La importancia de tratarse y tratarnos

Edición: Ariana Zapata

¿Sabías que los trastornos mentales más comunes en el Perú son la depresión y la ansiedad? Esto, evidentemente, se manifiesta mucho más marcado por la difícil coyuntura que estamos atravesando. Si buscamos en las noticias, encontraremos una alta cifra de personas que se ha auxiliado de la línea 113, y se visualiza que los motivos más recurrentes de las llamadas son el estrés, depresión y ansiedad. A partir de ello, les contaré un poco de mi historia y acciones que podemos realizar para mejorar a nivel personal.

Recuerdo que cuando estaba en el colegio, al ser una chica “llorona”, decían que quería llamar la atención. Incluso, una vez una psicóloga me dijo lo mismo que pensaban algunos de mis compañeros. ¿Cómo me sentí? Me sentí  una persona débil, invalidada y hasta rara. Sentía que nadie me entendía, que mis razones para llorar no eran las suficientes y me avergonzaba después de haberlo hecho porque sabía lo que las personas dirían de mí, y sí, eso me afectó mucho.

Cuento esta pequeña parte de mi historia, la cual me marcó, porque es necesario que todos seamos empáticos y más aún con nosotros mismos. Yo cometí el error de esperar que este pequeño círculo escolar me entendiera de la misma manera en la que yo lo hubiera hecho; sin embargo, lo que me di cuenta al ir creciendo es que lo  primordial era entenderme a mí  (lo que no es nada fácil). Lo que aprendí y sigo aprendiendo es que no debo esperar nada de los demás, que verdaderamente, en la única persona  en la que necesito confiar es en mí misma.

En relación con esto de entendernos,  hace unas semanas, con mi club de lectura motivacional, en el cual estamos leyendo el libro “Los principios del éxito”, hablamos sobre la importancia del autoconocimiento. Entonces, la pregunta aquí es ¿cómo voy a poder ser empática con mi persona si no me entiendo y mucho menos, me conozco? La respuesta es que, simplemente, no se puede hacer de manera correcta.

Ojo, no estoy diciendo que no se pueda hacer, porque confieso que aún no me conozco lo suficiente y que, a veces, no soy empática con mis emociones ante situaciones difíciles, pero sí me he dicho a mí misma “sé que ahora duele, pero te prometo que vas a estar bien porque tu eres capaz de alcanzar todo”, “te amo, Daniela” “perdóname por haberte hecho sentir que eras una estúpida por sufrir como lo haces”.

Sí, sé que lo anterior suena extraño a primera instancia pero, de hecho, hay un ejercicio muy bueno que podemos realizar todas las noches antes de dormir para ir conociéndonos y valorándonos, de manera que puedas ser empático con tu ser, y es el siguiente: mírate al espejo después de haber terminado de hacer tus responsabilidades, por el tiempo que sea necesario, y cuéntate a ti mismo las actividades que hiciste en el día, las cosas que podrías mejorar y cómo hacerlas mejor. Después, al haber mencionado todo lo que se realizó en el día, puedes decirte “(El nombre de tu valiosa persona), hoy has realizado lo que ha estado a tu alcance, no te sientas mal si no pudiste terminarlo todo, pronto lo mejoraremos” (bueno, yo a veces me hablo en plural, depende de ustedes).

Por otro lado, si fue un día en el que te sentiste sin ánimos, pasaste una experiencia desagradable y no quisiste realizar ninguna actividad o responsabilidad, entonces te puedes decir “Hola, sé que hoy hemos estado mal. Has necesitado tu tiempo, y si mañana nos levantamos y seguimos así, es válido pero, créeme, eres capaz de salir de este estado. Te lo aseguro, yo confío en ti”. Asimismo, podemos hacer el ejercicio llamado “Escritura libre”, en donde escribes todo lo que sientes que te cause algún malestar emocional, ya sea hacia otra persona o hacia ti mismo y, después, lo quemas. Luego, te sientas, respiras profundamente cerrando los ojos y sigues con tu vida.

Ahora, ¿cómo realizar estos ejercicios? La verdad es que a veces pensamos mucho las cosas antes de hacerlas, pero, en realidad, solo debemos hacerlas: es cuestión de decidir querer mejorar a nivel emocional. Es más, si practicamos el primer ejercicio que mencioné, es seguro que obtendremos resultados positivos en nuestra actitud, ánimos y productividad. El segundo ejercicio, es cuando cada uno lo crea necesario. Como nos lo mencionó mi tío en nuestro club de lectura “cada uno debe cuidar su salud mental de la forma que se conoce, por lo que es primordial el autoconocimiento”. Es momento de liberarnos de los estereotipos, de los bloqueos emocionales, y de las conductas que nos destruyen a nosotros mismos y que retienen nuestros objetivos. 

Por otro lado, como señalé al comienzo, es importante que seamos empáticos con los demás por lo que, manifestaré las acciones que sí funcionan y las que no. Esto para poder ayudar a una persona que tiene alguno de los trastornos mentales que se están comentado, de acuerdo con la Terapia Cognitiva Conductual.

Lo que no funciona para apoyar a la persona es minimizar su emoción, situación, o pensamientos; dar consejos no funciona porque, si quien los hace no es una persona profesional, entonces podría afectar de manera negativa al paciente; tampoco tomar conductas y reacciones como algo personal. En cambio, lo que sí funciona es escuchar atentamente captando la emoción de la persona y también el contenido. Luego de esto, hacer un comentario que le demuestre la intención de querer entender lo que le sucede sin asumir que lo sabemos. Igualmente, ayudar a pensar en las posibles soluciones para que pueda mejorar. 

Todas las personas pasamos por momentos muy difíciles que nos pueden hacer sentir un dolor inmenso, no obstante, cada persona pasa por un proceso de superación diferente. Debemos entender que las enfermedades mentales son tan importantes como las físicas. Cada persona en el mundo tiene su cultura, su historia, su genética y su forma de percibir las situaciones por las que pasa. ¿Les confieso algo? Cuando tenía 13 años, me diagnosticaron depresión, pre-psicosis y ansiedad, y hasta el día de hoy sigo medicándome.

En nuestro país hay muy buenos profesionales de la salud mental (psiquiatras y psicólogos), pero sabemos que acceder a ellos no es fácil económicamente. Entonces, en vez de poner un grano de arena, construyamos una mejor sociedad en conjunto, seamos conscientes de la importancia de informarse y de mejorar nuestros valores para poder dar más que recibir, porque lo esencial aquí es que tú seas quien se aporte a sí mismo.

Para terminar, les conté mi diagnóstico porque no existe nada malo con ello y no debe dar lástima. La vida nos pone los obstáculos que nos pone por alguna razón. A mi parecer, nos los pone porque la vida sabe que podemos superarlos y aprender de estos. Para ello, es primordial tomar consciencia de lo valiosos y capaces que somos. Asimismo, querer tanto el bien de nosotros como el de los demás.