La historia política del Perú se ha constituido, básicamente, por continuos y cortos periodos de dictadura militar. Nuestro primer presidente civil fue elegido muchísimo tiempo después de la “independencia” peruana. Luego, hubo efectivamente un tiempo en que los militares dejaron el gobierno para cederlo a los civiles. Posteriormente llegó Velasco. Después, Belaúnde y Alan. La crisis, el endeudamiento, la violencia política – terrorismo –, y la corrupción, abrieron el paso a una disputa entre Pease, Barrantes, Alva Castro, Vargas Llosa y el hasta entonces desconocido – pero final triunfador – Fujimori. El chino ganó y lo demás lo sabemos o, al menos, deberíamos.

Entre los periodos dictatoriales, autoritarios y “democráticos” la presencia de partidos políticos fue siempre necesaria pero pocas veces eficaz. Las malas y antiguas mañas volvían siempre, y la representación ciudadana que – supuestamente – era su primera responsabilidad, quedó al otro lado de la gran brecha que estos partidos personalistas y corruptos crearon y socavaron durante años. Hoy, 2016, la situación dista de ser diferente, y lo peor es que este comportamiento ha escapado de la esfera política nacional para asentarse en los pequeños espacios de la política universitaria.

Hay mucha información y eso genera desinformación. Se dicen y se contradicen múltiples opiniones. ¿La verdad de los hechos? Hasta ahora – creo – nadie la conoce. Sin embargo, no busco exponer los argumentos a favor o en contra de la nueva escala de pensiones que se aplicará a la comunidad estudiantil que ingrese el próximo año. Tampoco pretendo explicar el por qué detrás de los constantes ataques entre UNES y Coherencia Universitaria (CU). Además, sinceramente, no sé en qué medida confiar o no en los pronunciamientos que se han hecho al respecto. ¿Por qué? Pues, por un lado, un pronunciamiento que pensé era para realmente informar, parece ser uno destinado a desacreditar a una agrupación, mientras que el otro, no hace más que retar a la agrupación que emitió el primer comunicado. ¿Dónde están los REA? No sé, pero parece que algo dirán en una o dos semanas, con suerte. Me limito a señalar las impresiones que esto deja en lxs estudiantes PUCP. Yo soy una de ellxs y como tal, considero importante hacer una reflexión al respecto.

Este semestre empezó con lo mismo de siempre. Las agrupaciones PUCP colocaron sus mesitas informativas afuera de los EE.GG., que parece son su principal fuente de adherentes. Por varias semanas, mediantes diversas dinámicas, informaron a lxs cachimbxs y demás, acerca de política universitaria, y de yapa, – claro  – hicieron conocer su proyecto. Esto culminó con la feria organizada por la FEPUC, AIESEC y los REA– según tengo entendido – que buscaba convocar a los diversos grupos estudiantiles con la finalidad de que lxs estudiantes podamos conocerlos y unirnos a estos según nuestras afinidades. Esta iniciativa fue nueva y genial.

Casualmente, este semestre son las elecciones a la FEPUC y CF. No en vano, las agrupaciones están realizando eventos coyunturales y otros que permitan al estudiantado conocerlos. Casualmente también, “sale a la luz” un nuevo episodio entre CU y UNES acerca de las nuevas escalas. Lo digo así, porque si mal no recuerdo cerca a estas fechas se dieron a conocer los correos entre Julio Cáceda – ex miembro de CU – y el Vicerrector Fosca, en los cuales, no solo se habla de las escalas, sino también – de manera injusta y cobarde –  de una candidata a la FEPUC. Por otro lado, los actuales REA, quienes no tiene más que unos meses en el cargo, parecen haber olvidado sus propuestas en torno a mejorar la relación entre estos y los estudiantes. Al fin y al cabo, – tal como ellos mismos dicen – son nuestra representación en las decisiones que toma nuestra querida universidad.

¿Qué ha pasado durante este casi año académico en el campus? ¿Son nuestros REAS, CF y FEPUC realmente eficaces y asertivos frente a las problemáticas estudiantiles? ¿Realmente nos representan? ¿Realmente nos informan o sólo se dignan a colocar comunicados mediante los fanpage en Facebook, a los cuales, estoy segura la mayoría no suele revisar? ¿Cuál es su rol pero sobre todo cuál es el nuestro en todo esto? ¿No les parece que cada ciclo, cada año, cada proceso electoral, solo hay más y más de lo mismo?

“¿Otra vez, Andrés?”. Otra vez hay un juego de ataques. Otra vez hay un debate el cual espero sirva para contrastar las alternativas e informar, aunque dudo mucho que sea así. Me pregunto si en algún momento piensan realmente en los estudiantes. ¿Es mucho pedir que informen? Urge un cambio en nuestra política universitaria. Estas son sólo algunas preguntas y momentos pasados en los que suelo pensar cada vez que pasan situaciones como estas. Urge hacer la reforma trans, ver el tema de los traficantes, de la violencia hacia las mujeres en el campus, más espacios para estudiar, ver el tema de seguridad dentro y fuera de Católica, ver de becas y créditos nuevos, mejorar planes de estudio, apoyar la situación de lxs trabajadorxs, asegurar que el campus sea inclusivo para las personas discapacitadas, proponer una categorización socio-económica más justa, – aun así ya se haya planteado una alternativa – ver canales en los que lxs REAS, CF y FEPUC consigan mayor cercanía a lxs estudiantes, ver canales para informar más y mejor, proponer mejoras en la enseñanza que nos dan, en los servicios como RICOH, ver el tema del plato básico, – que ha dejado de sonar – y así, otras iniciativas que de seguro todxs queremos implementar con la finalidad de consolidar una universidad más diversa y completa.

¿Hay tiempo para ponerse a pelear de la manera en que las agrupaciones lo hacen? Juzguen ustedes. Juzguen ahora y cuando sean elecciones. Juzguen y cuestionen en todo momento. Se habla de lo “apolítico” que somos y es cierto, la mayoría no está interesado en meterse en política por – estoy casi segura – las mismas razones por las que no les interesa involucrarse con la política nacional. Les hablo a lxs estudiantes que tenemos que soportar este tipo de disputas junto con la poca seriedad y la gran falta de interés hacia nosotrxs que este tipo de acciones nos demuestran. ¿No les indigna? Bueno, a mí sí. Metámonos en la política universitaria. Hagamos oír nuestra voz, hagamos que nos rindan cuentas, dejemos de ser los últimos en enterarnos de lo que pasa en nuestra casa de estudios. ¿O vamos a tener tan sólo el papel de delegar a una lista nuestras propias demandas, propuestas y sueños por otro año más?