Hola queridos lectores. Otra semana más, espero que todo este bien para ustedes y que no tengan tantas lecturas, exámenes, etc. para que puedan relajarse un poco y disfrutar de la columna de hoy. Comencemos entonces, ¿alguna vez han odio sobre la tendencia “Boyish” o “Androgynous”? Esta tendencia -como el nombre lo sugiere- es el resultado de una combinación del género masculino y el femenino. En este caso, trataremos acerca de lo masculino en lo femenino.

Esta tendencia del siglo XXI es un producto de cambios estéticos sobre cómo debería vestir una mujer o qué genero debería proyectar a través de su vestimenta. Esto va mucho más allá del mundo de la moda. Esta combinación se puede encontrar en identidad de género, identidad sexual o como un estilo de vida sexual; pero nosotros nos centraremos en cómo repercute este concepto en la moda.

En un mundo que ha sufrido siglos de machismo, estereotipos y roles definidos, una tendencia así viene a darle el giro a la forma de vestirse de una mujer. Le da una nueva perspectiva que borra los límites entre lo masculino y lo femenino y decide crear nuevas formas de proyectar su personalidad, incluso abordando lo unisex. Desde que la mujer empezó a usar pantalones regularmente, mucho ha cambiado. Incluso, se podría decir que desde la década del 90 la tendencia andrógena ha tomado mucho más forma y, en la última década, los rasgos masculinos han sido aprovechados en el mundo de la moda a través de diferentes diseñadores con tendencias mucho más marcadas. Entonces, ¿qué prendas puedo usar para esta tendencia? En realidad, la respuesta es fácil: todas las prendas masculinas, como pantalones y sacos grandes, camisas, boyfriend jeans, etc. Todo se trata de masculinidad en la prenda, de capas y de actitud.

Aquí les dejo algunos ejemplos:

Dentro de esta tendencia tenemos varias variantes. La primera, es la de vestirse masculinamente pero sin esfuerzo. Todas las prendas que se se usan lucen desaliñadas pero masculinas, un look “effortless” que incluso podría incluir una pijama  masculina -que por cierto es una tendencia que ha tomado fuerza también-. La segunda, es la masculinidad sexualizada; aquí, podríamos vestirnos de una forma un poco más sensual. Es decir, esta tendencia incluye los elementos masculinos -como por ejemplo un traje- pero con un escote pronunciado o transparencias, para darle el toque más femenino y provocativo. La tercera, es la deportiva-masculina, donde encontraremos elementos más deportivos pero sin dejar el toque formal que hace que la prenda sea más fashion. Cabe resaltar que esta tendencia no sólo de trata de la ropa, también podemos incluir elementos como el peinado, que podría ser esencial para darle el toque más masculino o más femenino dependiendo de lo que deseemos. Asimismo, también tenemos que tener en cuenta los zapatos que podrían complementar ese look más masculino.

De todas formas, esta es una tendencia que de alguna forma saca el lado masculino de toda mujer pero no de manera grotesca, sino que le da una sensación de poder ante el mundo. Ella, decide verse masculina ante el mundo que espera verla de manera femenina. Es libre de escoger como quiere verse, elige verse masculina pero a la vez sensual o tal vez no. Cualquier elección que tome, será una declaración de cómo ella quiere verse ante el mundo.