El salón donde tomará parte la presentación es cálida y amigable. Tímidamente busco un asiento donde pueda ver la mesa donde se sentarán Cecilia Heraud, hermana de uno de mis más grandes personajes, no solo de la literatura peruana, sino de la historia del Perú, Javier Heraud; Miryam Quiñones, quien en mi humilde opinión es la mayor difusora de la trova en Perú y dueña de una de las mejores voces que he oído en mis cortos 17 años; Vicente Feilú, gran trovador cubano y gran persona que irradia seguridad, confianza y sentimiento en su voz; y Teresa Fuller, hija de la magnánima Chabuca Granda, cantautora representante de la cultura limeña del siglo pasado, además de talentosa poetisa.

Empezó la presentación con un vídeo con imágenes de la producción de disco, y, de fondo, la canción “El fusil del poeta”, de Chabuca Granda, en honor al poeta de El Río, interpretada por Miryam Quiñones y Vicente Feilú. Al terminar el vídeo, Cecilia, Vicente, Teresa y Miryam se sientan en la mesa para contarnos sus experiencias sobre la producción del disco y con la poesía de Javier. Yo estaba fascinado al saber que ellos no eran como los artistas que interpretan algo y no saben sobre ello o banalidades por el estilo; ellos saben lo que hacen y tienen pasión por ello. En el tiempo de las preguntas, la presentación parecía una reunión de amigos que comentaban el mejor trabajo grupal que pudieran haber hecho, y no me sentí ajeno al grupo.

Terminó la presentación y todos fueron a seguir conversando para luego despedirse. Yo me sentía relajado, comprendido e infinitamente agradecido con el disco que me habían dado y toda la experiencia de estar con personas como yo (pero con talento musical).

Personalmente le doy las gracias a Miryam Quiñones y a Vicente Feilú por darnos la oportunidad de mantener vivo a Javier Heraud, de seguir con su legado, al igual que Cecilia, y de ofrecernos tan maravilloso disco.