos más de 50 años de carrera musical entre las personas que asisten a los talleres. Y convoca a las nuevas generaciones a explorar otros géneros e instrumentos musicales.

La música de El Polen, usada en ceremonias espirituales al día de hoy, es psicodélica, sanadora y liberadora; además, nos recuerda lo privilegiada que es la cultura peruana, nuestras raíces. La concordancia entre la música y las maravillosas letras de sus canciones han definido a esta banda como una de las fundamentales de la música peruana de todos los tiempos.

“Respira muy hondo cuando aprendas,
verdades por misterios cambiarás
en los astros se leen nuevas cosas
que alumbran a mi cueva de esperanza”.

Mi cueva – El Polen

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