13 de octubre del 2016, 12:30 del mediodía aproximadamente, decidí entrar a Twitter. Honestamente, los Trending Topics o tendencias generalmente no me llaman tanto la atención. Sin embargo, pronto esbocé una gran sonrisa. Un ¿”Robert Zimmerman”? ¿Es en serio? ¿Qué habrá pasado con él? sonaba en mi cabeza, mientras abría dicha tendencia y me di con la sorpresa de que él ganó el premio Nobel de Literatura de este año: Mr. Tambourine Man al fin tocó las puertas del cielo de las letras.

¿Quién es Robert Zimmerman?

Quizá a muchos no les suene familiar el nombre; pero, si menciono que es Bob Dylan, lo más probable es que alguna canción de él suene en nuestra cabeza en este momento o nos pongamos a googlear su nombre. Bob Dylan no descubrió algo novedoso para las ciencias, ni mucho menos fue un Vargas Llosa. Él, en mi opinión, fue mucho más: tuvo la dicha de ser parte de la vida de mucha gente, sus canciones eran escuchadas hasta en la cuna. Él tuvo la dicha de hacer canción aquello que muchos callaban. Él tuvo la dicha de ser parte de una generación que empezó a tomar mayor conciencia de lo importante que es vivir en paz y de hacerle entender al poder hegemónico que esa paz es la mejor vía para un consenso con los ciudadanos.

Era una generación de chiquillos (y ahora no tan chiquillos) a los que ese chico de cabello ondulado y alborotado les cantaba Like a Rolling Stone (hecho cover cuchimil veces y no, no es de los Rolling Stones) y The Times They Are A – Changing. Me refiero a la generación post-Segunda Guerra Mundial estadounidense, la que destacaba por aplicar el Flower Power, la que prefería poner una flor en el cañón de las pistolas en lugar de disparar, la que declaraba hacer el amor en lugar de la guerra, la que no esperaba hasta Woodstock para hacer un viaje con LCD.

How does it feel / ¿Cómo se siente?

To be without a home / Estar sin un hogar

Like a complete unknown / Como un completo desconocido

Like a rolling stone? / Como una piedra rodante

“Like a rolling stone”

Y era para ellos ser Like a Rolling Stone (entre muchas otras canciones de su disco homónimo, de The Freewhelin’ y de The times They Are A – Changin’, entre otros) el vivir libremente, recorrer el país de estado en estado encontrándose con personas que pudieran entender su ideología, personas con las que entablaban lazos de amistad, abandonar su estilo de vida para adoptar uno nuevo y, así,  convertirse en una piedra rodante: sin distinciones y yendo hacia una sola dirección. No obstante, ellos no fueron los únicos influenciados por su música, sino cómo se explica que hasta el camaleónico David Bowie le hizo una canción:

Oh, hear this Robert Zimmerman / Oh, escucha esto Robert Zimmerman
I wrote a song for you / Escribí una canción para ti
About a strange young man / Acerca de un extraño joven
Called Dylan  / Llamado Dylan
With a voice like sand and glue / Con una voz como la arena y el pegamento
His words of truthful vengeance /Sus palabras de verdadera venganza
They could pin us to the floor / Nos aferraron al suelo
Brought a few more people on / Atrajeron a unos cuantos
And put the fear in a whole lot more / Asustaron a muchos más

“Song for Bob Dylan – David Bowie”

Tan solo el hecho de que artistas como Bowie compongan una canción pensando en ti y en las consecuencias de lo que realizas, en sí, ya es mucho. No obstante, de Bowie se hablará más adelante. Las canciones de Dylan, en la actualidad, son más que icónicas: son trascendentales; ya que no solo nos damos cuenta del contexto de la época, sino que podemos ajustarla a cualquier situación que sea percibida en cualquier momento de nuestra vida.

¿Darle el Nobel por la Literatura?

Exactamente, el premio es por su contribución en la Literatura, no a la música en sí misma. Si se quiere precisar, es por “crear nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición musical americana”; sin embargo, no creo que sea necesario escribir un libro o plasmar tus creaciones en un poemario para hacer literatura. Es necesario investigar más a lo referido antes de comentar. El contribuir al desarrollo de la humanidad no se debe de limitar a solo unos cuantos que se encuentran dentro de los márgenes estéticos o de las normas del establishment de diversas manifestaciones culturales. De ser así, ¿cómo se explica el premio Nobel de la Paz otorgado a Malala Yousafzai a pesar de ser muy joven o los triples empates que pueden surgir como en el caso del premio Nobel de Química de este año? Además, ¿por qué no se puede hacer literatura en forma de música? El juntar un área con otras y el no quedarse solo en una, ya sea artística o literaria, es lo que vuelve más rico un producto final.

¿Los tiempos están cambiando?

Claro que sí, solo hay que escuchar, mantenerse atento al sonido y al mensaje que da.

 

Recomendaciones:

  • El disco homónimo (Bob Dylan), Highway 61 Revisited o el Another Side of Bob Dylan son muy buenos comienzos con un sonido volcado más a lo folk. Asimismo, también vale la pena escuchar su último disco (Fallen Angels) sacado este año.
  • Si deseas conocer más sobre lo Hippie:

El nacimiento de la contracultura (Theodore Roszak)

Entre los hippies (Gisela Bonn)

  • Si te gusta lo audiovisual:

 No direction home (documental, 2005, director: Martin Scorsese)