The Opposite of Sex es probablemente el film más extraño que vamos a criticar aquí. ¿Estamos ante una comedia romántica, una sátira o un poco de ambos? ¿Los clichés son intencionales o son errores ingenuos por parte de su director? ¿La actuación plana de algunos y la sobreactuación de otros, así como los inusuales giros de guion, son acaso un guiño a la audiencia, acostumbrada a historias fáciles y predecibles? Podríamos seguir así todo el día. Lo que sí sabemos -y muy bien- es que, luego de verla, uno no mira a Hollywood de la misma manera. La meca del cine produce cientos de películas prácticamente iguales entre sí, pero también es capaz de dar vida a algo tan bizarro como The Opposite of Sex. Y eso, por supuesto, nos da esperanza. Será cuestión de ponerse lo más cómodo posible y ver, más allá de su inusual superficie, qué nos está ofreciendo…

A ver. Tratemos de resumir el guion para que no nos perdamos. Tenemos a Dedee, que, a sus 16 años, creer saberlo todo, o al menos lo suficiente. Junto a ella, su medio hermano, Bill, un sujeto parco y sin excesos, incapaz de mostrar con franqueza sus emociones. Bill ama a Matt, joven y torpe, quien no parece seguro de nada. Junto a la feliz pareja, se encuentra Lucia (es Lushia, según su pronunciación), hermana de la difunta pareja de Bill, mujer solitaria y amiga cercana de su ex cuñado. Las cosas se complican -por no decir más- cuando Dedee y Matt comienzan un affaire y ella queda embarazada. Ese será el comienzo de un disparatado conjunto de acciones y reacciones, que incluyen a un furioso ex novio, un fanático cristiano, un sheriff enamorado, muchas mentiras y algo de sexo.

¿Cómo describimos a The Opposite of Sex? Pensemos en adjetivos igual de disparatados que la película a los que representa. Tarantino, Woody Allen Almodóvar haciendo una película, cada uno aportando un poco de su estilo y atropellando al otro. A ratos, tanto drama y tanta incorrección política nos hace pensar, quizás, en una sitcom dirigida por Lars von Trier, si tal cosa es posible. En ocasiones, -y demasiadas-, tenemos telenovela, meta comedia gringa, y sí, una historia sexy. Es sexy porque utiliza todos los elementos con los que reconocemos a algo como tal y exagera en ellos. Quiere que la audiencia la vea así. Cristina Ricci es filmada de forma sexy. Sus intervenciones en la pantalla y sus detalles narrados en voice in off, pícaras e inteligentes, también lo son. Sus intereses románticos son iguales de atractivos. La obsesión de la protagonista con el sexo, por supuesto, tiene que ver con el escape y la inmadurez. Los personajes más “viejos” -anodinos y grises- representan el otro extremo: nunca tienen sexo.

Retomemos la idea de meta comedia. Una comedia que sabe que es una comedia y que, por tanto, no quiere hacernos reír de forma superficial y esperable. Por eso el humor es rudo, raro y pocas veces conciliador. El humor toca carne y escandaliza. Una comedia que se burla de su género: dinámicas triviales, aburridas; personajes que, con otra música de fondo y un par de punchlines más, protagonizarían cualquier sitcom.

Las actuaciones son rígidas, acartonadas.  Bill apenas si grita, si levanta una ceja o expresa descontento. El sheriff parece sufrir cada que dice una línea, como si la naturalidad y la espontaneidad le viniesen racionadas y con fecha de caducidad. Incluso el pobre Matt tiene problemas para ser lo suficientemente convincente. Queremos cree que a Don Roos -y quien dirigía el casting- no se les escapó esto intencionalmente. Que querían rareza, o querían que sus diálogos no estuvieran manchados por sobreactuaciones. Quizás sólo querían un poco de crítica. Quitando las risas enlatadas de fondo y la música de fondo, ¿cuántas sitcoms tienen personas que actúan y que no solo recitación de líneas?

El guion de The Opposite of Sex no debería funcionar, pero lo hace. Lo hace, quizás, porque nunca se toma demasiado en serio a sí mismo. La propia narradora no es confiable, por lo que su modo de narrar la historia y los detalles que preponderasen ella bien podrían no ser ciertos. Los personajes son vilmente manipulados por un director que no se queda quieto con lo que está sucediendo. Lo más admirable es su capacidad para violentamente cambiar de rumbo. Al inicio uno ve una película, pasan 10 minutos, y luego está otra. ¡En menos de ese tiempo Cristina Ricci ya había seducido a un homosexual felizmente en pareja y estaba llevando su bebé! Como una canción de Morissey, el film de Roos haya su brillantez en el absurdo. Quizás por eso seamos capaces de perdonarle los excesos y disparates a Don Roos. El film, entonces, funciona como una pequeña caja de sorpresas, y la audiencia disfruta cada una de ellas.

Y eso funciona porque hay un mínimo de coherencia en todas ellas. Quizás sea el título. ¿Qué es lo opuesto al sexo? Puede ser una relación afectiva y cercana. Pensemos en el contacto que mantienen Bill y Lucia. La mejor relación, justo porque no está basada en el sexo, ni en ninguna de sus pretensiones. Quizás no. Quizás lo opuesto al sexo sea el rechazo y la censura: por eso tantos personajes la pasan mal. Pero tampoco es tan convincente. Quizás lo opuesto al sexo sea la madurez: crecer, mejorar, empezar a confiar en uno mismo.

A fin de cuentas, The Opposite of Sex sigue siendo coming of age. Para todos. Todos crecen tras los alocados hechos de la película. Matt aprende que no puede tenerlo todo, y que a veces, es él quien debe lidiar con sus problemas. Lucia aprende a dejar ir a Bill, y, por una vez, no evadir sus problemas y deseos al encargarse del resto. Bill aprende a enfrentarse a sus sentimientos y, en ocasiones, a poner orden en su vida. Dedee -a su manera- entiende de cada acción puede traer una consecuencia atroz si es que operan con maldad y descontrol. Ojo que, para tales perspectivas, el director no se pone excesivamente fabulesco o moralista. Sabe que personajes así, rotos e imperfectos, no siempre van a cambiar. Por eso el final resulta tan bueno.

El punto es tener gente realista y a la vez vana. Aprenden, pero no tanto.

Un bebé, luego otro. Una chance de reír y de mejorar. Tendremos que ver a qué se oponen estos personajes ahora…