*Alerta de Spoiler*

Madame Bovary es considerada por muchos como la novela perfecta. Con el estilo lento y detallado que caracteriza al realismo, Flaubert narra la historia de Emma Bovary, hermosa mujer que, aburrida por la monotonía de su matrimonio con el doctor Charles Bovary, emprende un viaje quijotesco en búsqueda de esa vida de emociones y aventuras que era prometida en los libros románticos que leía con tanta pasión. Debido a esto, cruzaría caminos con Rodolphe y Leon, quienes se convertirían en sus amantes y posteriores decepciones amorosas. El libro concluye magistralmente con el suicidio de Emma, presa del terror que significaba el estar condenada a nunca poder encontrar la felicidad que ella tanto anhelaba.

La misma trama se ha ido repitiendo numerosas veces en estos tiempos modernos sin alcanzar nunca el impacto que causo Madame Bovary en su época. Esto no solo se debe la inigualable prosa de Flaubert, si no también a la fecha en la que esta novela fue publicada. A pesar de que los grandes avances en el feminismo iniciaron a mediados del siglo XIX, fechas que coincidían con la publicación de esta novela, aun existía un gran prejuicio hacia ciertos temas que involucraban a las mujeres. Las relaciones extramatrimoniales, especialmente si eran practicadas por una mujer, eran actos deplorables, un deshonor para la institución de la familia y toda la sociedad. Flaubert permaneció fiel a la realidad con esta novela y no busco dar lecciones de vida con ella, es decir, esta no fue escrita con el simple fin de criticar el acto de la infidelidad. Esto, sumado al hecho que el personaje infractor era la “heroína” de la historia, llevó al autor a sufrir repercusiones legales y la censura de su obra maestra debido a que estaba atentando contra la moralidad y las buenas costumbres la época. 

Con el pasar de los años y el avance del feminismo en la sociedad moderna, muchas personas han comenzado a ver en Emma Bovary las cualidades necesarias para ser considerada una de las  imágenes precursoras de este movimiento. La idea de una protagonista fuerte cuyos deseos y ambiciones fueran el combustible para el desarrollo de una historia compleja era innovadora en su tiempo. Emma Bovary es vista por algunos como una heroína trágica, un ser insatisfecho con el destino y los ideales de la época. No busca encajar con el modelo que se le es impuesto -ser una buena esposa, buena madre, sostén del ambiente familiar- por lo cual es censurada. Ademas, es presentada como alguien inteligente, amante de la lectura y se menciona que llevó una educación ejemplar en su juventud, algo que muchas mujeres no podían permitirse. Madame Bovary representa, para muchos, un grito de libertad para las mujeres oprimidas de la época.

Yo discrepo con esta idea. Emma Bovary, como se nos cuenta a lo largo de toda la novela, es un personaje débil, fácilmente influenciable y con una mirada distorsionada de la realidad. Ella no busca un enfrentamiento con el sistema establecido por medio de sus acciones ni propone un cambio en la sociedad. Son sus deseos los que mueven la historia, sí, pero en ningún momento se deja en claro que su eterna búsqueda es por libertad, espiritual o económica. Hasta el final de la obra, Bovary sigue obsesionada con la idea de que necesita a un hombre que pueda llenar el vació en su vida. Debido a esto, permanece siempre a la merced de los caprichos de sus amantes, buscando en ellos la felicidad que no puede encontrar en ella misma: busca estar sometida al “hombre perfecto”. La protagonista anhela seguir los roles de género que impone la sociedad siempre y cuando pueda encontrar un equilibrio entre estos y los libros románticos que ella tomaba como guías. Incluso su muerte, uno de los eventos mejores narrados en la literatura, es patética. No muere condenada por la sociedad, lo hace condenada por el destino irreal que ella misma se impuso.

En fin, Madame Bovary es una obra maestra y su protagonista es uno de los personajes mas hechizantes y trágicos en el universo literario. Sin embargo, ¿una precursora del feminismo moderno? Creo que seria mejor quedarnos con Elizabeth Bennet.