Hace aproximadamente 30 años, se realizó el famoso plebiscito nacional chileno de octubre de 1988 donde se le consultó al pueblo de Chile si aceptaba o no la continuidad del gobierno de Augusto Pinochet hasta 1997 tras 15 años de régimen militar dictatorial. El referéndum se constituyó bajo la lucha mediática y política entre el “”, avalado por el régimen militar, y el “NO”, representado por la oposición. Esta última opción fue la que Jorge González, líder de Los Prisioneros, respaldó desde el primer momento. Una declaración para nada sorpresiva, pues el grupo rockero siempre se mostró crítico frente a la dictadura, a la brecha social y a la economía neoliberal chilena con un evidente acercamiento a Estados Unidos. Es más, en múltiples ocasiones fueron censurados por los medios de comunicación oficiales dominados por el gobierno por ser considerados como peligrosos y hasta de comunistas. Por ello, en este breve artículo, evocamos el discurso contestatario de la banda chilena más famosa de los ochentas. Discurso que, aún en la actualidad, mantiene las condiciones de su vigencia.

 

Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia crecieron en un barrio obrero de la comuna de San Miguel. Se conocieron en el colegio y, tras varios intentos de bandas adolescentes como “Los Pseudopillos” y “Los Vinchukas” —estos últimos dueños de una joya punk llamada “Dejen Respirar”—, debutaron en 1983 con el preciso nombre de “Los Prisioneros”. En 1984 publicaron su primer álbum, “La voz de los 80’s”, —considerado como el tercer mejor disco chileno por la Rolling Stone— de manera independiente y con los instrumentos que pudieron encontrar, pese a que la calidad de estos era precaria. Con una gran influencia del punk y ritmos ska de The Clash, el discurso rebelde e irónico del grupo encontró el soporte musical que necesitaba.

 

 

Canciones como “Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos”, donde se proponen los primeros albores de la prédica latinoamericanista del grupo en referencia al reconocimiento del imperialismo como enemigo común latinoamericano, o “No necesitamos banderas”, donde abiertamente se rechaza la represiva institucionalidad militar, son ejemplos que pudieron ser considerados como provocativos para la dictadura. Es por eso que, durante su presentación en la Teletón de 1985, el canal televisivo, segundos después de haber comenzado el tema “La voz de los 80’s“, redirigió la transmisión hacia los comerciales. Fue curioso que precisamente antes de la estrofa «en las garras de la comercialización, murió toda la buena impresión» el régimen militar, el cual era controlador del canal, ejecutó la primera acción de censura para el trío al percatarse de su discurso emancipador.

 

No obstante, a pesar de la censura y de la no tan masiva llegada de su álbum debut, “Pateando Piedras(1986) fue un éxito comercial y alcanzó un disco de platino a dos meses de su lanzamiento. Este álbum significó un giro en la sonoridad de la banda. Le quitaron protagonismo a instrumentos como el bajo y la guitarra para darle cabida a los teclados debido a la fuerte influencia del new wave y del synthpop de grupos ingleses como Depeche Mode. Sin embargo, esto no fue impedimento para el desarrollo de su discurso reivindicativo de las clases sociales marginadas. “Muevan las industrias” es el primer single del disco y hace referencia a la situación de desempleo de un gran número de obreros debido al cierre de las fábricas nacionales. Esto como consecuencia de las políticas neoliberales aplicadas por Pinochet. Por otro lado, “El baile de los que sobran” fue interpretado como un himno legítimo de protesta por los estudiantes y obreros que, al encontrarse en desventaja sobre todo económica, no ostentan de los mismos privilegios de aquellos “otros” a quienes dieron de verdad esa cosa llamada educación. Esto en alusión a las desigualdades sociales y de oportunidades.

 

 

En diciembre de 1987 se publicó “La cultura de la basura” pese a las amenazas recibidas durante su grabación. De todas formas, Los Prisioneros presentaron temas mucho más punzantes hacia el régimen y al modo de vida privilegiado de los grupos de poder, como “Lo estamos pasando muy bien”, “Jugar a la guerra” y “Poder elegir”. Esta última pieza fue un llamado a las masas por la democracia y la autorreflexión sobre la opresión que los grupos de poder ejercen en el plano laboral y político. Aquel discurso pudo calar con la campaña del “NO” para el plebiscito, por lo que la banda comenzó a tomar un papel más activo al formar parte de los spots publicitarios de 15 minutos que el régimen permitió a cada posición y al ofrecer conciertos gratuitos por la causa.

 

Sin embargo, tal apoyo a la oposición significó la censura casi total de la banda a pesar de su popularidad y éxito con “Pateando Piedras”. Más de la mitad de sus conciertos fueron cancelados por orden del régimen y, al reducir la calidad de su producción y no tener la promoción esperada, sus singles de tinte menos político, “Que no destrocen tu vida” y “Maldito sudaca”, no alcanzaron la notoriedad esperada. Lamentablemente, estos serían los últimos años de la formación original de la banda, pues, debido a problemas internos, Claudio Narea dejaría la banda en 1989.

 

 

El discurso insurgente de Los Prisioneros permaneció en la atmósfera de la juventud chilena y latinoamericana por años. Temas como “Por qué no se van” o “Sexo” siguen sonando con fuerza y, en el Perú, son cotidianas en las radios. Incluso muchas veces Jorge González es comparado con el mismísimo Víctor Jara, quien fue asesinado y torturado por el régimen golpista de Pinochet, pues es constante la búsqueda de una voz alternativa que se oponga al régimen establecido. Una voz rebelde y, sobre todo, crítica. En el 2003, durante un breve rencuentro que duró un par de años, fueron invitados al Festival de Viña del Mar luego de haber sido negados décadas atrás por la dictadura militar, pues se prevalecía a los artistas internacionales sin ideología de oposición. En tal festival, frente a millones de latinoamericanos, el grupo, 20 años después, continuó reprendiendo con arengas ácidas a la Iglesia, George Bush y a la misma TV Chile. Sin duda, Los Prisioneros serán de aquellos que siempre serán recordados por expresar, en formato de canción, las quejas de muchos.