Lina,
de tu vientre soy un pez
de ti,

El oxigeno ha recobra tu nombre;

Lina

Veme aquí ,

Veme de silencioso tras la puerta,

Tu perfume de orégano

Tus orejitas de ratón,

Soy más que el reflejo tuyo,

Eres, pues has de ser

La matriz, mi vida, Lina.

Lina, eres

la tierra,

La tierra que es raíz,

 La raíz que es tronco,

 El tronco que es tallo,

 El tallo que es hoja,

 Y la hoja que vuelve a ser tierra,

Lina, Linita

arcilla de este cuerpo, mamá.

Tus pies encendidos

Bajaron

Por el sol de Piura,

Sin cartón, sin escuela

Sin más honra que sí.

Ella misma alumbraba a dos,

Llora su pueblo con los dos,

Da de comer a los dos,

Nos refugia del frío a los dos,

Al menor y a mí,

A los dos.

Ahora está durmiendo

Solita;

Cuando yo esté en esos sueños infinitos
también

Procura darme tus mares,

Las olas de tus brazos

Dime: “Duérmete, ¿ya hijito?”

Mientras los algodones empapados

De timolina

Ciegue la fiebre

Las fiebres de esta vida.

Lina, mi Lina

Ella, mi madre.