La imagen que se observa en la portada es una fotografía que aparece al tipear “Lima” en un buscador internacional. Como podrán observar, es una postal de nuestra hermosa Costa Verde. ¿Por qué al buscar Lima me aparece esta fotografía? Evidentemente, porque es uno de los paisajes que más nos remiten a esta ciudad, no sólo por su belleza singular sino, creo yo, por la manera en cómo nos hemos adaptado a esta costa barrancada al punto de incorporarla en nuestra urbe y al mismo tiempo hacer de esta un espacio de sosiego, contemplación, descanso, etc. Un espacio en el que transitamos en dirección a múltiples destinos, pero al cual acudimos para pasar un rato agradable. No por nada los inversionistas colocan tanto edificio al frente de ella. Claro ejemplo de esto es el centro comercial Larcomar, una obra arquitectónica diferente puesto que permite, debido a su apertura, estar en él y disfrutar de la vista. No por nada todos los turistas acuden ahí.

Entonces, pues, nos encontramos frente a una magnífica obra artística de la naturaleza, emblemática para todos los limeños e importante en nuestra cotidianeidad puesto que gracias a ella llegamos a nuestros destinos, podemos acceder a la playa, divertirnos, etc. Sin embargo, no pretendo seguir elogiando un espacio por el que deberíamos tener respeto y admiración (por lo expuesto antes y otras cosas que de seguro queridxs lectores se pueden imaginar o saben). Mi artículo critica a la, en mi opinión, insensata población que le ha dado la espalda a su ciudad permitiendo que una autoridad haga con ella lo que desee. No sólo por ser un emblema de Lima, lo cual es muy importante y debería hacernos sentir orgullosos de poder vivir en un lugar tan bello y único, mas porque no estamos haciéndonos responsables de un espacio que nos pertenece y por tanto, es claro que debemos asumir lo que en él pase. “Si no nos hacemos responsables de lo que nos pertenece…” Espero podamos terminar esa frase al final del texto.

Cuando se dice que un espacio nos pertenece no quiere decir sea de nuestra propiedad y que por tanto nadie pueda usarlo, acceder a él, etc. Algo nos pertenece cuando tenemos relación con este algo, cuando somos parte de algo. Por ejemplo, el parque más próximo a nuestro hogar nos pertenece en tanto lo utilizamos para pasear, jugar, leer, pasear al perro, qué se yo y en tanto este lugar nos brinda la posibilidad de hacer estas cosas. No sólo soy yo quien ocupa el lugar, es el lugar mismo el que me permite hacer uso de él, puesto que, si no existiera, nada de lo mencionado podría hacerse. Tendría que irme a otro parque. De modo, pues, que al decir que la Costa Verde nos pertenece se está diciendo que nosotros participamos de ella, tenemos relación con ella, la integramos. Considero que la mayor parte de las personas que viven en Lima deben haber ido o pasado por ella. Tal vez a la playa, hacer surf, al ir a los restaurantes aledaños, al bajar con el auto, simplemente han caminado por allí, etc. Han estado en ella y lo más probable es que vuelvan a ir porque es un lugar al que todos van, bello, importante y más. Entonces es gracias a este espacio que numerosas actividades pueden ser realizadas. Los edificios puestos allí no costarían tanto si no fuese por esa vista espectacular que se ve del malecón. El turismo en Lima no sería lo mismo sin este espacio. Hacer parapente tampoco sería igual. ¡Las fotos no tendrían nada de especial! Es un hecho que la Costa Verde ha favorecido a los limeños numerosas veces, pero ¿en qué está favoreciendo Lima a la Costa Verde?

