“Un dólar o voto por Trump” expresaba el cartel que sostenía un mendigo en las playas de San Francisco, California. Más allá de la gracia que puede causar el mensaje, este representó la amenaza que constituía para muchos la candidatura de Donald Trump a la casa blanca. Considerado como el candidato del odio para algunos, el actual presidente norteamericano supo manejar una campaña llena de obstáculos, hasta finalmente alzarse con la anhelada victoria. En este artículo, presentaré unos breves apuntes que reflejan mis impresiones sobre el actual presidente de los Estados Unidos.

El magnate americano se encasilla perfectamente en el perfil de “outsider”, pues no es un político con una recorrida trayectoria, ni mucho menos ha tenido algún puesto en el Estado. Donald es una persona adinerada que incluso participó en reality show’s en su país, prueba de ello es que muchos recordamos cuando Stone Cold le aplicó una llave de lucha libre en televisión en vivo.

Pero lo que más llamó la atención del candidato, fueron sus propuestas bastante radicales. Construir un muro divisor entre México y Estados Unidos, extraditar en mayor cantidad a los inmigrantes, etc. son ideas que adquirieron respaldo por aquellos que están cansados de la ineficacia del sistema actual. Sus propuestas proteccionistas eran una esperanza para esos pequeños empresarios que habían sido relegados por Obama. Trump hizo que su discurso nacionalista calara en estos grupos y que ellos sientan la necesidad de una “revolución nacionalista” que básicamente buscaba devolver norteamerica a los propios norteamericanos.

Así, las ideas del candidato republicano, que parecían absurdas a los ojos del resto del mundo, eran necesarias y adecuadas para otros. Los migrantes formaban un obstáculo para los nativos, pues copaban puestos de trabajo y sus negocios hacían que la competencia se intensifique generando frustración en los americanos.

Cabe resaltar también que el postulante derechista se benefició con el voto “anti-Clinton” el cual se intensificó en el último tramo de la campaña. La pésima gestión que esta realizó como Secretaria de Estado, que derivó en consecuencias terribles para la política exterior norteamericana, sumada al escándalo de los correos que no dejó de perseguir a la candidata demócrata, contribuyeron a la victoria del neoyorkino.

Lo que debe ser materia de análisis ahora son los efectos del triunfo de Trump. Perú no tiene mucho que temer. Es muy difícil que el mandatario cierre los vínculos comerciales firmados con nuestra nación, pues además de ser perjudicial para nosotros (15% de nuestro intercambio comercial se realiza con USA, de acuerdo a Roberto Abusada[1]), sería igual de desfavorable para los americanos, pues ellos también dependen en cierta medida de la exportación. Pero nuevamente, es bastante improbable que esto ocurra.

Si es posible, en cambio, que se generen ciertos movimientos en la economía mundial. Por ejemplo, el hecho de que los Estados Unidos no ratifique el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) haría casi imposible que dicho acuerdo se ejecute, pues se requiere que  éste sea respaldado por los países que sumen un PBI (Producto Bruto Interno) equivalente al 80% total de los miembros, de acuerdo al diario Gestión.[2]

¿Make America great again? No lo creo así. Trump reparará en que sus propuestas requieren ser moderadas. El propio desarrollo de su gestión lo hará “abrir los ojos” y tendrá que redireccionar el timón. Tarde o temprano Trump reparará en que su slogan “Make America great again” fue erróneo, pues no tiene que hacer a los Estados Unidos “great again”, sino “greater than it is now”.

 

[1] http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/todo-lo-malo-roberto-abusada-noticia-1946598

[2] http://gestion.pe/economia/peru-pide-no-arrinconar-trump-sobre-acuerdo-transpacifico-tpp-2174812