Cronista al mango reportándose. Espero que todos estén teniendo unas magníficas vacaciones de sol, playa y arena. Mis vacaciones están más parecidas al calor irritante, tráfico y asfalto. Bueno, no está tan mal como suena. Me estoy relajando y divirtiendo, aún cuando no he salido de Lima para veranear en alguna playa paradisíaca.

Muchos de ustedes deben estar aprovechando sus ”vacas” trabajando y siendo miembros útiles para la sociedad. Yo, en cambio, decidí no hacerlo. No me juzguen. Después de 6 cursos y un par de trabajos el ciclo pasado, me he regalado algunos meses de deliciosa inmovilidad laboral.

Pero, por supuesto, algo tenía que hacer y qué mejor que lo que todos parecen hacer en verano: estudiar un idioma. Porque el ICPNA, el Británico, IC y todos sus símiles se llenan más que Aura en sábado los meses de verano. Yo, en mi caso, continúo mis clases de francés. He ahí mi alusión al tráfico, ya que la sede de la Alianza Francesa en la cual estoy estudiando queda exactamente a una hora de camino de mi casa, lo cual equivale a dos horas cada día sentada en el bus, muchas veces achicharrada entre personas colgando del pasamanos. Mirándole el lado amable, es una excusa para pasear. Luego de mis clases, puedo simplemente caminar sin rumbo por Miraflores, dándole vueltas a las mismas calles. Tardes muy bonitas en verdad.

Además de eso, ¿qué otras cosas suelen hacer los jóvenes en vacaciones? Deporte, ejercicio, arte.  En esas ando también: voy al gym en las mañanas (si no, dormiría hasta el mediodía todos los días). Tal vez, en febrero me inscriba en alguna cosilla más para rellenar las poquitas horas de ocio que me quedan aún.

Pero, ¿saben qué es lo más lindo de estas vacaciones para mí? Tiempo para leer. Y aunque suene extraño, ya que no hago nada más que leer durante los meses de clases, extrañaba leer por placer. Así que ahora puedo dedicar horas de sublime abstracción leyendo lo que quiero, cuando quiero, porque puedo. Una gran ayuda ha sido mi querida tablet, ya que me descargo los PDFs de los libros que quiero. Lo sé, lo sé, la piratería y etc.,pero el bolsillo de esta estudiante no está a la par con su afición literaria.

Enero me ha permitido leer una media docena de libros. Espero poder leer algunos más en febrero. Mis ojos están un poco cansados, pero mi cerebro está más que sonriente. Espero que puedan comentarme acerca de sus vacaciones y si están leyendo algo en estos meses.

¡Hasta la próxima semana!