Ahora que personas poderosas se encuentran en Lima para debatir, tranzar y llegar a propuestas sobre lo que se debe hacer para no dirijirnos al profundo y caliente abismo del cambio climático, es menester considerar  la caída de los precios del petróleo a nivel internacional. La entrada no es gratuita si se considera que el excesivo uso que se le da al petróleo –entre otros combustibles fósiles, como el gas y el carbón- en la actividad económica desde la Revolución Industrial, es el principal causante de la gran puesta en duda de nuestra naturaleza superior. Como bien se indica, en más de un 90% de los trabajos científicos alrededor del mundo, la crisis medioambiental que pronto nos arrebatará la ilusión de la vida tiene orígenes en la actividad humana. Es todo un fatídico consenso.

¿Qué ocurre con el petróleo?

Actualmente, el precio del barril del petróleo circula los US$80, y con tendencia a la baja. Las razones que llevan a que el precio del crudo aumente o disminuya las da Martin Feldstein, profesor de economía de Harvard: “El precio del petróleo depende, en todo momento, de las expectativas que los participantes en el mercado abriguen acerca de la evolución de la oferta y la demanda”. Luego añade: “Los productores de petróleo, y otros operadores de la industria petrolera, pueden decidir desabastecer el mercado si prevén un alza de los precios del crudo, o bien, incrementar el suministro si pronostican una caída”. De acuerdo a la teoría económica de la oferta y la demanda que se autorregulan, sin embargo, ¿no deberían las potencias petroleras cerrar el caño del líquido negro ante esta caída que, ciertamente, les sale poco a cuenta? Siguiendo a Feldstein, los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) deberían estar muy preocupados y cerrando suministros desde junio. Entonces, ¿por qué no lo hacen?

A Feldstein se le agrega el analista del Financial Times,  Martin Wolf, quien indica que ha habido sobreoferta en el producto. La fracturación hidráulica (fracking) en EE.UU., la explotación de arenas bluminosas en Canadá, la bienvenida a empresas privadas mexicanas operen su industria petrolera, así como los casos brasileño y argentino que se han decidido por explorar pozos petroleros en sus territorios ha dado pie a que exista una oferta que la demanda mundial no puede asimilar del todo debido a que están resentidas económicamente (Europa y China). Así, vemos que países que no son originalmente miembros de la OPEP  están incursionando en el negocio petrolero. De esta manera, se estarían volviendo más autónomos en lo que a energía se refiere (ya verán si la exportan o no) y con eso los países del OPEP estarían perdiendo su cuota estratégica de poder: porque también el petróleo explica los programas sociales del chavismo y del presidente ruso Vladimir Putin, la guerra de Irak y el gran poder de los saudíes. ¿Por qué, sin embargo, los miembros de la OPEP continúan suministrando el necesitado oro negro? Aquí vemos que las respuestas hasta ahora han sido exógenas a la OPEP.

Un artículo de la BBC ofrece mayores luces sobre el tema. Ingresa con él la variable de la política en el asunto del petróleo y con ello el asunto se vuelve más complicado.

Arabia Saudita, la OPEP y la política detrás del petróleo

De la OPEP, Arabia Saudita es quien concentra mayores niveles de producción petrolera. Pero no todo es armonía en esta organización de países. Irán es el miembro que produce gran alarma en la monarquía saudí. Según lo que se indica en el artículo de la BBC, cualquier medida que favorezca a Irán enciende el recelo de los fastuosos jeques árabes. Por ejemplo, las tratativas entre EE.UU. y el gobierno de Irán para desestimar la continuidad del programa nuclear de este último. Asimismo, enfrascado en su lucha contra el Estado Islámico (EI), organización terrorista que siembra el terror en territorios de Siria e Irak, EE.UU. estaría dispuesto a entablar negociación con el dictador sirio Bashar Al Asad para un trabajo conjunto contra el EI. Estas son unas de las razones por las que Arabia Saudita ha “decidido devolver el golpe”.

En una reciente reunión de la OPEP, Venezuela demandó a Arabia Saudita que reduzca la producción y circulación de petróleo. Sin embargo, Ali al Naimi, ministro de petróleo árabe, indicó que lo mejor sería continuar con la actual producción de 30 millones de barriles diarios a fin de “mantener una estabilidad en el mercado”. Entre otras de las razones que sostuvo fue que la reducción de la producción solo ayudaría a países productores de petróleo “shale”. Sin embargo, a pesar de que EE.UU., el productor indirectamente mencionado, explora y explota el petróleo “shale” mediante la técnica del fracking, este es muy costoso para los reducidos precios actuales. Por lo tanto, el argumento saudí solamente es explicado de manera auténtica por sus rencillas de poder contra Irán y, paralelamente, por su búsqueda por seguirse manteniendo como principal productor mundial de petróleo. Razones no le faltan a este pequeño país árabe para dominar la escena energética del mundo por sus altas reservas de petróleo. Además, regresando al plano económico con Martin Feldstein, la subida de las tasas de interés llevarían a que Arabia Saudita venda lo que produce e invierta sus ganancias en activos de tasas de interés a largo plazo; o también a que conserve el petróleo bajo tierra y lo mantenga como inversión. En uno u otro caso Arabia Saudita gana.

Los que no ganan son Venezuela, Irán y Rusia. Los dos primeros, altamente dependientes de la exportación de petróleo, están evaluando recortes en sus presupuestos nacionales. De otro lado, Rusia ve como su moneda cae; lo cual representa otro flagelo para una economía atacada como la suya, gracias a su actuación en Ucrania. De todo esto, podría resultar que Arabia Saudita salga perdiendo pues una guerra regional sobrevendría. Las conductas presidenciales de Maduro como la de Putín permiten realizar tal pronóstico. Sin embargo, un acuerdo entre las partes haría que en el corto plazo Arabia Saudita desista de su accionar egoísta, desenlace muy probable.

Los consumidores, por otro lado, se ven y se verían suficientemente favorecidos por esta bajada de precios, ya que las ganancias de los productores de petróleo son fácilmente transferibles a la demanda. En ese sentido, un mayor nivel de consumo se estaría previendo en el corto plazo, como señala Wolf. La encrucijada del crecimiento económico o cuidado del medioambiente aparece en este debate teñido de jugadas de poder y desigualdad.

Mientras tanto en el Perú

A su turno, en el lejano Perú, la presidenta de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos, Beatriz Merino, exige “ahora más que nunca” una reforma estructural que canalice inversiones a un sector que, como se apreciará, es poco atractivo para las inversiones. Con lo dependiente que somos de la exportación de materias primas, ni los bajos precios impedirán que los esfuerzos de Merino sean escuchados. Felizmente, no somos de la OPEP; infelizmente, las industrias extractivas en el oriente peruano se han caracterizado por su crítica huella ecológica y social.

 

Fuentes:

http://www.rtve.es/noticias/20141205/juego-del-precio-del-petroleo-complicada-partida-gana-arabia-saudi/1059003.shtml

http://sp.ria.ru/economy/20141210/163568052.html

http://www.clarin.com/mundo/petroleo-OPEP-Arabia_Saudita-Venezuela_0_1260474345.html

http://economia.elpais.com/economia/2014/10/15/actualidad/1413375976_030825.html

http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/maldicion-oro-negro-francisco-miro-quesada-c-noticia-1776271

http://elcomercio.pe/mundo/actualidad/petroleo-se-desploma-decision-no-recortar-produccion-noticia-1774615

http://elcomercio.pe/economia/mundo/que-arabia-saudita-utiliza-petroleo-como-arma-noticia-1776206