“El teatro es poesía que sale del libro para hacerse humana”

Comienzo este artículo citando la frase de Federico García Lorca, reconocido poeta y dramaturgo español. Sí, el mismo que escribió “Bodas de Sangre”, una de las obras teatrales más reconocidas y que hace posible esa transición del mundo real a lo fantástico sin perder la esencia humana.

Yo tuve la oportunidad de participar en diversos elencos de teatro. El interés por este arte inició cuando tenía apenas tres años, pero ha estado presente en mi vida desde que nací o, incluso, antes: mis padres se conocieron en el “loco mundo del teatro”, exactamente, actuando. He podido vivir la experiencia de preparar una obra desde cero. La adaptación del guion, la musicalización, el vestuario y maquillaje adecuado, las luces y escenografía, días y noches de ensayos seguidos repasando el guion para presentarlo en una sola función y que todo salga impecable. También los infaltables nervios y la palabra suerte que se dice con todo el ánimo minutos antes de salir a escena, los posibles errores que surgen en el momento de una escena y la increíble improvisación y toma de decisión que se tiene en ese momento. Realmente, puedo afirmarlo: es un arte.

Me llamaba mucho la atención el hecho de que se pueda crear un personaje -fantástico o no- en base a cómo lo representa el actor. Qué tono de voz se usa, cómo piensa el personaje u objeto, qué es lo quiere transmitir. Aunque es importante, no se requiere estrictamente un vestuario llamativo o un maquillaje acentuado para que la obra se pueda dar: con tan solo un accesorio característico la obra puede dar inicio. El objetivo del actor o actriz es que el espectador le crea, se conmueva. Así es el teatro: algo tan simple y a la vez tan complejo.

El teatro ha sido un arte importante desde la época primitiva. Posterior a ello, se expandió en casi todo el mundo: Egipto, Roma, China, India, Japón, Italia, Francia y Grecia. La práctica y admiración por este arte no se ha detenido. Era casi necesario dedicarle un día entero a las artes dramáticas y, desde el año 1961, gracias al Instituto Internacional del Teatro se decidió que el 27 de marzo sería el Día Mundial del Teatro.

Lima no pasó por alto este importante acontecimiento. La celebración comenzó desde el domingo 24 de marzo con las mejores obras de temporada en diversos teatros de la ciudad. La Municipalidad Metropolitana de Lima indicó que “todos tienen el derecho de disfrutar de este arte. Atrás debe quedar el limitante económico. Nuestro objetivo es forjar un futuro en el que las grandes obras teatrales son aplaudidas por un público mayoritario”.

Definitivamente, el teatro es una forma de vida que ennoblece el alma, inquieta el espíritu y divierte a grandes y chicos. Es fascinante porque es muy accidental, tal cual lo es la vida misma. Te permite ser otro, ver por los ojos del otro y reconocerte a ti mismo en él. El teatro, en una palabra, une.