Prendo mi televisión, es de noche así que antes de dormir, elijo, como ya es costumbre, ver las noticias. Es el único momento, después de un agitado día, en el cual puedo acceder a información sobre los últimos acontecimientos. Tengo unas grandes ansias sobre ver los últimos comentarios que alguien da sobre un tema político relevante, como Ollanta y Madre Mia o sobre las grietas que no son grietas sino rajaduras. Sin embargo, fuera del ámbito político, casi nunca espero algo nuevo en los noticieros. Por costumbre me imagino que transmitirán noticias sobre “X mató a Y” o “Fulano es robado mientras retiraba dinero”, sin el ánimo de querer desprestigiar la importancia de estas. Por otro lado, algo que esta semana significó una gran diferencia fueron los incendios, no por ser el primero sino por haberse convertido en una situación muy repetitiva. Me digo a mí mismo: “¿Otro incendio este mes?”.

Si bien Junio ha estado lleno de varios eventos en una variedad de ámbitos, algo que logró marcar este mes fue la recurrencia en la que empezaron a presentarse incendios en distintos puntos de la capital. Así como por costumbre popular asociamos a Octubre con el mes de los terremotos o temblores, en mí opinión este sería el mes de los incendios.

Antes de llegar a la mitad del presente mes, dos grandes siniestros lograron registrarse en la capital. El primero de ellos en el Callao, donde fue necesario un trabajo de más de 20 horas por parte de los bomberos. Un día después de esto, un segundo incendio tendría lugar en la galería “La Cochera” ubicada en Mesa Redonda. Hablar de este lugar puede traer rápidamente a su mente lo sucedido en el 2001 en el mismo lugar donde más de 300 personas perdieron la vida.

La población venía recuperándose de estos dos grandes hechos y toda los gastos económicos  que involucró controlarlos por parte de las autoridades, no obstante, después de poco más de una semana, cerca del centro comercial Las Malvinas se registraría al promedio del mediodía otra catástrofe. Debido a la alta concentración de material inflamable que se encontraba el lugar, fue difícil para los bomberos poder controlar el fuego. Hasta el viernes de mañana (momento en el que escribo esta nota) se sigue encontrando diferentes focos donde aun continúa reactivándose el fuego.

Los titulares que se presentaron en los medios al respecto de estos sucesos giraron principalmente en presentar de manera sensacionalista los incendios con una amplia y detallada cobertura desde sus inicios y el desarrollo de los mismos. Así mismo, otra temática que abordaron los medios fue la búsqueda de los culpables que promovieron ya sea directa o indirectamente a que estos sucesos acontecieran.

Acompañando a los titulares que aglomeraron los distintos medios audiovisuales, se presentaron los tweets, post o comentarios en el espacio virtual. Unos echaban la culpa al gobierno, otros a la municipalidad. Unos recalcaban que cómo se podía permitir que los trabajadores vivieran como esclavos bajo condiciones laborales espantosas y qué la culpa recaía sobre el Ministerio de Trabajo por no fiscalizar. Si bien las opiniones al respecto fueron variadas, un tema que poco repercutió en los medios y también en la mente de varios fue el de la innegable labor que un grupo de personas realiza cada vez que estas catástrofes suceden.

Es importante recordar que los bomberos son una institución netamente voluntaria, es decir, que por todo el trabajo que ellos realizan no reciben una remuneración mensual ni apoyo por parte del Estado o las entidades privadas. Su labor altruista contrasta, tristemente, con la realidad que ellos tienen que vivir y soportar.  El mismo hecho de ser voluntarios limita su accionar ya que muchas veces no se puede contar con el capital humano necesario para desarrollar de manera óptima las actividades. 

Así mismo, como comente anteriormente en otro post, algo que nos caracteriza como sociedad es que nuestra atención gira  en torno de ciertos problemas sociales en la medida que estos sean populares. Prueba de esto son las palabras mencionadas por nuestro actual presidente. El 20 de Octubre del 2016, PPK mencionó que deberían hacerse cambios que fomenten el apoyo a esta entidad ya sea en los equipamientos que necesitan para sus actividades o la necesidad de fomentar un salario para ellos, “”La labor de un bombero es ejemplar, vamos a trabajar para mejorar las condiciones en que operan”. De la misma manera la población empezó campañas por Facebook u otras redes sociales promoviendo una masiva postulación a esta entidad. 

Las palabras provenientes del Estado y la población en general no causaron una gran diferencia ante esta problemática. En la actualidad, la situación que afrontan los bomberos son semejantes a la presentada hace aproximadamente un año atrás. Grandes cambios no se han podido apreciar y el estado de voluntario sigue dejando sin cubrir sus necesidades básicas.

¿Cuánto vale poner en riego tu vida para poder salvar otra? Si bien estoy seguro que a los bomberos los guía principalmente el amor por el otro o la vocación del servicio, es inaudito poder pensar que todo el trabajo que muchas veces se prolonga por días, como en el caso de este último incendio en Las Malvinas, no pueda ser valorado por el Estado. Sin embargo, para lograr esto no se debe de guiar solo por un deseo del momento, motivado principalmente por la coyuntura que se le da a esto, sino una correcta planificación y una voluntad por hacer realidad las promesas  que una vez se hicieron.