El pasado lunes 27 de mayo, en Guadalajara, se dio inicio a la tercera edición de la Bienal Mario Vargas Llosa. Desde el inicio comenzaron a surgir fuertes críticas debido a que había un claro contraste de género en lo que respecta a los panelistas, finalistas y miembros del jurado del premio: por un lado, serían 13 los panelistas hombres, al lado de 3 mujeres; por otro lado, la disputa del premio se iba a dar entre 4 finalistas hombres, frente a solo una mujer, con un jurado con las mismas características. Ante esta situación, muchas personas, especialmente escritoras invitadas (o no) al Bienal, expusieron su malestar haciendo una fuerte crítica a esta distribución. Son dos los bandos que se formaron: un bando establece y critica el hecho de que el machismo se mantiene arraigado en estos ámbitos académicos; el otro bando señala que no se da ningún fenómeno machista, sino que se trata simplemente de aspectos de calidad, sin tomar en cuenta si se trata de un hombre o deuna mujer. A continuación, haré un breve repaso de las distintas opiniones que se han generado para, posteriormente, dar una opinión al respecto.

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He notado que, con excepción de un par de casos, todas las escritoras están de acuerdo con la primera posición, de considerar estos festivales como una viva muestra de la perduración del machismo en los ámbitos académicos. Katya Adaui, por ejemplo, ataca directamente el tema del “cupo”, pues las mujeres no necesitamos ser incluidas para cumplir la cuota de género, sino por nuestro desempeño. En adición a esto, Micaela Chirif resalta el contexto en el que vivimos hoy en día y la manera por la cual una organización como la Bienal contribuye a reforzar las prácticas machistas en la sociedad. Asimismo, como menciona la autora, puede que la organización haya creído que, para la selección, se seguía un criterio meritocrático; no obstante, la constante invisibilización de las mujeres hace que se vea como una organización machista. Victoria Guerrero resalta la poca consideración que se tiene hacia las mujeres en mesas académicas. En este punto de la historia, existe una participación igualitaria en la educación y espacios de discusión; por ello, una excusa no puede seguir siendo que las mujeres no han obtenido la suficiente educación para estar a la altura de los “machos intelectuales”. Valeria Román, por su parte, resalta un asunto urgente y que cada vez más se está denunciando: el acoso, hostigamiento y desprecio de hombres hacia mujeres por el simple hecho de ser mujeres y/o no estar a la altura intelectual de estos. Cada vez más, los movimientos feministas que buscan la igualdad de género se hacen presentes; sin embargo, si figuras “poderosas” como Mario Vargas Llosa se oponen a estos, evidentemente no habrá ningún cambio. Finalmente, Claudia Salazar hace énfasis en que nos encontramos en una lucha aún inconclusa, pues los reclamos no logran tener un mayor efecto en estos ámbitos literarios.

Es importante resaltar que, ante esta incomodidad e impotencia por parte de los escritores y escritoras, se elaboró una carta titulada “Contra el machismo literario”. Como pueden observar, si es que esto solo fuera una estrategia o un capricho de las mujeres por querer “dominar el mundo” (como dicen muchas personas que no tienen ni idea de la gravedad del asunto), autores como Mario Bellatin o Emiliano Monge no hubieran apoyado la causa.

La contracara de estas críticas realizadas es la siguiente. Juan Jesús Armas Marcelo, director de la Cátedra Vargas Llosa, menciona que lo único que los jurados y los panelistas tuvieron en mente durante la organización de la Bienal fue el “criterio de calidad literaria”. En ese sentido, la propia organización no tenía ninguna intención de apoyar la invisibilización de la mujer y, más aún, en espacios académicos que presuponen diversidad en las discusiones. Claro, se entiende por completo el hecho de que la lectura denovelas concursantes se realicen bajo anonimato de los autores, ahí, creo yo, no hay reclamo. No obstante, la elección de los paneles de discusión sí se hace  de manera consciente, sabiendo quiénes serán los que conformen las mesas.

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Por mi parte, estoy totalmente de acuerdo con la opinión de la escritora Guadalupe Nettel: “Algunos cambios se han dado gracias a la lucha de las mujeres y los hombres en el poder se están dando cuenta de que van a ser duramente criticados por esto, como en el caso de la bienal. Mientras no haya una paridad de género natural, me parece que hay que recurrir [a las cuotas] hasta que nos acostumbremos a tener mujeres tanto en eventos como este y en la industria”. En sociedades tan desiguales, se sigue creyendo que existen jerarquías de género, una superioridad masculina y una mayor efectividad de este género para el trabajo. ¿Por qué, por ejemplo, la maternidad tiene que ser un impedimento para escoger a un trabajador en una empresa? No está normalizado del todo el ver a los hombres y a las mujeres como iguales. Incluso, también se da el caso en el que se invitan a las mujeres a actividades académicas simplemente por su género y no porque realmente valoran su trabajo.


Fuentes:

https://elcomercio.pe/luces/libros/escritoras-peruanas-critican-machismo-bienal-vargas-llosa-queremos-cupo-noticia-ecpm-639469

https://elpais.com/cultura/2019/05/28/actualidad/1559019921_612163.html

https://elpais.com/cultura/2019/05/27/actualidad/1558958534_637235.html

https://elpais.com/elpais/2019/05/28/opinion/1559065848_921890.html