Siempre me gustó ver El Chavo, una serie mexicana que ha sido transmitida en más de 50 países en todo el mundo. En cada idioma, ha hecho reí a la gente con chistes sencillos e inocentes. Con cada ocurrencia del Chavo, Quico y la Chilindrina, lograban sacarnos una sonrisa y disfrutar un lindo momento en familia. No había una idea maestra detrás del éxito de El Chavo, la simpleza de la trama y la nobleza y carisma de los personajes, encantaba a niños y grandes. Si nos divertían cosas tan sencillas como sentarnos a ver El Chavo, ¿por qué ahora nos cuesta tanto disfrutar lo simple?
Todos siempre queremos más, cuanto más mejor. Ir a las mejores fiestas, tener el mejor celular, vestir de la mejor marca. Es bueno no conformarse, y siempre anhelar lo mejor, pero no vivir pendiente de si lo tenemos o no. En un mundo en que la tecnología nos brinda facilidades y lo más avanzado, las personas se han vuelto más exigentes. Si tiene esto, le falta lo otro; si tiene todo, no te gusta el diseño; y aceptemos que nos pasa a todos. Hasta con las personas puede pasar, buscamos el más mínimo defecto para no intentar socializar. Nos olvidamos que ya somos afortunados de tener un celular, de tener estudios, de tener amigos. No perdamos la oportunidad de disfrutar eso al ocupar nuestro tiempo y mente pensando en todo lo que nos falta y lo poco perfecto que es lo que ya tenemos.
A veces, es difícil darse cuenta que estamos cayendo en una burbuja de materialismo cuando tu entorno es igual de superfluo. El punto es mirar más allá, en tu realidad más próxima. Somos conscientes que en el Perú, existe un nivel de desigualdad económica muy marcado. Estudiar debe ser un derecho para todos, mas es un privilegio para muchos que no pueden financiarlo. Ejemplos como este, podemos ver tanto con la salud como con la alimentación. Seamos gratos con lo que nos ha tocado y no reneguemos de lo que creemos que nos falta, pues podemos seguir y lograr todo lo que nos propongamos sin tenerlo. Lo valioso está en la persona misma, no en lo que porta o posee.
Siempre he pensado que el que agradece, ya sean los millones que tiene o los centavos de su monedero, será quien más será retribuido después de todo. Creo en el equilibrio de las cosas, lo espiritual y lo material se concretan en la persona, y si crees que te falta lo material, aprovecha eso y llena ese vacío con tu lado espiritual, porque después de todo, el amor pesa más que el oro y los diamantes juntos.