El desfile militar es algo más que una costumbre de años de vida republicana, en su mayoría, de los países sudamericanos: es un encuentro muy cercano con muchos sentimientos entre civiles y militares, además de la muestra pública de la política armamentística de las autoridades a la ciudadanía.

El origen de los desfiles y paradas militares son discutidos. Historiadores mencionan que uno de los rasgos más parecidos a un desfile militar eran las entradas de los nuevos virreyes a gobernar el Perú colonial. El desfile de procesión reflejaba el poderío y la jerarquía del nuevo virrey con su gabinete de funcionarios y eclesiástico de élite hacia los colonizados 1. Ciertos rasgos se arrastran hasta la actualidad, como la presencia de las autoridades y del cuerpo eclesiástico en los desfiles que ya eran parte importante del protocolo en esa época (PALMA, Ricardo. Tradiciones peruanas. Lima: Capeletti editores. 1983).

Actualmente, la ceremonia del Aniversario por la patria, el desfile y parada cívica militar es, pues, uno de los eventos más destacados, el cual se celebra cada 29 de julio en honor a las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional del Perú, y otras instituciones, como una costumbre formada constantemente desde que nos volvimos República. Antiguamente, se realizaba en la Plaza Bolívar (1921), en el Campo de Marte -Antiguo hipódromo de Santa Beatriz- (1939), y finalmente el escenario cambió a la Avenida Brasil desde 1961 con una breve interrupción de tres años por la huelga de la policía en el periodo militar de 1975. Este escenario no vuelve a cambiar hasta la actualidad.

La globalización, comunicación, relaciones diplomáticas y la internacionalización de los países en la actualidad hacen pues que en el desfile hayan países invitados. En esta Gran Parada Militar presidida por el presidente Ollanta Humala desfilaron las delegaciones extranjeras de Argentina, Bolivia, Ecuador y México (se presentaron en ese orden). Esta costumbre patriótica no se realiza solo en Perú. Estos países invitados (además de otros países en el mundo) realizan el desfile militar en celebración de sus independencias: a) En Argentina se suele hacer el desfile cívico-militar el 9 de julio; b) en Bolivia, el 7 de Agosto con la junta de militares descentralizados de cada región indígena; c) en Ecuador, el 24 de mayo para conmemorar la Batalla de Pichincha; d) en México, cada 16 de septiembre. Estos países invitados, así como el Perú, inician con el canto de su Himno Nacional y el permiso del jefe de brigada, o representante de las Fuerzas Armadas, al Presidente o Jefe de Estado para poder dar inicio al desfile.

Experiencia Personal del Desfile militar

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Asistí, con algunos familiares, al desfile y Parada cívico-militar en la tribuna 5, frente a la tribuna presidencial. La vista era espectacular y privilegiada (supongo que se lucían cuando veían a las personas importantes y de poder de la tribuna oficial del Presidente).

De las delegaciones extranjeras y sus diversos tipos de marchar (diferentes al nuestro), me fascinó la delegación de México con un interesante tipo de marcha -piernas hasta el ombligo con pausas bien marcadas de dos segundos, interesantes movimientos de coordinación del cuerpo- y con uso de un elegantísimo uniforme azul oscuro.

En el caso peruano, me encantó -aparte de la gran atracción que tienen los tanques y vehículos militares o la Escuadra Canina de la Policía- el traje y desfile de los Húsares de Junín. Esa mezcla del color resaltante de azul con el blanco, rojo y negro le da un toque fino y característico. Además, de su  gran interpretación histórica de las Batallas por la Independencia del Perú contra las fuerzas realistas.

En este desfile militar percibí ciertos datos curiosos: 1) La ausencia de la delegación chilena, 2) el discurso inicial inesperado de Humala sobre la historia de la Independencia y de lo que viene mencionando -reiteradamente- sobre la política social y descentralizada de su gobierno, 3) la despedida de la promoción del ejército de Humala hacia este mismo con la presentación de la caballería (estos han sido piezas de ajedrez importante en el actual gobierno), y 4) las medidas populistas de la pareja presidencial para embellecer y mostrar los armamentos que posee el Perú para que de esta forma aumenten su nivel de aceptación del pésimo gobierno que han venido realizando a opinión de la mayoría de peruanos.

En mi opinión, el desfile, el discurso y la muestra de la política armamentística fueron una medida positiva para el nivel bajísimo de aprobación de su gobierno y de su pésimo discurso del día anterior a este, el cual no focalizó los temas que se querían escuchar (seguridad ciudadana, conflictos sociales, minería ilegal; se centró, pues, en los buenos resultados de la Cancillería en los temas internacionales y de otros temas de menor valor para el pueblo).

Como conclusión y reflexión, considero que los desfiles y paradas militares en los diversos países, incluido Perú, tienen como objetivo incrementar el patriotismo de los ciudadanos por su país; mostrar la importancia de las Fuerzas Armadas y otras instituciones públicas que están al servicios de los ciudadanos, así como motivar a los mismos a formar parte de ellas; y mostrar la política armamentista de los diversos gobiernos en sus respectivos periodos, y a lo largo de los años. En el caso peruano, su papel también es el de recordar a los caídos en el actual conflicto del VRAEM, peruanos que combaten duramente para acabar con el terrorismo, la esclavitud, y el tráfico ilícito de drogas que tanto daño le hacen a nuestro amado país.

Fuentes:

  1. http://historiadordelperu.blogspot.com/2012/07/el-origen-de-la-parada-civico-militar.html