Cada año en el mes de febrero se realiza la ceremonia de premios cinematográficos más populares entre los cinéfilos y los no tan seguidos del séptimo arte. En sus más de 90 años los premios de la Academia han sido dirigidos por un presentador encargado de animar la ceremonia para evitar el tedio de los espectadores. Sin embargo, la próxima ceremonia a celebrarse podría no tener un anfitrión, lo cual rompería con la tradición instaurada desde sus inicios. A partir de la renuncia del actor Kevin Hart, la Academia ha estado barajando opciones desde contratar a un nuevo presentador, hasta no tener a uno que dirija. En el presente artículo se intentará explicar un poco la problemática de la situación en que se ve envuelta la ceremonia de entrega de los Oscar.

Revisemos primero un poco la historia: la primera ceremonia de los Oscar se realizó el 16 de Mayo de 1929 en la cual los anfitriones fueron el actor Douglas Fairbanks y el guionista William C. deMille. Después de eso, a excepción de la ceremonia de 1939 y la de 1989, siempre hubo un anfitrión encargado de dirigirla.

CONTROVERSIA ALREDEDOR DE KEVIN HART

Para este año se había designado al actor cómico Kevin Hart como el presentador de la ceremonia. Sin embargo, hace poco salieron a flote varios tweets en los que el actor hacía bromas homofóbicas. Ello trajo como resultado fuertes críticas de parte del mundo cibernauta, por lo que el actor decidió renunciar al puesto alegando que ya se había disculpado en su momento por los tweets y que no haría lo mismo por segunda vez. Desde entonces se estuvo especulando sobre quien podría ocupar el puesto de host en la ceremonia. La Academia debía encontrar a alguien que no sea agresor a las normas y que tampoco sea soso. Las dos últimas ceremonias las había presentado Jimmy Kimmel quien a pesar de haber lidiado bien con situaciones imprevistas, no ha sabido destacar como lo hicieron en su momento Ellen Degeneres o Billy Crystal. Los tiempos han cambiado y la academia se debe amoldar a su público, teniendo en cuenta las pérdidas de rating que han sufrido en las más recientes ceremonias.

Para entender la magnitud del problema debemos conocer la importancia de un anfitrión en una ceremonia como los Oscar. Uno de los objetivos principales de los organizadores es que el evento tenga una gran acogida en el público y así lograr mantener su vigencia. En este sentido el host debe ser una persona que agrade al público y a la vez sepa cómo llamar la atención, pues además, es el principal encargado de entretener a la audiencia y hacer amena una ceremonia que principalmente solo es de interés del público cinéfilo.  Sin embargo, ante la propuesta de la ausencia de un presentador, de tener buenos resultados podríamos estar ante uno de los cambios importantes que vaya a tomar en adelante la Academia para su principal ceremonia de premiación. Esperemos que estos cambios mejoren la gala en lugar de perjudicarla como ha pasado ya con cortando premios o agregando dinámicas que consumen tiempo a la gala (llevar público en secreto a la ceremonia, cuando para empezar el hecho de estar haciendo turismo demuestra su poco interés en la premiación).