En los últimos años, el cine peruano ha ido en rápido ascenso: desde su elaboración y formas de producción, como en sus objetivos y temáticas, buscan impactar en sus espectadores y  generar, en gran medida, un llamado de atención en este rubro artístico para las autoridades del país. En respuesta, el pasado miércoles (8 de mayo) se realizo la aprobación de la Ley de Cine. No solo con el propósito de incrementar la formación y productos cinematográficos en el país, sino también de apoyar a estos proyectos y a sus creadores que impulse una notable evolución en el cine peruano. Sin embargo, aún existen cuerpos en el Congreso que mantienen en discusión la aprobación de esta oportunidad para los artistas visuales en el Perú. ¿Será la Ley de cine una visión de pérdida financiera mayor que la ganancia artística?

El Proyecto de Ley 3304/2018 busca estimular la producción cinematográfica y audiovisual con el propósito de establecer un desarrollo integral sostenible e inclusivo en el Perú, y en el extranjero. María Melgarejo Paucar, presidenta de la Comisión de Cultura y Patrimonio en el Congreso, es la autora de este proyecto junto al apoyo del también congresista Francesco Petrozzi y otros promotores. Asimismo, se realizarán modificaciones a la ley ya existente (Ley 26370) para conseguir una mayor contribución a los artistas y las creaciones cinematográficas y audiovisuales de estos; con el interés público social y cultural sin centralización u opresión para cualquier tipo de artista. Este proyecto involucra no solo ampliar el número de producción cinematográfica y audiovisual, sino también impulsar la educación y formación técnica y artística cinematográfica en todo el Perú, así como la alimentación a nuevas investigaciones y estudios del lenguaje cinematográfico y de los medios audiovisuales. Al mismo tiempo, se anima a aplicar uso a territorios peruanos, y a la inclusión de trabajos cinematográficos en lenguas indígenas. El 8 de mayo se estableció a votación la aprobación de la Ley de Promoción de la Actividad Cinematográfica y Audiovisual (Ley de Cine) en el Congreso de la República, n edonde se dio como resultado 41 votos a favor, 27 en contra y 7 abstenciones.

La admisión del el Proyecto de Ley 3304/2018 no fue prevista de una manera viable para todo el público. Durante el proceso de aceptación del proyecto, antes llamado Proyecto de Ley de Cine N°2987/2017, asociaciones como La Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica (Apreci) dieron a conocer sobre su opinión. Ese año, Apreci publicó un comunicado en el cual manifestó una preocupación por algunos términos empleados: “Consideramos que es muy subjetivo y ambiguo el término de apología del terrorismo y que se presta para la censura. Recordamos que hay varios ejemplos de películas peruanas que han narrado desde diversos ángulos la época de violencia interna como ‘La casa rosada’, ‘La última tarde’, ‘La hora final’, ‘Vidas paralelas’, entre otras”. Así, argumentó: “condicionar la actividad creativa a este tipo de supervisión propuesta, mermaría la riqueza expresiva de nuestro cine”.

Hace un par de semanas, la congresista de Fuerza Popular, Karina Beteta, cuestionó la aprobación de la Proyecto de Ley 3304/2018. La abogada y política de la bancada Fujimorista dio a criticar sobre el proyecto: “O realmente se quiere apoyar a algunos amigos en especial. ¿Esto es una ley con nombre propio? Los recursos económicos deben ir a quien requiere o seguro queremos más Combate, más Esto es Guerra”. A partir de esto, pone en duda si realmente se le enviará un financiamiento y apoyo a la industria del cine en regiones fuera de la capital. Sin embargo, no se toma en cuenta que es un punto en discusión y tomado como razón para ejecutar una sanción por no establecer por igual un apoyo económico para cualquier peruano ejecutor de actividades cinematográfica y audiovisuales. Asimismo, se estereotipa a las nuevas producciones cinematográficas peruanas vinculadas o con los objetivos similares al de los programas y reality shows en la televisión nacional. 


“Se asegura la cantidad, pero lamentablemente no la calidad para la exhibición del cine peruano” (Mónica Delgado)

Salvador Del Solar, Ministro de Cultura, ha abogado por este proyecto desde su presentación como propuesta para el Congreso. Una de las primeras realidades que dio a tratar fue el bajo presupuesto que tenía el Ministerio de Cultura a comparación de otros países: El presupuesto del Ministerio de Cultura está en alrededor de los $100 millones, que es casi el 0.3% del presupuesto de la nación. En México se invierte más de 11 dólares en cultura por cada persona, en Colombia 2.5 dólares, en Argentina 3.7 dólares y en Perú no llegamos ni a un dólar”. Recalcó la importancia del papel del Ministerio de Cultura como la de los peruanos para conseguir un crecimiento y aprobación de la Ley de Cine. La necesidad de establecer cambios a la Ley 26370 con el fin de guiar al cine peruano a rumbos mayores al que simplemente se le es dado a pocos, y es, asimismo, difícilmente conseguido por el alto presupuesto que conlleva la elaboración y dirección de una actividad cinematográfica. Igualmente, Francesco Petrozzi, apunta la importancia de generar nuevas oportunidades para el cine y garantías para el país: “No solo por tratarse de una fuente de ingresos y empleo, sino también porque permitirá que las obras cinematográficas y audiovisuales peruanas sean competitivas y exportables, siendo vitrina para mostrar nuestra vasta riqueza natural y cultural en el extranjero”. La Ley de Cine sirve como una herramienta para el futuro artista para conseguir una grandeza mayor a la del simple dígito monetario que se le atribuye por su labor, sino también unificar y ensalzar culturas e historias que forjan a nuestro Perú. También, la Ministra de Cultura, Patricia Balbuena postula otro rasgo que influirá en beneficio de esta Ley: “el cine, la animación y nuevas formas de creación audiovisual se producen y consumen en todo el territorio, y exhiben una dinámica de crecimiento mayor a la de otros países de la región”.

Global Entertainment & Media Outlook 2018-2022, elaborado por PwC, realizó un estudio en el año 2018 que proyectó a la industria del cine peruano un crecimiento 32.6% en el año 2022, con ingresos de US$ 244 millones. Exitos audiovisuales en ese año como Asumare, el cual logró un total de 3 millones de asistentes. Según PwC: “Perú se encuentra cuarto en movimiento de la taquilla latinoamericana y podría facturar hasta US$ 230 millones en el corto plazo”. Se estima que el cine es el sector cultural que genera más ingresos con un un aproximado de S/ 503 millones.

Vivimos en un país caracterizado por su forma de retratar su historia de diferentes formas, una de ellas, en la actualidad, es el cine. Pensar que la grandeza cinematográfica se obtiene de la noche a la mañana del estreno del film es una gran farsa. No se puede constatar por seguridad que toda labor en el cine peruano será aceptada o valorada con una mención en categorías emblemáticas; no obstante, el logro se consigue mediante el aprendizaje de cada error, como en el talento innato de un productor de cine. El cine peruano no podrá crecer sin tener apoyo de su mismo país, sin poder ser testigo del quiebre de los estereotipos marcados hacia los trabajos cinematográficos. El cine no es hogar de un solo tipo de películas, sino se forma de una variedad inmensa de formas de elaboración, pensamiento, medios de edición y sonido, entre otras, que no pueden ser financiadas por una o un grupo de personas. El cine seguirá oprimido con la idea de ser insignificante para el país si no le dan una mano para peruano poder demostrar lo único y destacado que puede ser ante el resto del mundo. ¿No es el arte también una razón para estar orgullosos de nuestro país?