Diferentes panoramas, diferentes objetivos, diferentes representantes, diferentes gobernantes, mismos países. Poco a poco, se va dilucidando el fin de un largo proceso que, en algunas horas, paralizará al Perú entero. Nos referimos, claro está, al juicio en la Corte Internacional de La Haya, cuyo veredicto final se dará a conocer mañana lunes 27 de enero y por el cual, tanto Chile como el Perú,  se encuentran a la expectativa. Sin duda, será el evento que no solo definirá el 2014, sino el futuro de este gobierno y de esta generación.

135 años atrás, el Perú vivía una compleja situación con el vecino país del sur y era necesario que algunos representantes nuestros viajen hasta su capital en busca de un solución pacífica, y evitar así la posterior “Guerra del Pacífico”. Hernando de Lavalle, el ministro plenipotenciario José Antonio de Lavalle (padre de Hernando)  y Fernando Casós fueron los personajes que conformaron la Misión Lavalle, la cual tenía como objetivo evitar la guerra  (es preciso indicar que, en este punto, aún continúa en debate el verdadero objetivo de esta misión, ya que historiadores chilenos afirman que su labor únicamente fue darle más tiempo al Perú para poder armarse). Tras su llegada a Santiago, la misión se veía envuelta en un clima hostil y, durante las entrevistas con diferentes miembros del gobierno chileno y con el presidente Aníbal Pinto, las negociaciones se vieron interrumpidas por la irresponsable decisión del gobierno boliviano al declararle la guerra a Chile. En sus memorias, el ministro plenipotenciario indica que recién  en su camino a Santiago había descubierto la firma del pacto secreto entre Bolivia y el Perú durante el gobierno de Manuel Prado. En plenas entrevistas, los chilenos le reclamaron este pacto a Lavalle, poniéndolo en una posición muy complicada. Chile, finalmente, rompe relaciones con Perú y Lavalle regresa a suelo peruano con las malas noticias y una guerra bajo el brazo.

Los tiempos han cambiado, la diplomacia ha cambiado y el día de mañana se sabrá si el trabajo de Allan Wagner y más de 30 personas – que durante 5 años buscan que la posición peruana sea la ganadora del veredicto final de la Corte Internacional de Justicia- tendrá un final feliz. Ambos países han cambiado en casi todos los aspectos y hoy la economía nos mantiene más unidos que nunca, ya que las inversiones chilenas las encontramos en casi todos los sectores productivos del país (lo mismo, aunque en mucho menor medida, ocurre en Chile). El día de mañana, la decisión final entrará a la historia de ambos países. Recordemos ese día como aquel en el que triunfó el tomar los procesos más diplomáticos y demostrar así que las relaciones de ambos países van por un progreso conjunto y por el bien de ambas naciones.