Instagram es la red social favorita de la mayoría de jóvenes. Y aunque no a pocos nos ha sorprendido una solicitud de nuestras mamás, es mucho más extraño toparnos con el perfil de alguno de nuestros abuelos. No es sorprendente que la mayoría de usuarios de Instagram no hayan cumplido todavía los 40. De hecho, más del 70% tienen menos de 35 años, de acuerdo a datos del portal de estadísticas Statista. Pero entre la minoría restante, existen algunos perfiles que llaman la atención: las abuelas que no tienen miedo de subir fotos, stories, y etiquetar orgullosas sus fotos con #sexygranny. Ellas forman parte del 2% de usuarios de Instagram que tienen más de 65 años. 

Baddie Winkle, la influencer veterana

Baddie Winkle (@baddiewinkle) cumplirá 91 años este 18 de julio y, a diferencia de muchas cuarentonas, no se avergüenza de su edad. Su año de nacimiento, 1928, es uno de los primeros datos que se ven cuando entras a su perfil. Su descripción dice: “stealing your man since 1928”. Baddie tiene casi cuatro millones de seguidores, más de 300 fotos –en las que sale posando con vestidos apretados, sonriendo alegremente y sacando el dedo medio, o luciendo su boca pintada en un selfie– y colaboraciones con marcas como Sephora. 

Foto tomada de @baddywinkle

Dorrie Jacobson, la conejita octogenaria

Dorrie Jacobson (@seniorstylebible) fue conejita de playboy durante su juventud, pero ahora, con 84 años, está determinada a que sus años mozos no se acaben nunca. Dorrie está soltera y activa en programas de citas en línea. Se autodenomina una fashion blogger y se dedica, sobre todo, a “celebrar el inconfundible encanto de la mujer madura e inspirar un enfoque más moderno a la moda”, a través de su blog, Senior Style Bible, y su cuenta de Instagram. Su perfil cuenta con más de 43 mil seguidores y ella sale en casi todas sus fotos. 

Foto tomada de @seniorstylebible

Pasta Grannies: las mejores abuelitas cocineras 

Pasta Grannies es, en realidad, una iniciativa liderada por Vicky Benninson, viajera culinaria y autora de libros de cocina, quien se propuso documentar a las mujeres que todavía hacen pasta a mano, una tradición que ya está desapareciendo en Italia. Vicky asegura en su página web (pastagrannies.com) que “la confección de pasta no va a desaparecer, pero se está volviendo cada vez más una actividad comercial para chefs, pastelerías y fábricas, en vez de una actividad doméstica”. Pasta Grannies también tiene una cuenta de instagram (@pastagrannies) repleta de vídeos y fotos de abuelas cocinando pasta. Resaltan Giuseppa, que a finales de mayo celebró su cumpleaños número 97 con una fiesta, Lucrezia, que a los 100 años sigue preparando pasta por su cuenta, y Sarina, quien le añade hojitas del diente de león que ella misma cultiva a los Lolli (un tipo de pasta) que prepara en su cocina. 

Lucrezia
Foto tomada de @pastagrannies

Es verdad que no vemos a muchas abuelas usando Instagram y asumimos que no sabrían cómo usarlo. Sin embargo, Baddie, Derrie y el sinnúmero de abuelas cocineras que aparecen todos los días en Pasta Grannies son una prueba de que Instagram no solo es para los jóvenes.