El pasado 21 de diciembre, se hizo público un informe de las autoridades de Estados Unidos en el que Odebrecht reconocía haber pagado sobornos por 778 millones de dólares en más de 100 proyectos en 12 países del mundo , teniendo una ganancia aproximada de 3 mil 300 billones de dólares. En ese mismo documento se admite que solo en el Perú se han pagado 29 millones en sobornos a altos funcionarios de los gobiernos comprendidos en lapso del 2005 al 2014. Con ello no solo se involucraba los mandatos presidenciales de Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala, sino que, además, se terminaba de destapar un caso de verdadera mega corrupción trasnacional.

Cinco días después de publicado el informe sobre las coimas de la empresa Odebrecht y otras constructoras brasileñas, el Fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, anuncio la formación de un equipo especial de fiscales especializados, esfuerzo a la que aunaba la iniciativa de la Procuraduría contra la corrupción. Frente a la presión ciudadana que exige un esclarecimiento de los hechos, el Congreso no quiso quedarse atrás, a pesar de que el año pasado archivó una primera investigación de estos hechos. Por ello, el último miércoles 4 de enero, el fujimorista Víctor Albrecht fue elegido presidente de la nueva Comisión Investigadora del Caso Lava Jato, que se encargara de determinar la responsabilidad de los actos de corrupción que realizó la constructora brasileña Odebrecht con funcionarios peruanos entre el 2005 y 2014, con el fin de obtener las licitaciones para realizar las obras publicas en el país.

 ¿Quién es Víctor Albrecht?

Tras la intervención del Congreso en el caso, vale la pena preguntarse por los antecedentes del poco conocido Presidente de la Comisión. En 1998, el ahora congresista Albrecht, formó parte del movimiento regional “Chim Pum Callao” con el que alcanzó primero la alcaldía de la Perla y, luego, la Vicepresidencia Regional del Callao en el 2006, con el ahora condenado por colusión agravada Alex Kouri. Entre el 2004 y 2005 fue Gerente General de la Empresa de Servicio de Limpieza Municipal Publica –Eslimp- de la Municipalidad Provincial del Callao y por irregularidades en el ejercicio de dicho cargo fue investigado por el delito de corrupción en la figura de peculado –delito que se concreta cuando un funcionario público roba dinero del Estado o utiliza bienes del Estado en beneficio propio.

Si bien en sus últimas declaraciones, realizadas inmediatamente después de ser elegido como Presidente de la Comisión Investigadora, Albrecht resaltó que esa investigación había sido archivada a mediados del año 2016, el hecho es que dada la envergadura y trascendencia del caso Lava Jato es pertinente preguntarse lo siguiente: ¿él debería ser el encargado de dirigir la comisión que investigará el caso de corrupción más grande del año? Una persona tan cercana a Alex Kouri (condenado) y ahora con el partido de Fuerza Popular liderado por Keiko Fujimori, más el añadido de haber estado investigado por la Fiscalía Especializada en Corrupción de Funcionarios, más aún cuando una de las hipótesis de investigación puede fácilmente involucrar casos de corrupción perpetradas por las constructoras brasileñas durante el gobierno fujimorista, no parece ser la mejor carta del Congreso para liderar ese equipo de trabajo, en el que hay que tener en cuenta los mismos ejecutivos de la constructora Odebrecht han admitido haber pagado 29 millones en sobornos a funcionarios gubernamentales de los gobiernos de Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala.

¿Pero acaso es solo con el presidente de la nueva Comisión Investigadora del caso Lava Jato que se muestra algún problema de imparcialidad para la investigación de los funcionarios peruanos coimeados? El grupo investigador está conformado por 7 parlamentarios: Víctor Albrecht y Karina Beteta por Fuerza Popular; Mauricio Mulder por CPA (Cédula Parlamentaria Aprista); Víctor Andrés García Belaunde por Acción Popular; Gino Costa por Peruanos por el Kambio; la ex-vicepresidenta Marisol Espinoza por Alianza por el Progreso y Jorge Castro por el Frente Amplio. Entonces, si esta comisión se encargara de investigar los sobornos que hizo Odebrecht a los funcionarios peruanos de los gobiernos entre el 2005 y 2014, lo sensato y correcto sería que las investigaciones estén a cargo de Congresistas cuyos partidos políticos involucrados en casos de corrupción, no participen o integren en dicha comisión.

Este podría ser el caso del parlamentario aprista Mauricio Mulder quién a pesar de recibir todo tipo de críticas por una evidente parcialidad a favor del líder de su agrupación ha declarado que no dejará la Comisión. Efectivamente, Mulder ha declarado que “pondría las manos por el expresidente Alan García”. ¿Acaso los Congresistas no deberían mostrar un mínimo de imparcialidad, sobre todos los asuntos de lucha contra la corrupción? ¿Acaso no debería retirarse por una cuestión legal y –sobre todo- ética ya que su partido está siendo investigado?

Mulder debería dar un paso al costado y abstener de participar en esta nueva Comisión Investigadora, pero por el momento ha decidido con toda firmeza que no va a renunciar ya que asegura que tiene un trabajo político y la transparencia de la investigación no se verá afectada.

Por el mismo lado, se encuentra la otra parlamentaria fujimorista de la nueva Comisión, Karina Beteta, quien hasta el año pasado ha estado investigada por el delito de lavado de activos, lo cual dada la particular gravead de los hechos que se investigarán podría parecer una contradicción. Lo que ahora se necesitará son grandes cantidades de objetividad, ante lo cual los intereses partidarios deben estar subordinados a los intereses nacionales.

¿Y el Fujimorismo?

En el día que escribo este breve artículo, el portal “Utero.pe” nos hace rebobinar toda nuestra historia compartiendo algunas conclusiones del Informe de la Comisión Investigadora de Delitos Económicos y Financieros 1990-2000 dirigida por Javier Diez Canseco, publicando los cuadros de empresas constructoras de acuerdo al monto de contratación durante el periodo 1991-2001, estando en primer lugar la constructora “Norberto Odebrecht Suc. Trujillo”. Según esa información, el monto de contratación de la constructora brasilera durante todo ese lapso de tiempo llega alcanzar la cifra de 450 millones de dólares. Con un plus de que en el mismo portal de Odebrecht Perú se señala que en la época del gobierno de Alberto Fujimori se han llegado a realizar 29 obras.

Entonces, ¿por qué no se habla de la relación de Odebrecht con el gobierno de Fujimori? Porque se busca que solo desde el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) para adelante se encuentren funcionarios involucrados en los sobornos de la constructora brasileña, en el cual hasta el presidente Kuczynski está siendo investigado y los únicos que quedarían limpios, serían los fujimoristas, siendo su forma de desprestigiar a todos sus adversarios y de nuevo, volver a jugar mucho más con todos los peruanos.

En un caso tan importante como es el de Lava Jato , en que se pagaron alrededor de 778 millones de dólares en más de 100 proyectos en 12 países del mundo, en el que la constructora brasileña Odebrecht gano al obtener las licitaciones de las obras aproximadamente 3 mil 300 billones de dólares , que la misma justicia norteamericana y suiza se involucren en las investigaciones; y además se puedan saben los nombres de los implicados en este caso, se marcara un punto de quiebre , un antes y después en la historia de la lucha contra la corrupción a nivel nacional e internacional , por lo que intereses fujimoristas y apristas no deben estar de por medio. La pelota está en la cancha de las autoridades judiciales y fiscales que deberán investigar a fondo la implicancia del caso en nuestro país.