Escrito por “El polen”

Una noche
acerqué mis ojos de pescado a la salida de la iglesia
y sobre las cruces de piedra vi a mi niña tuberculosa.
Le dije:
Vallejiana, ¿por qué escondes tu tristeza?
mira la leche tibia
de tus senos
que espanta a las moscas de mi muerte.

Vallejiana,
desenvuelve tu cuerpo sobre los pastizales
como un rocío
para que florezcan las montañas de eclipses.

Los panfletos de mi voz
nunca llegaron a sus oídos.

***

La segunda noche
tomé la tierra
y la hice carne
de tanto amor
se hizo carne.

De tanta soledad, la noche me dio una negra.

La tercera noche
la negra susurro a mis oídos:
¿Qué es el mar?
Es mi cuerpo que revienta entre tus muslos.