El pasado 19 de noviembre del 2020 se dio la sentencia del Tribunal Constitucional donde declaran improcedente la demanda competencial del Ejecutivo previamente presidido por Martín Vizcarra y así sientan un importante precedente: el máximo intérprete de la Constitución se rehúsa a interpretarla cuando la ambigüedad es más conveniente que nunca. Así, considerando que venimos de un quinquenio donde se ha usado como un mal hábito la moción de vacancia, cabe pensar qué tan segura estará la plancha presidencial que gane las elecciones generales del 2021 y a qué perfiles políticos le estamos confiriendo poder mediante el voto en el momento de elegir candidatos para el Parlamento. Teniendo el mes siguiente como fecha de la publicación de listas congresales y planchas presidenciales tras las elecciones primarias, y tomando en cuenta el estado actual de gobernabilidad en el país sumado a los problemas vinculados a la pandemia y economía perennes en el Estado, es momento de preguntarse qué tanto se puede esperar del quinquenio del bicentenario. Para este juicio, es importante tomar en cuenta que tal vez estemos en el inicio de una década de inestabilidad política dados los errores en los mecanismos constitucionales de control y balance donde hay ciertos mecanismos que le otorgan un exceso de poder a una de las partes, ocasionando que la misma pueda ejercer de manera negativa. Un ejemplo de tal suceso se vio en la vacancia a Martín Vizcarra donde el parlamento aprovechó la ambigüedad del término incapacidad moral y en base a la evidencia aún no comprobada de los colaboradores eficaces pudieron proceder con la aprobación de la moción. 

Del mismo modo, aunque de forma discutible, también se podría abordar el hecho de la cuestión de confianza y su vínculo con la disolución del parlamento, ya que dependiendo de cómo se opere la cuestión de confianza, también es una herramienta legal que puede llegar a perjudicar al Congreso. No obstante, no son solo los mecanismos legales, sino los perfiles de figuras políticas que usualmente acatan órdenes de su partido, o peor aún, buscan privilegiar sus propios intereses. En tiempos como estos tenemos que pensar a futuro, a mediano y largo plazo para así visionar cómo sería un gobierno con mayoría de cierta bancada conocida por poner antes sus intereses que el mismo funcionamiento del Estado, hasta qué punto los partidos estarían dispuestos a fomentar medidas beneficiosas para su perpetuación en el poder absoluto, contando con una herramienta legal muy poderosa llamada vacancia presidencial para tener la guillotina sobre la cabeza del presidente y así amedrentarlo para actuar acorde a sus intereses. La sentencia del TC pudo haber hecho más que legalizar un método de romper un mecanismo de control y balance, estamos hablando ahora de que la ambigüedad jurídica promovida puede traer graves consecuencias a largo plazo hasta que se de un fallo que defina claramente lo que se define por incapacidad moral para así no darle una carta libre al siguiente congreso entrante, el cual no sabemos si será mejor o peor que el actual. A continuación, se analizará cuál podría ser la naturaleza del siguiente congreso en base al precedente que se tiene del presente congreso y la calidad de los partidos políticos. Además, se discutirá que se tendrá que hacer en la siguiente gestión para evitar la continuación de este actuar y minimizar las posibilidades de que se vuelva a dar una crisis política causada por una moción de vacancia presidencial fructífera.

