Hay un nuevo “virus” que amenaza a EEGGLL y a la comunidad universitaria en general. Es una ola de “achús” que empieza en el Tontódromo, recorre los comedores, sube las escaleras y se ve reflejado en tu compañero  que no para de estornudar, carraspear y por ahí empieza a preguntarte si tienes papel higiénico.

Hace dos semanas, no dejo  de oír o leer  la siguiente frase:

“El clima está loco, ¿no?”

La PUCP es todo un asunto y si tú, al igual que yo, empiezas clases a las 10:00 a.m y terminas a las 8:00 p.m o más tarde, este es tu artículo.

Quiero ser práctica con ustedes. Es  así que hoy les daré una serie de ideas para prevenir el dolor de garganta, la repentina “moqueada” y todos esos síntomas que incomodan nuestro estudio y, en casos extremos, nuestro descanso.

Previniendo: Porque prevenir es no lamentar.

1. Chalina y casaca en cartera/mochila/ bolso siempre.

Puede ser que salga un sol esplendoroso al mediodía, pero lo más probable es que a las seis de la tarde ese sol ya no siga brillando. A eso sumémosle la humedad que se siente en el campus más el hecho de que, al salir de clases, pasas de la calidez de un salón a un campus sin casi edificios y, por tanto, muchas áreas abiertas. Los cambios bruscos de temperatura son siempre perjudiciales para nuestro organismo.

2. Una bebida caliente en la noche caería muy bien.

Hay que usar el sentido común. Si tienes sed y eres consciente de los repentinos cambios en el clima, sabrás decidir sabiamente (al menos, eso espero).Una bebida templada es lo ideal. Hay bebederos para calmar tu sed por todo el campus. OJO: No presiones el botón de agua helada.

Lo recomendable es que lleves tu tomatodo. Es más económico y duradero. De esa manera, no gastarás dinero innecesario en comprar bebidas poco saludables y, de paso, te evitarás el hecho de estar yendo y viniendo del bebedero.

Si te gusta el café o las infusiones, hazte un gran favor e invierte en un termito. 500 ml de café, anís, té de menta, hierba luisa o cualquier otra infusión de tu agrado no solo es medicinal y/o energizante, sino que te da la posibilidad de endulzar la bebida de tu preferencia.

No te limites al azúcar o, mejor aún, no endulces. Si lo dulce es lo tuyo, también está Stevia en hojas. Yo tomo la hierba luisa sin azúcar y me encanta. Todo es costumbre. Tu bolsillo te lo va a agradecer.

3. Come a tus horas. Duerme un poco, ¿si?

Leer no puede bajarte las defensas, simplemente no puede. Yo sé que te has metido con un profe de media baja  porque este ciclo te has puesto como meta subir el CRAEst. Yo sé que tienes que leer más de 500 hojas para el parcial y que sientes que ya no hay vida más allá de la PUCP. Te comprendo. Pero si tu estómago suena porque lo has acostumbrado a recibir alimento al mediodía, no se lo niegues. Veinte minutos de almuerzo no van a hacerte jalar el curso. No descuides tus horas de sueño. Es recomendable descansar, al menos, 6 horas.

Hay ”snacks” que te voy  a recomendar y que puedes conseguir en las bodegas y cafés de la universidad. Todos los siguientes productos están en las bodegas dentro del campus. Una de ellas es la que está al costado del estacionamiento, pasando STANSA.

– Mundo Natural (”cocktail” de frutas deshidratadas)

– Galletas ”El Girasol”

– Frutas cítricas, como las mandarinas.

– Mana integral (galletas de yogurt, dietéticas, crisinos)

– Sándwich triple integral (asegúrate de que se vea fresco)

Incluso, comer un ”básico” puede resultar balanceado, ya que algunas de las combinaciones preparadas en los diversos comedores del campus tienen lo necesario para mantenerte activo durante el resto del día

OJO: No estoy a favor de todas las combinaciones de menús básicos, pero ciertas sí son interesantes.

Así que no seas ”chico/a maquinita” y camina un poco hacia las bodegas. Te va a despejar y, como ves, hay muchas más opciones saludables para elegir.

Esto es todo por la edición de hoy. Ya saben que cuidarse es quererse.  Se viene una entrevista, así que toda la comunidad vegetariana/vegana esté atenta.  Me despido y hasta una nueva edición.