Desde hace días que los bañista y surfistas se están quejando por las acciones tomadas por el actual alcalde de Lima Luis Castañeda Lossio, el cual ganó las elecciones con un alto número de votos a pesar de no presentar concretamente qué haría por Lima en torno a la ampliación del tercer carril. No es un secreto que el meollo del asunto está en el caos del transporte. Mucho micro, mucha combi, mucha gente, cuidad grande, informalidad y poco cerebro. La capacidad de resolver problemas de la MML es digna de admirar, tanto así, que proponen soluciones que solo traen más problemas. Si bien en un principio la ex alcaldesa Susana Villarán propuso el tercer carril, tras conversaciones con los tablistas y bañistas esta obra no fue realizada ya que fueron expuestas varias razones las cuales solo traerían perjuicios a la Costa Verde. Recordemos que el Perú se caracteriza por su gran destreza en el Surf y es en estas playas donde muchos surfistas practican diariamente.

Hace ya semanas hay protestas debido a que se están arrojando de manera ilegal (sí ilegal, puesto que no hay autorización presentada para esta medida), piedras enormes al inicio de la playa para que el mar no vaya a arruinar el nuevo carril. Me pregunto ¿Esta es realmente la solución? Es decir, no se puede tapar el sol con un dedo ¿o sí? Para Castañeda y su gestión no hay imposibles. Para empezar, el arrojar piedras (por muy grandes que sean) no va a parar al mar. El agua erosiona y en todo caso, se abre camino. Si han sido repetidas las veces que el mar ha avanzado ¿por qué se detendría ahora? Dicho de otro modo, resulta inviable y para mí cuestionable esta solución por el simple hecho de que no es a largo plazo. No tiene sentido hace obras que no sean útiles en ningún aspecto. En todo caso el punto es mejorar el caos vehicular y poner piedras para salvar un carril que luego de unos meses va a ser derrumbado por la inevitable fuerza del mar ¿qué mejora hace? Pues ninguna. Al contrario, eventualmente esas piedras van a ser jaladas por el mar y van a terminar hiriendo a alguien. Por otro lado, la playa es un ecosistema. No sólo hay personas que acuden a él, las cuales pueden dañarse. También hay animales, flora, el mar mismo es un ser vivo. ¿No creen ustedes que ese desmonte de procedencia dudosa no va a hacer mas que enfermar aun más el mar? Yo sí lo creo. ¿En qué juicio, bajo qué orden, quién autoriza este accionar? La incogruencia más grande de defender un pedazo de cemento pintado de negro para que transiten autos por unos cuantos días, lo cual se supone va a aliviar el tráfico, en vez de defender un espacio natural, bello e único el cual funciona como espacio de recreación, donde día tras días muchos tablistas, pescadores, nadadores, acuden a realizar parte importante de su vida, donde los niñxs deberían jugar, donde todxs deberíamos poder acceder; un lugar que debería ser siempre limpio y admirado, un lugar que le haga justicia a sus fotografías, a su significado ¿No es eso lo que se debería defender? ¿No es eso a lo que se debería aspirar?

Si no nos hacemos responsables de lo que nos pertenece, al menos en Perú, vendrá alguien y hará lo que quiera con él. No pensando CON él, sino en sus intereses, en su bienestar. Dejémosle de dar la espalda a nuestra ciudad. ¿Tan poco pensamiento crítico tenemos? ¿Son tantas las cosas que nos distraen de lo que realmente debería importarnos? Busquemos un espacio y no perdamos a la Costa Verde. Acciones como esta denotan la poca capacidad de gestión, la informalidad de las obras, el no respetar ni a los ciudadanos ni al medio ambiente. Es lamentable que nuestra capital sea el playground de Castañeda.

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Aquí dejo unos links de algunos medios para que se informen (sobre todo vídeos).

Perú21 – “Costa Verde: Municipalidad reconoce que colocó rocas gigantes en playa La Pamplilla”

El Comercio – “Costa Verde: mar erosiona tercer carril en playa La Pampilla”

Utero.pe – “Fotos: Castañeda arruina La Pamplilla y la convierte en un campo de batalla”

Hasta la próxima.