Durante las últimas semanas se han visto actuares diversos por parte de las bancadas presentes en el congreso actual, ya que algunas han aprovechado la compleja coyuntura y cambios políticos para remitir proyectos de ley incluso contradictorios con normativa de tratados en mayor rango jerárquico, con el único fin de efectuar políticas favorables a sus propios intereses así estas no sean beneficiosas para el país. Asimismo, este mismo congreso fue el artífice de la vacancia, al haber contenido a 105 congresistas dispuestos a votar por una medida que definitivamente deteriora la estabilidad política del país de manera innecesaria. Si bien hasta ahora es tema de debate la constitucionalidad de la vacancia, existe un consenso general acerca la conveniencia que la misma tuvo para el país y es un común acuerdo el hecho de que dicho proceso de vacancia no ha sido beneficioso en lo absoluto para el panorama político ni para la gobernanza estatal, puesto que se ha permitido un magno desgaste del poder ejecutivo y la pérdida de seguridad jurídica, inversiones y el mismo grado de estabilidad política que le corresponde al poder del Estado encargado de ejecutar y proponer las principales políticas. Así la vacancia sea un acto sumamente imprudente, se puede seguir pensando que es una cuestión de error más que de priorización de intereses personales. A raíz de ello, es necesario traer a colación al encargado de la colocación de los congresistas: los partidos políticos. Si antes era pesimista pensar en que las figuras políticas per se no eran beneficiosas para el gobierno al transgredir el orden existente y privilegiar sus propios intereses, es aún más desolador el panorama en el que el verdadero problema se encuentre en los partidos, ya que ello significa que los problemas vistos ahora y las órdenes dadas previamente van a seguir llegando no solamente en el presente quinquenio, si no en el siguiente donde se tendrá que ver la recuperación del país de las múltiples crisis que hoy en día venimos padeciendo. El presente congreso nos ha dejado varias lecciones acerca de lo que tendremos que evitar a futuro, y con fines prácticos, sería más conveniente asumir que la orden proviene del partido y no solamente es ejecutada por el escaño, ya que teniendo esa premisa será más fácil reformar ciertas medidas que permiten estas arbitrariedades. Además, así se podrá considerar dentro del voto informado al partido de proveniencia en aras de evitar sucesos como los que vemos hoy en día.

Si algo nos ha enseñado el último quinquenio, es que una bancada mayoritaria ajena al partido del presidente de turno será una permanente amenaza a su estancia en el poder. Siendo aún una etapa temprana en las elecciones generales 2021, es difícil decir cual es el candidato más fuerte puesto que las proyecciones son vagas y altamente variables en las planchas presidenciales. Ello se ve evidenciado en la intención de voto basada en acciones pasadas a la campaña e incluso la ausencia de un candidato fijo para cierto partido, al estar dicho partido aún en proceso de elecciones primarias. No por eso tenemos que dejar de recordar un gran factor que será definitorio dentro del resultado y estrategia de las elecciones, este gran factor está vinculado no sólo al resultado de la plancha presidencial sino también al de la lista congresal, puesto que para asegurar una gobernanza continua será vital que el candidato ganador obtenga mayoría congresal para no ser amedrentado ni tener el poder de establecer una cuestión de confianza que amenace con la disolución del parlamento. 

Sin embargo, pensar que el candidato ganador tiene que gobernar con una mayoría de su partido sería una idea ingenua, puesto que en la época contemporánea del sistema de partidos “catch them all”, los partidos no se guían por por convicciones ideológicas, si no por cercanía pragmática. Por ende, un partido cercano pragmáticamente a las ideas del otro será una potencial alianza que será solidificada durante las primeras fases del congreso, por lo que no necesariamente será un requisito que la mayoría de la lista congresal del partido, solo sería necesario formar alianzas estratégicas en base a alianzas pragmáticas para que el total de esa alianza sea una mayoría parlamentario. No obstante, en las elecciones generales del 2021 puede que entre como candidato Martín Vizcarra, y sea por sus ambiciones políticas o el deseo de mantener inmunidad para no ser procesado, el partido al que él esté adscrito como invitado en las elecciones parlamentarias será un partido que tendrá por lo menos diez escaños si el ex mandatario ocupa cabeza de lista. Por lo tanto, es vital vigilar esta situación puesto que es altamente probable que un partido asegure su entrada en el congreso 2021-2026 poniendo de cabeza de lista a Vizcarra, un personaje que a pesar de todos los cuestionamientos e investigaciones en su contra sigue ocupando un alto puesto en la aprobación del público. En este momento, lo único que queda es confiar en que se presenten opciones idóneas para el cargo y la ciudadanía investigue a sus candidatos antes de emitir un voto, porque si bien es plausible que el presidente entrante tenga una bancada mayoritaria, también es igualmente probable que este presidente vea una oposición semejante a la que enfrentó PPK al ser electo en 2016.

Del mismo modo, otra manera práctica de poder evitar los sucesos vistos en esta coyuntura relacionados al excesivo poder del congreso sobre la presidencia se ve reflejado en la posibilidad de una ocurrencia de reforma política que parta desde el Ejecutivo para así llegar al Legislativo. Si bien se intentó reformar el capítulo político de la Constitución Política del Perú en 2018, esta nueva reforma incluiría precisiones o modificaciones de terminología en torno al concepto de vacancia por incapacidad moral, ya que el Tribunal Constitucional se negó a modificar términos que pueden ser potencialmente tergiversados y ya han sido tergiversados, por lo que la posibilidad de que suceda nuevamente es latente. Ello lleva a pensar que, si bien dos conceptos constitucionales como la cuestión de confianza y vacancia por incapacidad moral son métodos de control y balance, dichos conceptos pueden ser usados arbitrariamente cuando el poder que los ocupa tiene un fin distinto que obedece a sus intereses y no al orden constitucional establecido. Pese a ello, mientras que ambos caen bajo su propio peso cuando el presidente se ve en condiciones ideales para gobernar al no tener un sujeto no grato en el poder tripartito, estos dos conceptos pueden ser potencialmente usados de manera arbitraria si ambos poderes están compitiendo entre sí. Por ende, se ve un uso inadecuado de ambas figuras constitucionales para métodos de defensa entre poderes pero no para el método de control y balance que dio pie a la existencia de dichas figuras. Por lo tanto, el tema recae más en el poder que otorga la norma, por lo que es ideal que se vea reformado el poder para que éste no atente contra los poderes en aras de privilegiar intereses propios, y reformar también la norma para que la ambigüedad de la misma no tenga que hacer a la ciudadanía tomar sus previsiones al nivel de votar y estar a la defensiva en época electoral al estar ante la constante posibilidad de que se atente contra el Ejecutivo por capricho del Legislativo.

A pesar de ser una verdad evidente desde el primer intento de vacancia a PPK, las últimas semanas han servido para que el Perú de cuenta de que instituciones como el TC no están dispuestas a cumplir su rol de interpretar la constitución ni de ejercer su rol pacificador en los poderes, lo que está dando pie al inicio y perduración de una serie de atropellos entre los poderes y la posibilidad latente de que dichos ataques sigan perdurando hasta el siguiente quinquenio, y el que está en peligro en este momento es la siguiente persona que asuma la presidencia una vez salga Sagasti del poder. Es necesario tener como paliativo la prevención e información en la elección parlamentaria para evitar elegir personas que prioricen sus intereses sobre la estabilidad estatal. A corto plazo, la alternativa más viable será priorizar un gobierno que tenga las facilidades para gobernar por el bien del país y del Estado ya que como se vio con PPK, un presidente sin mayoría no tiene seguridad en su puesto cuando está ubicado en el poder un parlamento dispuesto a ejecutar medidas que lo favorezcan. A largo plazo, es deber de la ciudadanía abogar por la optimización de los mecanismos de control y balance para que no se siga contando con las herramientas jurídicas suficientes para ejercer estos atropellos, ambas reformas son necesarias para conseguir que el político peruano deje de creer en que “hecha la ley, hecha la trampa” y que podamos tener a personas responsables ocupando poderes clave del Estado. 

Imagen tomada de: https://rpp.pe/politica/congreso/tribunal-constitucional-como-se-elige-a-un-magistrado-del-tc-asi-es-el-proceso-en-el-congreso-noticia-1202698